Había sido la peor noche.
Ni siquiera podía creer a qué punto había llegado, pero no quería desahogarse de otra manera.
El salón del restaurante daba vueltas y Jimin pensó seriamente si estaba ocurriendo un terremoto, su primo Seo-Joon estaba justo al lado de él, observando cómo vaciaba las botellas de alcohol sin esfuerzo alguno. Trató de pararlo un par de veces, luego se rindió al verlo tan enfrascado en su propio dolor.
— Mierda, Jimin, son las cuatro de la mañana — murmuró su primo, mirando el reloj de su muñeca sonando bastante fastidiado.
Park atinó a agarrar otra botella, ni siquiera se molestó en tomarla en un vaso, tan solo sacó la chapa y estampó el pico contra sus labios. Seo-Joon suspiró y se llevó una mano a la cien tratando de no perder la cordura.
Las luces del restaurante se fueron y fue cuando Jimin logró espantarse un poco, su primo corrió en busca de unas velas y cuando lo vió acercarse de nuevo con una luz brillante se despreocupó en seguida.
— Ojalá su vida sea una total desgracia — murmuró Jimin, tomando otro sorbo.
Seo-Joon rió y le palmeó la espalda. No podía culpar a su primo al estar bebiendo de esa forma. Más bien, lo entendía aunque jamás estuvo en su lugar.
A sus treinta, Jimin ya había planeado tener una familia junto a su novia de hace un año, ese mismo día Seo-Joon lo había encontrado muy feliz y emocionado. Cuando llegó al restaurante y lo vió tan demacrado supo que algo no había salido bien.
Entonces, sí, la novia de hace de un año de Jimin rechazó su propuesta de matrimonio dejándolo con el corazón roto.
Y ahora no dejaba de beber como un loco.
Seo-Joon apartó la botella y la tiró al piso, el sonido del vidrio rompiéndose hizo que la cólera de Jimin lo dominará.
— ¿¡Qué te pasa, idiota!? — le gritó, bien le podría haber dado un puñetazo pero no tenía tantas fuerzas en ese momento.
— ¿Recuerdas el libro que nos leía cada noche el abuelo?
Jimin asintió poniendo su rostro encima de la mesa — ¿Eso que tiene que ver con mi botella?
— El dolor es momentáneo, ¿recuerdas? Solo necesitas tener a las personas indicadas — le dijo, tomando sus hombros para que pudieran verse fijamente.
Esperó a que Jimin dijera algo, lo más estúpido que se le podría ocurrir, sin embargo, él no parecía haberlo escuchado. Seo-Joon no sabía que más hacer, había pensado en llamar a su tía, la madre de Jimin, para que se lo llevará a su casa. Y eso sería totalmente malo, porque lo más seguro era que la señora traería su escoba para pegarle en la cabeza durante el camino.
— ¿Recuerdas que el protagonista estaba tan mal cómo tú ahora? Pero resultaba tan diferente porque su abuela había muerto y solo la tenía a ella — volvió a hablar, con la esperanza de que Jimin pudiera reaccionar.
Las cosas resultaron peor, ya que su primo terminó llorando como un bebé mientras pedía una botella de soju. Se rindió, quería ayudarlo pero tampoco podía hacer maravillas.
— ¡Solo quería ser feliz! — gritó entre el llanto, sollozó mientras ocultaba su rostro entre sus manos—. Yo solo quería ser feliz…
— Quizá tu felicidad no era con ella.
Auch. Su pobre corazón no resistiría más.
Seo-Joon comenzaba a desesperarse, entre la familia era el que menos se enfadaba o perdía los estribos, por ello mismo, siempre era el punto de equilibrio cuando habían pleitos. Pero justo ahora, con Jimin, no sabía qué hacer para se calmará.
Las velas era lo único luminoso en el salón, el silencio dejaba que los sollozos infinitos de Jimin se escucharán nítidamente. Incluso podía escuchar cómo tragaba sus mocos.
— ¿Lo recuerdas o no?— insistió.
— ¡Sí, Joon, lo recuerdo! ¿¡Pero qué coño tiene que ver!?
— Solo trató de hacerte sentir menos miserable. Está bien, tu novia te dejó pero ¿no crees que te pudieron haber pasado peores cosas? No sé, ¿cómo perder la pierna? — le preguntó, captando la atención vaga de su primo.
Jimin entrecerró sus ojos y hacía el mejor esfuerzo para sostener la seria mirada de Seo-Joon. No podía creer (bajo la poca conciencia que le quedaba) que su primo, quién había sido testigo de cuánto esperaba pasar a la fila de los casados y poder vivir su vida como en los cuentos que su abuelo les contaba cuando eran pequeños, estuviera minimizando su dolor.
Ocasionado por la novia de hace un año.
— ¿Crees que es fácil para mí? — le preguntó arrastrando las palabras—. Incluso preferiría perder una pierna que perderla a ella.
Seo-Joon soltó una risa amarga. Podía ver lo templado que había estado Jimin con la muchacha esa, pero siendo sincero, sabía que ella no era para Jimin. Muy poco cosa, sí.
— Créeme, no querrás eso en ningún escenario — le refutó, sabiendo que su primo hablaba por hablar—. Lo que trato de decir es que, puede que sientas horrible por esto, pero, hombre, hay golpes más duros en la vida — aclaró. Luego, cómo si los argumentos se llenaron en su mente, exclamó: — ¡Además solo estuviste con ella un año!
Jimin sonrió apenas.
— Fue el mejor año de mi vida.
Seo-Joon rodó los ojos. No volvería a gastar su saliva ante un Jimin borracho. Las velas se habían apagado y descubrió que fue por el aire violento que entraba por una ventana abierta. Se paró y la cerró, volvió a prender la vela con un fósforo y encontró a Jimin durmiendo plácidamente con la cara apoyada en la mesa.
Suspiró, trató de cargarlo hacía uno de los sillones pero le fue imposible. Jimin no colaboraba, era cómo si su propio cuerpo le ordenará que se quedará allí.
Joon lo dejó ahí. Prefería eso a que su tía lo matará a golpes allí mismo. Se dió media vuelta y se fue en busca de una cobija.
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Echo Antichousa [KM]
FanfictionPark Jimin pensaba que su vida ya estaba a nada de ser perfecta. Después de proponerle matrimonio a su novia de hace un año y haber sido rechazado, se enfrasco en una borrachera en el restaurante de su primo. Cuando despertó, se sumergió en una real...
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