Capítulo 1 - El camino

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"¡Venga, vamos, que nos quedamos sin galletas!" - Se escucha desde la Colina Mestiza.

Una figura se recorta contra la luz del sol que poco a poco se esconde tras el mar. Alta, esbelta, con un indomable pelo negro azabache y unos ojos verdes del color del mar, la figura de Percy Jackson aparece corriendo hacia los bordes del Campamento.

En la cima de la colina lo esperan una joven rubia de ojos grises y mirada calculadora, y un gigante de un solo ojo con una inocente mirada de niño.
Son Annabeth Chase y Tyson el cíclope.

Al ver a su novia y a su (medio) hermano junto al Pino de Thalia, una sonrisa se extiende por el rostro de Percy. Dos de las personas que más quería lo estaban esperando para ir a visitar a otras de las dos personas a las que más quería.

Ese es otro de los motivos de la felicidad del hijo de Poseidón. Hoy, por fin, después de casi un año sin verlos, iba a visitar a su madre y a su padrastro.

Una sensación de tristeza le invade al pensar en la preocupación que le debió causar a su madre durante estos meses. Entre la pérdida de memoria causada por Hera, la guerra contra Gaia y la reciente reconstrucción de ambos Campamentos, no había tenido tiempo de ir a verla. La última vez que pudo intentar contactar con ella fue en la misión a Alaska, donde le dejó un mensaje de voz en el teléfono.

Rápidamente se sacudió esa sensación y se acercó a sus compañeros de viaje. En principio, Grover, el mejor amigo de Percy también iba a venir, pero le surgió un problema relacionado con unas ninfas y unos guardabosques. Eso sí, antes de irse le hizo jurar a Percy sobre el Estigio que le traería una de las famosas galletas de su madre. Las galletas azules de Sally Jackson eran reconocidas en todos lados, no había semidiós que no hubiera oído hablar de ellas.

"Vamos, Sesos de Alga, vamos a llegar tarde" -Le regaña Annabeth en cuanto se acerca. - " Quién sabe, si tardamos mucho igual te las apañas para ser secuestrado otra vez"

"Muy graciosa, Listilla, pero deberías saber que ni Hera ni Gaia se pueden interponer entre mis galletas y yo" - Replica éste con su característica sonrisa ladeada de pendenciero.

"¡Galletas!"- Exclama Tyson - "¡Me gustan las galletas! Sobre todo las de la madre de Percy"

"Claro que sí, grandullón. Seguro que hoy nos llenamos a galletas y salsa de siete capas, eso sí, todo azul" -Añade él. - "Venga, ¡en marcha!"

El grupo se pone a caminar, alejándose del Campamento. Percy se detiene un momento para mirar atrás, hacia su hogar. Ese año, el Campamento había sufrido considerablemente, tanto en daños materiales como en vidas. Sin embargo, con el espíritu inquebrantable de los campistas y la perspectiva de visitar a su madre, Percy no puede evitar pensar que el futuro nunca había sido tan brillante.



Lástima que la suerte de un semidiós no suele durar mucho.

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Hola! Gracias por leer mi fanfic! Espero que os guste :)

Es mi primera historia, por lo que no será perfecta , aunque trataré de mejorarla poco a poco. Los comentarios y críticas constructivas son bien apreciados

Hasta pronto y que no os maten mientras dormís!!

~S.L.G

El Ultimo Viaje Del Héroe Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora