𝑳𝒂 𝑹𝒖𝒕𝒊𝒏𝒂 𝑷𝒆𝒓𝒇𝒆𝒄𝒕𝒂

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En las afueras de Tokio, donde las luces de la ciudad se desvanecían en un horizonte de colinas verdes y mansiones ocultas tras altos muros, se erigía la residencia de los Kuznetsov-Harada. Era una casa imponente, una fusión entre la arquitectura moderna japonesa y toques europeos que recordaban las raíces rusas de su dueña. Vidrios tintados, jardines zen con cerezos en flor eterna gracias a un sistema de cultivo controlado, y un garaje subterráneo que albergaba autos de lujo que podrían financiar un pequeño país. Para el mundo exterior, esta era la fortaleza de Anastasia Kuznetsov, la Alfa mafiosa más temida y respetada de los círculos subterráneos que operaban entre Rusia y Japón. Una mujer que dirigía un imperio de sombras con puño de hierro, heredera de una dinastía de mafiosos que había expandido su influencia a través de continentes.

Pero dentro de esas paredes, la realidad era muy diferente. El verdadero dueño de la casa no era la Alfa de ojos azul grisáceo y feromonas dominantes. No, era su esposo, un Omega japonés llamado Hiroshi Harada, quien, con su aspecto dócil y tranquilo, gobernaba con una autoridad sutil pero inquebrantable. Hiroshi era el epítome del amo de casa perfecto: pacífico, meticuloso, y con una dedicación casi obsesiva por mantener todo en orden. Sus días comenzaban al amanecer, mucho antes de que Anastasia regresara de sus "negocios" nocturnos.

Esa mañana, como todas, Hiroshi se levantó a las cinco en punto. Su habitación principal, una suite amplia con vistas al jardín, estaba impecable. La cama king size, con sábanas de seda importadas, ya estaba tendida a la perfección. Hiroshi, con su pelo negro azabache corto y voluminoso aún revuelto por el sueño, se miró en el espejo del baño. Sus ojos rasgados y alargados, habitualmente entrecerrados en una expresión serena, le daban un aire dócil, casi vulnerable. Pero cuando los abría por completo, como lo hacía solo en momentos de enojo, su mirada se transformaba en algo elegante y atrayente, capaz de intimidar incluso al más fuerte de los alfas.

Se lavó la cara con agua fría, sintiendo la suavidad de su piel lechosa bajo los dedos. Sus cejas enmarcaban sus ojos, y sus pestañas largas proyectaban sombras suaves sobre sus mejillas. Vestido con un yukata simple de algodón, descendió a la cocina. La casa era enorme: tres pisos, veinte habitaciones, un gimnasio privado, una piscina interior y hasta un dojo que Hiroshi había mandado construir en sus primeros días de matrimonio, aunque ahora lo usaba solo para yoga y meditación. Lavar todo eso casi diariamente era una tarea titánica, pero para Hiroshi, era terapéutico. "Una casa limpia es una mente limpia", solía decirse a sí mismo mientras pasaba el trapo por los suelos de mármol.

Comenzó preparando el desayuno. Era un maestro en la cocina; sus habilidades venían de años de práctica en su juventud, antes de casarse. Hoy, decidió hacer un desayuno fusión: arroz al vapor con salmón ahumado, huevos pochados con salsa de soya y hierbas, y un toque ruso para complacer a su esposa: blinis con caviar y crema agria. Mientras cortaba las verduras con precisión quirúrgica, sus feromonas se esparcían por el aire: suaves, pacíficas, con un aroma sutil a cerezos en flor. Era un olor que calmaba a cualquiera que lo inhalara, un recordatorio de su naturaleza Omega, pero también una herramienta sutil que usaba para mantener el control.

Hiroshi no siempre había sido así de doméstico. Antes de conocer a Anastasia, era un practicante devoto de las artes marciales. Kendo, karate, y sobre todo, el manejo de la katana. Había ganado torneos nacionales en Japón, su cuerpo ágil y preciso lo convertía en un guerrero formidable. Pero al casarse, decidió dejar eso atrás. "No necesito violencia en mi hogar", se dijo. Ahora, su rutina incluía yoga al amanecer y meditación en el jardín, manteniendo su cuerpo flexible y su mente en paz. Sus caderas redondas y suaves, sus muslos lindos y su trasero redondo eran el resultado de esa disciplina suave, no de combates brutales. Aunque, en secreto, guardaba una katana en el dojo, pulida y lista, por si acaso.

˗ˏˋ꒰ 𝑬𝒍 𝑨𝒎𝒐 𝑫𝒆 𝑪𝒂𝒔𝒂 ꒱ˎˊ˗ Histórias para pegar e não largar. Descubra agora