◇ 12. Cuando todo arde ◇

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Algún día de Mayo, 2021.

Querido diario:

Hay momentos en los que siento que mi vida es un edificio viejo y que, de repente, alguien decidió prender una cerilla. No es que haya fuego de verdad, pero todo quema. Queman las palabras de Malcom, quema la actitud de Aixa y quema esa sensación de que, mientras todos parecen tener un extintor a mano, yo me quedo mirando las llamas sin saber muy bien qué hacer.

Mi vuelta a casa fue eso: un incendio silencioso. Esperaba encontrar el refugio de siempre, pero los olores y el calor que antes me daban paz ahora se sienten sofocantes. No sé si es la noticia que me soltó Malcom o el hecho de que me siento traicionada por personas que se suponen que son mis pilares. Aixa dice que no tengo derecho a enojarme, y yo me pregunto: ¿quién decide cuándo tengo permiso para sentir que las cosas me están doliendo?

No sé manejar la rapidez con la que todo se consume. Hace días que no veo a Aurora y, aunque me convencí de que ya estaba bien sola, la verdad es que mi burbuja se está quedando sin aire. Siento que el mundo corre y yo me quedo atrás, tratando de entender en qué momento la confianza que les tenía empezó a hacerse cenizas.

Supongo que parte de tener diecinueve es esto: darte cuenta de que no puedes controlar la temperatura de lo que te rodea. Solo puedes elegir si te quedas ahí viendo cómo todo arde o si intentas rescatar algo de entre los restos.

VIERNES

Tarareo una canción que salió hace poco de una cantante que a Denia le gusta mucho, mientras termino de pintarme las uñas de un azul eléctrico. 

De reojo observo a Tobías, tirado en el suelo, jugando con la pelota antiestrés de Rebeca.

La realidad es que, cuando me preguntó si quería hacer algo y le dije que no, entonces me preguntó si podía venir a "hacer nada", no creí que realmente sucediera eso.

—Entonces —habla Denia, comiendo una gomita antes de lanzarle una a Tobías a la boca, ella desde su cama—, repíteme por qué no quieres estar en el dormitorio con Ezra.

—Porque dice que no quiere que festejemos juntos nuestros cumpleaños —comenta Tobías, todavía algo indignado de recordar, al parecer, esa conversación—. ¡Cumplimos con días de diferencia! Es lo mejor que podríamos hacer, ¿no creen?

—No sé —respondo, encogiéndome de hombros antes de cerrar bien el envase del esmalte—. ¿Le preguntaste por qué no quiere? Capaz desea pasar su cumpleaños con su familia, ¿no crees?

Tobías suelta un claro bufido lleno de burla, deteniendo su movimiento de lanzar la pelota al aire para mirarme por unos segundos como si fuera tarada.

—No sé quién odia más a su familia entre nosotros tres: Ezra, Dante o yo —dice, antes de volver a lo que estaba haciendo—. Muy probablemente Ezra, ya que no tiene más familia que su padre y su abandónica madre, luego le sigue Dante que, por lo que sé, no odia a toda su familia y, obvio, al último yo que solo odio a mi papá, así que... —Bufa, volviéndose a enfadar—. La verdad no, no sé por qué no quiere festejar su cumpleaños conmigo. —Lo veo hacer un puchero con el labio inferior, mientras soplo mis uñas.

—¿Y lo necesitas sí o sí para festejar tu cumpleaños? —pregunta Denia, terminándose sus gomitas antes de acostarse al lado de Tobías en el suelo, y así comenzar a jugar ambos con la pelota—. Por cierto, ¿cuándo es?

La pelota rebota en la cara de Tobías en cuanto gira a ver ofendido a Denia, ocasionando la risa de nosotras dos, pero él no parece bromear su enfado.

Duro golpe | #SS2Where stories live. Discover now