Hola, sé que prácticamente desaparecí, pero he vuelto, estaba muy ocupada y me dedique más al arte que a la escritura.
La paz entre los reinos siempre había sido frágil, todos lo sabían, la guerra era inminente y eso era agotador. Por lo que el rey...
Así es, el motivo por el que escribí está mamada y volví al fandom fue por una canción de Hamilton... DISFRUTEN!
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La sala del trono del Reino Abisal se encontraba extrañamente solitaria ese día, solo se escuchaba el respirar del rey marino y las turbulentas aguas que rodeaban al reino entero. Con paredes de mármol negro y antorchas azules como única iluminación, pinturas y esculturas en las paredes que narraban batallas antiguas y sus victorias.
Frente a este se encontraba el dorado, sentado en un trono dorado a su medida, parecía despreocupado, con su característica sonrisa que nunca significaba alegría. Se encontraba reclinado, observando a Godzilla de manera burlona. El rey marino lo conocía de siglos antes, conocía aquella sonrisa dividida en tres, la de sus ojos rojos, la de sus labios y la que ocultaba en lo más profundo de su retorcida mente.
-No estoy aquí para aceptar un tratado tan débil - Dijo Godzilla, su espada golpeando el suelo, un eco resonó en todo el lugar al hacerlo, como si se tratase de una tormenta - Si es paz lo que deseas, entonces será bajo los términos reales.
Ghidorah simplemente ladeo la cabeza con un gesto suave, casi felino, en su rostro se notaba una expresión de pura diversión. Sus dedos posados en el brazo del trono empezaron a emitir un pequeño tamborileo casi como pequeños truenos.
-Oh, Zilla... Siempre tienes que ser tan dramático. Pensé que querías hablar y dialogar, no gruñirme como una bestia descerebrada e inútil.
El rey de los mares apretó la mandíbula. Ghidorah sabía perfectamente que botones apretar para irritarlo, lo hacía porque disfrutaba de aquel filo; la línea entre el respeto diplomático y las provocaciones descaradas.
-Sabes muy bien que la tensión diplomática entre nuestros reinos lleva siglos existiendo - Continuo Godzilla, ignorando las provocaciones y aquel tono burlesco del dorado - La gente está cansada, mis consejeros están cansados. Yo estoy cansado, sabes igual que yo que una guerra abierta entre ambos seria completamente devastadora.
Ghidorah simplemente apoyo su mano en la mejilla, como quien escucha la confesión de un amante el cual aún no admite su deseo.
-Devastadora... quizás. Divertida...Absolutamente. Pero comprendo tu punto de vista. Tener estabilidad es útil, algunas veces.
Godzilla simplemente respiro hondo, no deseaba discutir otra vez con el dorado, solo quería que todo aquello terminase de una vez.
-Necesito garantías. Tus nobles son temperamentales, tu corte es... Volátil. Y tú...
- ¿Yo que? - Pregunto Ghidorah, inclinándose hacia delante con una sonrisa peligrosa.
- Eres impredecible - contestó Godzilla, directo - Y no puedo proponer un tratado con alguien que disfruta romper cosas solo para ver qué forma toman al reconstruirse.