Capítulo 1 - Matthew, necesito hablar contigo.

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    Es extraño estar aquí, frente a una hoja en blanco, intentando escribir algo que no sé si tiene sentido. Mi terapeuta insiste en que hacerlo podría ayudarme, que poner en palabras lo que siento es una forma de ordenar el caos que llevo dentro.

    Caos.
    Esa es la palabra que ella usa.

    Yo lo describiría más como una habitación después de una tormenta: los muebles siguen en su lugar, pero todo está cubierto de polvo, las cortinas desgarradas, y en algún punto del suelo hay vidrios rotos que prefiero no mirar demasiado.

    Su consultorio siempre huele a menta. Tiene una ventana abierta incluso cuando hace frío. Dice que el aire fresco despeja la mente. Yo creo que solo intenta que respire más despacio.

—Noah, deberías escribir una carta —me dijo aquella tarde, cruzando las manos con esa paciencia que parece infinita.

    Yo, que siempre cuestiono todo, no porque quiera, sino que no puedo evitarlo, allí me tienes preguntándole cosas absurdas:

—¿Una carta? ¿Para quién? ¿Cómo se envía? ¿Son costosas las postales? ¿Debo escribir en cursiva? ¿Cómo se sellan los sobres?

    Ella no suspiró. Nunca lo hace. Solo inclinó ligeramente la cabeza, como si ya hubiera recorrido ese laberinto conmigo otras veces.

—Escribe para ti. No tiene que enviarse.
¿Para el Noah del futuro? ¿El del pasado? ¿El que soy ahora mismo? Ninguna versión me convencía.

    Después de tantas vueltas terminé agotado, y ligeramente frustrado conmigo mismo. Pensar demasiado es como intentar resolver un rompecabezas que alguien dejó incompleto a propósito.

    Así que decidí algo más sencillo: escribiré como si le hablara a otra persona. Alguien que escuche sin juzgar.

     Lo llamaré Matthew.

    ¿Así de mal estoy? No lo sé, pero vamos a intentarlo, a ver qué pasa.

    Elegí ese nombre porque suena firme. Como alguien que no duda antes de hablar. Como alguien que entra en una habitación sin preguntarse si debería estar allí. Supongo que necesitaba inventar a alguien así.

    Así que Matthew, aquí estoy. Últimamente hay algo que no me deja en paz. Es sobre una chica.

    Pero antes de llegar a eso, necesito contarte quién soy. O al menos quién creo que soy.

    Tengo 23 años. Estudio en la universidad y trabajo en una cafetería. Sí, suena a cliché de película independiente donde el protagonista aún no sabe qué hacer con su vida. Prometo que no uso delantal manchado de poesía barata… aunque a veces sí de café.

    La música me acompaña todo el día. Toco varios instrumentos; algunos mejor que otros. Pintar es mi forma de respirar cuando las palabras no alcanzan. Y mi mayor sueño es escribir una historia que conmueva al mundo. Un libro ilustrado que algún día llegue al cine. Ambicioso, sin duda, pero no imposible.

    Lo curioso es que suelo escribir ciencia ficción. Mitología. Espacio. Magia. Mundos donde las reglas son claras y los conflictos tienen lógica. Es más fácil lidiar con dragones que con sentimientos propios.

     Mi abuelo solía decir: “No hay mal que por bien no venga”.
     Él creía que incluso los errores traían una lección escondida. A veces pienso que me aferré demasiado a esa idea. Que busco desesperadamente el “bien” en cada desastre, aunque todavía no lo encuentre.
Escribir esto se siente como abrir una puerta que mantuve cerrada durante años. Del otro lado no hay monstruos, ni galaxias lejanas. Solo recuerdos que preferí dejar en penumbra.

Y en medio de todo eso… está ella.

HollyHikayelerin yaşadığı yer. Şimdi keşfedin