1|Cuarenta y siete cincuenta

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-No puedo creer que se te haya olvidado el dinero en casa!

-¡Ya lo sé, Perdón! La próxima lo traeré, deja de ser amargado.

-¡No soy amargado, solo intento que seas más responsable!

-¡No soy una niña! ¡Tengo 18 años!

-Y yo veinte.

-Dios, pero que viejo.

-¡Callate niña! ¡Ahora tendré que pagar por ti!

-¿En serio?

-¡Si!

-¿Nick? ¿Realmente eres tu? ¿Tienes fiebre?

-Vete a la verga.

-La tuya.

Y sí, acá estoy yo y un desastre andante. Me presento, soy Nick y esa niña de 18 años que a cada rato me saca de mis casillas, es Ross.

-¿Ahora estás feliz con tu estúpido helado?

-¡Nunca pedí que me lo compraras!

-¿Asi te vas a poner? ¿Al menos unas gracias no? ¡Te lo compré porque a alguien se le olvidó traer su propio dinero!

-Hubiera estado feliz si tú no hubieras sido el que me compró este helado.

Me enojé.

-Te voy a-!

-¡Realmente deben dejar de pelear! ¿No pueden estar como los demás del grupo?

Está chica de acá es Maité, sí, es igual a Ross, pero la diferencia es que Maité si me cae sorprendentemente bien.

-¡Le compré un helado y ni un gracias me da!

-¡Por Dios, Nick! ¿Te consideras una persona muy madura y te peleas por algo como eso?

Ese es Aaron, mi mejor amigo y novio de Maité. Yo siempre considere el amor muy tonto pero, Aaron se ve feliz así que supongo que está bien por él.

-Calla Aaron, soy maduro, no como ustedes.- Me defendí

-Oigan, ¿y si más tarde vamos a comprar al mall?-Dijo Maité con entusiasmo al ver plaza San Miguel.

-Supongo que estaría bien, me hace falta unas cosas.-pronunció Ross mirando a Maité.

-A ti te falta todo- exclamé sonriendo. Realmente me gustaba hacerla enojar.

-A ti te falta un shampoo y un desodorante-comentó Ross defendiendose.

El comentario de Ross no me enojo, sinceramente, me dio un poco de risa. A veces permito que ella me hable así. Aunque  si me lo hubiera dicho otra persona la hubiera mandado a comer mierda

-Te comió la lengua el ratón?-preguntó Aaron al ver como me quedaba en silencio. Que pregunta más estúpida. Como si los ratones comieran lenguas.

-No-Dije seco, no me gustan que hagan preguntas demasiado obvias. Es obvio que los ratones no comen lenguas. Y si lo hicieran no se podrían meter a la boca de los humanos. —Que yo sepa los ratones no comen lenguas.

Maité se ríe seguido de Ross por mi comentario. ¿Qué rayos les hace tanta gracia? Solo digo la verdad, los ratones no comen lenguas. A veces entender a mis amigos me cuesta un poco. Son muy raros.

-Nick, claro que los ratones no comen lenguas. Es solo un decir-Dice Maité entre risas.

¿Así que era solo un decir? No lo puedo creer, si van a decir algo que lo digan y ya. Creo que más fácil era decir un "¿Te quedaste sin palabras?" No un "¿Te comió la lengua el ratón?

Te Odio Un PocoOnde histórias criam vida. Descubra agora