El que cree tener el control
Sasuke Uchiha no hablaba fuerte. No necesitaba hacerlo.
Su sola presencia bastaba para que la sala de juntas se quedara en silencio. Entró con paso firme, el traje perfectamente ajustado a su cuerpo atlético, el cabello oscuro cayendo con descuido intencional sobre su frente. Llevaba una taza de café negro sin azúcar —como siempre— y un iPad donde ya tenía subrayados todos los errores del último informe editorial.
—Quiero las nuevas portadas en mi escritorio antes de las tres —dijo sin mirar a nadie—. Y que alguien le enseñe a Hyūga la diferencia entre “innovador” y “mediocre”, por favor.
Silencio. Luego, un titubeo:
—Sí, señor Uchiha.
Sasuke giró el rostro hacia la ventana. Tokio se extendía como una ciudad que le pertenecía. Porque, en parte, así era. A sus 27 años, era el CEO más joven de una de las editoriales más prestigiosas de Asia. Uchiha Publishing producía desde bestsellers hasta tratados académicos. Tenía inversionistas que le temían, socios que lo envidiaban, y mujeres que lo deseaban.
Todas, perfectas.
Todas, desechables.
Por la noche, ya no recordaba el nombre de la modelo de turno, pero sí que su perfume no combinaba con el suyo.
A Sasuke le gustaba el control.
Le gustaba saber que nadie podía ponerlo en jaque.
Y entonces… llegó el encargo.
—Queremos fichar a M. K. Haru —dijo su asistente, colocándole sobre la mesa una carpeta con cifras ridículamente buenas—. Su serie de ensayos sobre brujería ancestral es lo más vendido en Europa y está ganando premios por su narrativa disruptiva. Pero rechaza todas las ofertas editoriales.
—Rechaza todas —repitió Sasuke con ceja alzada—. ¿Quién se cree que es?
—Nadie sabe quién es, en realidad. Solo que vive en Japón, pero no acepta entrevistas, y las negociaciones son solo por correo. Su agente es un fantasma.
Perfecto.
Un reto.
Sasuke sonrió por primera vez en el día.
Una de esas sonrisas peligrosas.
—Entonces encuéntrala. Quiero verla antes de que acabe el mes.
Y cuando lo lograron, tras una investigación no precisamente ética, lo que encontraron no fue lo que esperaban.
Nombre real: Sakura Haruno.
Profesión oficial: bibliotecaria en un edificio poco visitado.
Edad: 25 años.
Domicilio: un estudio con plantas colgantes, luces cálidas y olor a incienso.
Cabello: rosa, largo, rebelde.
Ojos: verdes como veneno.
Sonrisa: despreocupada, casi burlona.
Nada que ver con las mujeres que solía frecuentar.
No llevaba tacones ni trajes.
Usaba sandalias, suéteres enormes, faldas vaporosas y un delineado que acentuaba su aura de caos bello.
Y sin embargo, cuando Sasuke la vio en persona —espiándola como quien no quiere la cosa en una feria de libros antiguos— sintió algo que no recordaba haber sentido nunca.
Interés.
Curiosidad.
Y una alarma interna.
Ella lo vio. Lo miró directo a los ojos como si lo hubiera estado esperando.
—¿Nos conocemos? —preguntó él, con ese tono que funcionaba con todas.
Sakura sonrió. Una sonrisa peligrosa.
YOU ARE READING
Arderas Conmigo
Fanfiction1647 El cree que nos conocimos por casualidad. Pero yo lo reconocí al instante. La forma en que movía las manos. Esa mirada oscura como un pozo sin fondo. Incluso entonces, cuando apenas era un aprendiz de alquimista y yo una bruja condenada. Cuando...
