Prólogo Y Advertencias

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Advertencia de Contenido

El relato presentado contiene temas narrativos intensos que pueden resultar perturbadores para algunos lectores. Se recomienda discreción.

Temas principales abordados:

Abuso físico y psicológico

Acoso y trauma sexual

Enfermedad terminal

Duelo y culpa

Ideación suicida y crisis emocionales

Trastornos del sueño

Aislamiento y depresión

Autolesión implícita

Escenas específicas que pueden afectar sensibilidades:

Descripción detallada de un ataque de pánico

Desmayo por agotamiento emocional

Encuentro emocionalmente cargado entre víctima y alguien que anteriormente fue su agresor

Nota: Si alguno de estos temas resuena con experiencias personales difíciles, se sugiere considerar si es el momento adecuado para esta lectura. La historia, aunque busca ser redentora, explora de manera cruda las consecuencias del trauma psicológico.

Recuerda: Tu bienestar es lo primero. Si necesitas apoyo, siempre es válido pausar la lectura o buscar ayuda profesional.





1978- Séptimo año

Último año en esta escuela, y tal vez ni siquiera lo termine...
Este año no empezó como los anteriores, fue frío casi como una daga la cual me atravesaba lentamente casi saboreando el tiempo que tardaba en perforarme.

Entre la enfermedad de mi madre y la muerte de....

Ella..

Todo se derrumbó, no hubo tiempo para pensar en mejorar fue más una bofetada de realidad, un golpe de situaciones las cuales no podía detener y solo se me escurría entre las manos.

Recuerdo que primero fueron los malfoy los cuales insistían en que el unirme a ellos era una situación mucho mejor a la de estar a merced de médicos muggles.

Médicos de alta, pociones de los mejores, ritos toda clase de cosas las cuales nos ayudarían.

Pero mi madre y yo confiamos.

Y ella ahora solo está postrada en una cama.

Tuve que quedarme alado de él, de mi padre con sus reglas sin sentido y sus manos gruesas y firmes recordándome por qué nunca dejó crecer mi cabello, recordándome el porqué de mi mala apariencia, el porqué de mi pelo grasoso, mi ropa fea que no se entalle a mi forma.

Pero los Malfoy querían perfección, que me viera bien, presentable y los del hospital tampoco me dejaban pasar si parecía un vagabundo.

Recuerdo como a principios del año el por fin noto que soy fértil, mis manos lo apartaron de mis caderas cuando me dijo que cada día me parecía más a mi madre a esa edad.

Me da náuseas el solo pensar en el.

En los roces.

Los susurros.

Los toques.

Cada día que pasaba añoraba como nunca regresar a Hogwarts.

Aunque también fuera difícil de lidiar, los tarados jamás se atrevería a tocarme....

Después de todo para ellos soy asqueroso.

Este año sería el primero en el cual estaría completamente solo, no había nadie a mi lado ni siquiera los Malfoy, ellos ya ni siquiera estaban, también me dejaron, no de la misma manera, pero si me dejaron....

Att:PM

....................................

El eco de esa soledad se quedó suspendido en su pecho como una habitación sin aire. Hogwarts, una vez su refugio, ahora parecía más una prisión de piedra donde las voces del pasado se colaban por las grietas. Los pasillos eran los mismos, las escaleras seguían quejándose al moverse, pero nada sonaba igual. Ni el murmullo de los alumnos ni el viento que se filtraba por las ventanas altas lograban arrancarle una sensación de pertenencia.

Había aprendido a ocultarse en los silencios, a caminar con el rostro bajo, como si el suelo pudiera protegerlo de las miradas que lo traspasaban. Todos pensaban que era altivez, o cansancio, pero lo cierto es que cada paso le costaba. Su cuerpo se sentía como una carga ajena, un recordatorio constante de lo que no quería ser, de lo que no había podido evitar.

Las cartas de su madre llegaban cada tanto, escritas con la caligrafía temblorosa de quien lucha por aferrarse a algo que se escapa entre los dedos. Decían poco: "Estoy mejor", "Te extraño", "Cuídate". Palabras vacías que intentaban cubrir la realidad: ella seguía postrada, entre pociones que apenas lograban mantenerla consciente.

A veces, en las noches, él se sentaba frente a la ventana del dormitorio, observando el lago. El reflejo de la luna se quebraba con el movimiento del agua, y en esa fractura encontraba una extraña similitud con su propio reflejo. Fragmentado. Irreconocible.

Los Malfoy ya no enviaban cartas. Ni invitaciones. Ni pociones. Y él había dejado de esperarlas.
Tal vez era mejor así.

El frío era más fácil de soportar que la decepción.

Aun así, cada mañana se obligaba a levantarse, a vestirse con el mismo uniforme que todos, a fingir que el aire no le pesaba. Sabía que no tenía opción: si se detenía, si se permitía sentirlo todo, se rompería de una forma de la que no podría volver.

Y aunque creía que nadie lo notaba...

Los ojos menos esperados se posaron sobre él, porque, aunque él no lo dejaba ver también estaba sufriendo por la muerte de Lily....




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CANSADOHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora