Capitulo 1

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GUARDIANES
(Sam Uley)


El viento soplaba con fuerza aquella noche, levantando remolinos de polvo alrededor de la vieja casa Morrell, haciendo crujir las ventanas como si algo quisiera entrar.

Dentro, la familia se encontraba reunida en la sala, disfrutando del poco silencio que les ofrecía el final del día. La luz cálida de una lámpara iluminaba el suelo donde varios cuchillos de distintos tamaños estaban esparcidos cuidadosamente.

—¿Y si la herida no se cura? —preguntó Peter, observando con atención a su hija.

Jennifer estaba sentada frente a él, con un cuchillo pequeño entre los dedos, limpiándolo con precisión.

—Es porque fue hecha por un alfa... o porque el arma estaba envenenada —respondió sin alzar la vista.

—¿Y si está envenenada? —insistió él.

—Se quema la herida —respondió, tendiéndole el cuchillo.

—¿Y si fue un alfa?

Jennifer frunció el ceño, pensativa.

—Se... —dudó— ¿se deja curar sola?

—Se sutura, tonta —intervino Jaime desde el sillón, con tono burlón.

Tenía las manos en alto sosteniendo un ovillo de lana mientras su madre tejía a su lado. Sin embargo, al oírlo, ella dejó lo que hacía y le dio un suave golpe en el brazo.

—No le hables así a tu hermana.

—Está aprendiendo —intervino Peter con calma—. Igual que tú cuando empezabas.

Jaime rodó los ojos, sin responder.

—Ten —Jennifer le entregó el último cuchillo a su padre.

Él lo tomó con cuidado, examinándolo.

—Lo hiciste bien —le dijo con una leve sonrisa—. Recuerda, nadie lo sabe todo.

Jennifer le devolvió la sonrisa, algo orgullosa, mientras ambos se ponían de pie.

—¿A qué hora volverán? —preguntó Jaime al ver que sus padres comenzaban a prepararse.

—No muy tarde —respondió su madre—, pero tampoco tan temprano como para que nos esperen despiertos.

—Ya no somos niños para que nos digan a qué hora dormir —refunfuñó él.

—Puede ser —contestó su padre con firmeza—, pero sigo siendo quien decide cuándo se apagan las luces.

Los esposos terminaron de arreglarse. Jaime los despidió con un comentario sarcástico antes de subir a su habitación y encerrarse. Jennifer, en cambio, los abrazó, recibiendo un beso en la cabeza de cada uno.

—¿Jaime? —tocó la puerta del cuarto de su hermano—. ¿Tienes hambre? Puedo preparar algo.

Silencio.

Frustrada, se alejó. Si él no quería hablar, no insistiría, aunque fuera su única compañía.

El frío comenzó a colarse por la ventana de su habitación. Jennifer la cerró con cuidado y luego se recostó en su cama, hojeando su cuaderno, donde escribía todo lo que aprendía.

En otra habitación, Jaime llevaba horas escribiendo en su propio cuaderno, mucho más grueso y lleno de anotaciones. Se acomodó para estirarse en su silla, frotándose los ojos cansados, cuando un ruido abajo lo puso en alerta.

Se levantó con sigilo y abrió la puerta de su cuarto.

—¿Jennie? —susurró.

No hubo respuesta.

GUARDIANES (Sam Uley) Tempat cerita menjadi hidup. Temukan sekarang