La luz de la mañana se filtraba por las cortinas de la cocina, con un resplandor cálido. Jungkook, con su cabello oscuro desordenado y una camiseta holgada que dejaba entrever la suave curva de su clavícula, jugaban con una galleta de chispas de chocolate, deshaciéndose en migajas cada que probaba un bocado. Como omega, siempre había sentido cada cambio en su cuerpo y esta vez, el cambio era un latido nuevo, uno que aún no había compartido con su alfa.
Su alfa, Kim Taehyung, el piloto de Fórmula 1, revisaba su maleta en el comedor, asegurándose de que todo estuviera listo para el viaje a Bahréin. El Gran Premio era en dos días y aunque su mente estaba parcialmente en las estrategias de carrera, no podía evitar lanzar miradas hacia Jungkook, capturado por la forma en que el omega mordisqueaba la galleta con una sonrisa.
Jungkook sabía que Taehyung estaba bajo presión, con el campeonato en juego, pero decidió que era el momento para compartir la noticia. Quería que su alfa tuviera una razón para ganar el podio.
Una motivación más.
—¿Estás listo? —preguntó el omega, su voz suave pero con un matiz juguetón, como si estuviera probando el terreno.
Taehyung levantó la vista y sonrió, acercándose para plantarle un beso en la frente. Con un movimiento rápido, le quitó la galleta de la mano y, a cambio, deslizó un tazón de frutas frente a él, con una risita, mientras Jungkook ponía los ojos en blanco, aunque no pudo evitar sonreír.
—Tengo que estar con el equipo y ver si todo está bien para la competición —respondió, sirviéndose un vaso de jugo de naranja y otro para Jungkook, entregándoselo inmediatamente—. Estoy pensando en darme un descanso después de esta carrera, ¿qué te parece?
Jungkook dejó el tazón de frutas en la encimera, sus manos temblando ligeramente mientras procesaba las palabras. No respondió de inmediato, relamiéndose los labios, nervioso. No podía creer que, después de tantos años viendo a Taehyung lanzarse a toda velocidad, arriesgando todo en cada curva, él estuviera considerando tomarse un descanso. Aun así, la idea lo llenaba de alivio, pero también de una extraña inquietud. ¿Era esto lo que el alfa realmente quería, o solo lo decía por él?
—¿Es lo que realmente quieres? —preguntó, su voz baja, casi un murmullo, mientras observaba a alfa guardar el cartón de jugo en la nevera. Sus ojos seguían cada movimiento del alfa, buscando alguna pista en su expresión.
Taehyung se giró, apoyándose contra la encimera, su mirada encontrándose con la de Jungkook, sonrojándose un poco por la respuesta que diría.
—¿Sabes? Siento que he descuidado nuestro matrimonio. Que he puesto más empeño en mi carrera que construir una vida contigo —admitió, no ignorando la forma en que los hombros de su omega se tensaron ligeramente—. Además, ¿qué te parece tú y yo viajando juntos, comiendo deliciosas comidas, sin cronogramas, lejos de las pistas? Solo nosotros.
Jungkook sintió que su pecho se calentaba con la idea del mayor. Viajar, compartir momentos... sonaba casi perfecto. Sin embargo, aquella misma pregunta seguía rondando su cabeza: ¿Era lo que Taehyung realmente deseaba?
Conocía al alfa desde que eran unos cachorros; había estado a su lado durante todo su entrenamiento, en cada carrera, en cada derrota y cada triunfo. Sabía cuánto significaba ese mundo para él, por eso la propuesta lo tomó por sorpresa.
—Suena bien —respondió al fin, con una sonrisa tímida, aunque sus ojos mostraban duda—. Pero solo si es lo que tú quieres, Tae. No quiero que dejes algo que amas solo por mí.
Taehyung sonrió, una de esas sonrisas que hacían que todo en Jungkook se pusiera nervioso.
Jungkook siempre amaría la sonrisa de Taehyung.
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Segunda oportunidad || Taekook OS
FanfictionA veces, la vida solo necesita un segundo para cambiar todo. Un segundo para perder el control. Y otro... para volver a respirar. Taehyung creía que su vida estaba hecha de victorias y velocidad, hasta que una carrera lo cambió todo. Un accidente, e...
