La vida los hizo cruzarse, aunque tan solo estaban en preparatoria, se sintió como si el amor entre los dos fuera casi instantáneo, eran lo que más querían en toda su vida, pero solo uno de los dos supo cómo demostrar su cariño.
Mientras que Han lo...
Eran épocas de exámenes y trabajos finales, cosa la cual agobiaba horriblemente a Jisung, sobretodo por la manera en la que todo se acumulaba en solo una semana de escuela. Y ahí estaba, dormido en medio de la clase de Literatura, parecía como si el tiempo se hubiera detenido y solo existiera el sonido de la lluvia justo afuera de su aula. Las palabras de la profesora se desvanecían a medida que el sueño se hacia más profundo y relajado al mismo tiempo. El insomnio de Han ya lo estaba afectando regularmente, como si fuera algo cotidiano que pasa como si nada. Apenas y pudo dormir 2 horas la noche anterior, todo por su falta de capacidad de sueño y de concentrarse en dormir.
Su sueño fue interrumpido por el golpe de la profesora en su pupitre. "Joven, si no le interesa mi clase se puede retirar" Jisung apenas y pudo reaccionar, se veía bastante confundido por el repentino tono de voz y cambio de actitud de la señora. "Perdón profesora, casi no dormí ayer" Contesto en voz demasiado baja el chico, el tono suave y apenas entendible por la falta de descanso. "Está bien, por favor retírese un momento y lávese el rostro hasta estar despierto. ¿Entendido?" Han asintió con la cabeza y una leve sonrisa en la comisura de sus labios. Al mismo tiempo se puso de pie y salió del salón, parecía que no había dormido en una semana, aunque bueno, tan alejado de la realidad no está.
Han estaba tan distraído que no notó la presencia de otro chico en el baño de hombres mientras revisan su reflejo y se lavaba el rostro. Escuchó pequeños sollozos dentro de un cubículo, lo que llamó su atención. Abrió delicadamente la puerta y ahí lo vió. Un tipo de pelo negro, herido y llorando, parecía como si lo hubieran golpeado múltiples veces hace poco tiempo. El levantó la cabeza con sus ojos vidriosos y rojos de tanto llorar, hicieron contacto visual directo que ocasionó que una pequeña chispa recorriera la parte baja de la espalda de Han. "Vete! Deja de mirarme!" Exclamó entrecortado el chico herido, apuntando con su dedo índice la salida del cubículo.
Aquel tono elevado no causo ningún movimiento ni siquiera involuntario en el cuerpo de Jisung, parecia curioso y preocupado al mismo tiempo. Ignorando las advertencias se inclino, casi arrodillándose frente al contrario mientras examinaba las heridas que llevaba en su rostro. El labio partido de su parte exterior e interior, la sangre aún saliendo desde adentro, cortadas y moretones repartidas en su mejilla derecha hasta llegar a su ojo entrecerrado por el golpe, y un poco más abajo estaba su nariz, con un poco de sangre seca sobresaliendo.
Extendió su mano, tocando muy poco las heridas del chico, como si temiera a romperlo. "Te llevaré a enfermería" Sin esperar un no por respuesta, Han lo cargo entre sus brazos y salió del baño directo a la enfermería más cercana de la escuela. Se acercó a una camilla ordenada con una manta azul menta y lo dejó delicadamente. "¿Cómo te llamas?" Cuestionó una vez sentado al lado de la camilla.
"Minho, Lee Minho" Respondió, casi como un susurro, aunque comprensible por el posible dolor que sentía al abrir los labios partidos para hablar .
"¿Quieres hablar sobre porque estabas ahí?" Ofreció Jisung, preocupante por el estado físico y emocional del contrario, aunque apenas y lo conocía. "Por cierto, me llamo Han Jisung"
"En realidad no, no quiero hablar sobre eso" Respondió, evitando mirarlo a los ojos y notando la presencia del doctor entrando por la puerta.
