El Archivo de la Memoria Residual

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Introducción a su cansancio y la metamorfosis de su visión.

Mañana es lunes. Se supone que tengo una reunión a las nueve. Afuera, el cielo tiene ese tono violeta eléctrico que precede a las "Crisis". Escucho el zumbido de los para-demonios o de las naves de Brainiac; a estas alturas, el zumbido suena igual. Antes me escondía en el sótano. Rezaba. Ahora, solo estoy terminando de lavar los platos. Total, mañana los platos serán de porcelana en lugar de plástico, o quizás ni siquiera existan.

Al principio, yo también los amaba.

Recuerdo aquel 1938. Cuando vi al hombre de acero por primera vez, lloré. No de miedo, sino de alivio. Sentía que, por fin, alguien nos cuidaba. Era una era de colores primarios y bondad absoluta. Incluso cuando el mundo se puso oscuro en los 40, ellos eran nuestra brújula. Envejecí con esa paz en el corazón. Me casé, tuve una vida, y cuando sentí que el tiempo se me escapaba de las manos en los años 80, acepté mi muerte con la dignidad de quien ha vivido una gran historia.
Pero entonces el cielo se tiñó de sangre y el universo hizo un ruido... un ruido como el de una cinta de casete siendo masticada por un reproductor.

Morir no es lo peor. Lo peor es sentir cómo te desdibujan. Sentí cómo mis átomos se convertían en estática. Fue un dolor frío, un vacío que me succionó hasta que dejé de ser "Yo".
Y luego, el despertar. Tenía 25 años otra vez. Mi esposa ya no estaba allí; en su lugar había una mujer que decía ser mi prometida, pero tenía otros ojos, otra risa. Mi casa era diferente. Pero los héroes seguían ahí. Se veían un poco distintos, sus trajes eran más modernos, sus caras más angulosas. Al principio intenté alegrarme. "¡Tengo otra oportunidad!", pensé.
Pero luego pasó otra vez. Y otra. Y otra.
La Metamorfosis de la Visión
Después del tercer reinicio, la "maravilla" empezó a pudrirse.
Cuando ves a un héroe morir heroicamente para salvar el multiverso, y tres "años" después (que en realidad son solo unos meses de esta extraña cronología) lo ves aparecer de nuevo como si nada, con una sonrisa nueva y un origen ligeramente editado... dejas de verlo como a un hombre.
Empiezas a verlos como parásitos de la continuidad.
Ellos no mueren. Nosotros sí. Nosotros sufrimos el borrado, el miedo de dejar de existir, el dolor de que nuestros hijos sean borrados de la existencia para dar paso a una "línea temporal más fresca". Ellos solo cambian de disfraz.

Ahora, cuando Superman pasa volando sobre mi edificio, ya no veo un milagro. Veo una anomalía que se niega a dejarnos descansar. Su capa roja me recuerda a la sangre de todas las versiones de mi familia que han sido sacrificadas para que él pueda seguir teniendo aventuras.
Sus rostros me parecen aterradores ahora porque son demasiado estables.
Sus sonbras no siempre coinciden con la luz de la calle.
Sus voces tienen un eco que suena como si mil personas hablaran a la vez (todas las versiones de sí mismos que han existido).
Cuando Batman me mira desde un tejado, no veo justicia. Veo a una entidad obsesiva que nos tiene atrapados en un bucle eterno de crimen y castigo en esta Gotham que se reconstruye sola cada vez que la bombardean.

Hoy me he sentado en mi sofá. He servido un vaso de agua. He notado que el agua en el vaso ha empezado a vibrar en un patrón geométrico imposible. Es la señal. Otra "Crisis" está golpeando la puerta.
Ya no grito. Ya no corro al psiquiatra. Solo espero a que la luz blanca me desmonte de nuevo. Me pregunto quién seré mañana. Me pregunto si mañana tendré esta misma libreta o si tendré que escribir esto en las paredes de mi celda con las uñas

El hombre que recordaba el mañana Des histoires addictives. Découvre maintenant