-Creo que está grabando.
Se hizo presente una chica rubia llamada Sam que iba con sus hermanos y padres a su nueva casa y había decidido crear un "blog" por su nueva vida. Llevaban ya una hora de trayecto en coche. A su lado estaban Aly y Andrés, sus dos hermanos menores y mellizos de 12 años. Ella tenía 16. Afuera estaba soleado y los árboles le daban un toque primaveral al paisaje hermoso.
-¿Queréis decir "hola" a la cámara?
Preguntó a sus padres, Jade y Fran. Jade era igual de rubia que Sam e iba conduciendo, mientras que Fran era un moreno latino, cuyos mellizos habian heredado su apariencia, al contrario que Sam. Fran se dió la vuelta para saludar mientras su mujer seguia concentrada conduciendo por el trafico.
Sam decidió guardar la cámara y se puso a escuchar el álbum debut "Taylor Swift" de Taylor Swift, ya que podía encajar con el hermoso paisaje que veía ya que le recordaba a la portada del propio álbum. Pudo ver ciervos y venados a la distancia. No iba a decir en voz alta, pero echaba de menos a sus amigos. Había tardado mucho en conocerlos y ahora tenía que empezar de nuevo. Aun así, estaba abierta a nuevas oportunidades.
Ya habían parado a comer una jambalaya en un restaurante dedicado a comidas de otros lugares. Y admitiría que no se esperaba el buen sabor que tenía dicho manjar. Sus dos hermanos ya estaban durmiendo ya que aún faltaba tiempo para llegar a la nueva casa.
Y por fin, después de una hora más, llegaron al pueblo, que más bien era una ciudad pequeña, pero daba igual. Sam veía a niños pequeños jugando en la calle, a señores mayores adultos hablando en sillas blancas e incluso a adolescentes paseando. Tenía un poco de miedo de como iría su vida a partir de ahora. Sus hermanos, por el contrario, estaban más que emocionados de poder conocer a nuevas personas.
Su nueva casa se veía a la distancia. Era grande, de dos pisos pero se veía algo antigua. El señor de la inmobiliaria ya los esperaba en la entrada con una sonrisa sincera. Estaba encantado de tener nuevos clientes tan seguido, ya que había vendido otra casa recientemente. Esperó a que aparcaran para poder presentarse y darles la bienvenida.
-Bienvenidos a Alcaine, soy Andy.
Fran aceptó su mano mientras Jade ayudaba a los mellizos a bajar del coche ya que aún seguían algo dormidos del viaje. Aunque Sam empezó a grabar la casa con su cámara, como si grabase un reportaje. Andy les dió las llaves de la casa antes de entrar con ellos al jardín delantero, donde había un pequeño huerto y un cobertizo cerrado con llave. Nada se veía aterrador, al contrario, se veía hermoso.
-Este es el jardin. Los antiguos dueños eran muy fanáticos de la floristería y plantaban de todo, incluso verduras en el huerto, pero ahora es decisión vuestra si plantáis algo.
Entraron dentro. El salón era enorme, con la cocina en un lado y la sala de estar en otro, justo al lado de las escaleras. La mesa era larga, caben 10 personas perfectamente. Había un sofá largo y con armario con juegos de mesa, cortesía de los antiguos dueños. La tele era mediana, ni pequeña ni demasiado grande y lujosa. La cocina si que era grande, un placer para ambos padres ya que amaban cocinar.
Casi debajo de la escalera, había una habitación al lado del baño. Tenía dos camas individuales, una ventana hacia el pueblo y un armario empotrado casi blanco. Las sábanas si que eran blancas, como de un hotel. Arriba había otras dos habitaciones matrimoniales, una donde dormirían Jade y Fran y otra donde dormiría Sam. Las dos eran idénticas a la de abajo. Sabanas blancas con un armario color crema y cortinas agarradas con una cuerda al lado de las ventanas. La diferencia era que la ventana de Sam daba al pueblo y la de sus padres a la montaña.
No había sótano ni desván, cosa que decepcionó a Sam ya que esperaba poder explorarlos. Era demasiado curiosa. Los mellizos ya se peleaban por las camas mientras Fran hablaba con Andy y Jade trataba de calmar a los hermanos. Sam grababa la casa pensando en hacer un corto ya que su sueño era ser cineasta. Pero algo llamó su atención, su padre y Andy estaban cerca del cobertizo hablando.
-Hay una historia divertida que solían contar los anteriores inquilinos. Si enciendes y apagas la luz tres veces en el cobertizo, puedes ver la sombra de alguien colgando. Solían usarla para asustar a sus invitados y luego echarse una risas.
Fran se rió, claramente sin creerle y lo acompañó a la salida antes de despedirse e irse de vuelta a la agencia. Sam, curiosa por lo escuchado, esperó a que su padre se fuera. El cobertizo estaba cerrado, pero el interruptor de la luz estaba afuera. No había ventanas, pero sí un hueco entre la madera que dejaba ver casi todo el cuarto. Sam aplicó lo recién aprendido. Encendió y apagó tres veces la luz. Y lo vió. Había una sombra de una persona humana colgando del techo inerte. No había un cuerpo y, aunque al principio se asustó, al principio pensó que sería una ilusión óptica, pero era demasiado preciso para ver sólo una coincidencia.
Decidió dejarlo pasar y empezó a grabar el jardín. Había todo tipo de plantas que no conocía, más allá de las rosas y los girasoles. Pero también reconoció tulipanes azules de su color favorito, el púrpura. Los reconoció por su forma simple y elegante. Recto, firme y liso, así se solían describir en muchos libros. Los tulipanes de aquel jardín eran pequeños, apenas llegaban a los 25 cm.
Se propuso cuidar las flores para tener un propósito en esa casa. Cogió su cámara y salió de la casa. Empezó a grabar el pueblo y las casas. La plaza era grande, con un bar y señores mayores bebiendo en el. También había dos chicas de su edad hablando entre ellas que no notaron a Sam. Pero ella tampoco se acercó a decirles algo. Se encontró un camino hacia el bosque en la salida del pueblo al lado de un cartel que señalaba el bosque y decía "Zona de Caza".
Decidió no meterse en esa zona, no le apetecía que le dispararan. Dió otras vueltas por los campos, grabando el lugar y los animales. Pasó por al lado de una cancha de básquet donde había otro grupo de adolescentes. Hizo contacto visual con una de ellas, pero enseguida se fue a seguir grabando. Se alejó del pueblo, grabando la montaña cercana y los bosques hasta que pudo capturar un atardecer hermoso, el cielo rojizo y anaranjado le hizo sentir una paz momentánea antes de darse cuenta de la hora y volver a la casa. Esperaba poder seguir explorando próximamente.