Han dejó solo a Minho en la enfermería, al salir soltó un largo suspiro y giró para ver la puerta ya cerrada del sitio. Los doctores y enfermeras trataron las heridas de Lee Know con vendas, curitas, cremas curativas y desinfectantes, y aunque ardieron los desinfectantes, los pudo soportar. Una enfermera ordenó que Minho se levantará la camisa, la simple orden lo dejo callado y con una expresión casi perturbada ante la petición. Después de unas cuantas insistencias más, Lee accedió, en su espalda persistian decenas de cicatrices de golpes pasados, y el más reciente estaba en su estómago, pero eso no llamó la atención de los adultos presentes, sino las heridas de la espalda. "¿Quien te hizo esto?" Preguntó preocupada y con un tono un poco enojado una de las enfermeras. Las excusas no llegaron a la boca de Minho, que permaneció callado hasta que incluso se le advirtió al director que le llamara a los padres.
Pasaron tan solo un par de horas, Minho estaba en la oficina del director cuando de pronto la puerta se abrió y entro el padre del chico. Saludó educadamente y tomó asiento al lado de su hijo. El director fue directo al grano, preguntando sobre las causas de las heridas del menor. Sin ningún problema ni complicación, el señor convenció a la autoridad escolar sobre que los golpes fueron ocasionados por accidentes en casa, y que también enseñaría a su hijo a defenderse en caso de que sus bullies lo volvieran a atacar.
No tardaron en llegar a casa, los dos hombres no dijieron ni una sola palabra en el camino, hasta pisar el suelo de la sala principal. El señor no tardó en darle una bofetada a su hijo la cual resonó en todo el espacio cerrado. "¿Que te dije sobre ocultar las cicatrices? ¿Sabes lo que hubiera pasado si descubrían todo?" La pregunta salió casi como un gruñido furioso y lleno de ira. El señor se quito el cinturón de los pantalones, lo tomo entre manos y fue directo a la mejilla del menor, dejando una marca roja y dolorosa que hizo soltar pocas lágrimas a Minho. "Levántate la playera si no quieres que te dé uno pero en el ojo cabron" Fue una amenaza fría, Minho sabía que si no lo hacía, su padre si era capaz de golpearlo en el ojo morado que le hizo su bullie en la mañana.
Se dió la vuelta y se apoyó en el sillón, levantando su camisa para que su espalda estuviera expuesta a cualquier golpe que su padre lanzara. El primer impacto ocurrió, Minho ahogo un grito entre lágrimas silenciosas mientras se adhería con las manos a la tela del sofá. Luego, el segundo impacto, el sonido del cinturón contra la piel joven del chico se escuchó en toda la casa, al igual que un pequeño sollozó que escapó de su boca. Sus manos se apretaron en el cuero del sillón en el que se apoyaba. Golpe tras golpe, la espalda de Minho llena de cortadas rojas y levemente ensangrentadas, y su cuerpo ahora tembloroso. En unos pocos minutos el silencio se apoderó de la casa nuevamente, el chico yace en el suelo, agonizando de dolor por el intenso ardor de su espalda. Su respiración es entrecortada, pequeñas escenas en donde Jisung lo ayuda a ir a la enfermería recorren su cabeza por alguna razón. Los únicos pensamientos conscientes que tenía era el como iba a ocultar las heridas en la escuela para que no las noten. Tal vez estaba débil físicamente y emocionalmente, pero también era consciente de la posibilidad de que al día siguiente eso se volvería a repetir, tal vez su padre esté más calmado mañana, pero a sus bullies no les importa y seguirán con las humillaciones y golpes. Se sentía demasiado cansado, sus ojos pensaban demasiado, hasta el punto de parecer adormilado.
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Holii, espero estén muy bien y les haya gustado el capítulo, aunque en mi opinión está medio fuerte. Soy bastante fan de Stray kids y amo este shippeo. Solo quiero aclarar que hago está historia con fines de entretener. Espero les guste muchooo, baii 💗