CAP.1

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ᴊᴇᴏɴ ᴊᴜɴɢᴋᴏᴏᴋ



Las luces de la ciudad aún resplandecían frente a mí, aferrándose al amanecer como si se negaran a morir. Eran casi las seis de la mañana cuando reduje la velocidad de la caminadora; mi respiración descendió a un ritmo exacto, clínico, como si mi cuerpo obedeciera un reloj interno programado para no fallar. Sentí los músculos destensarse poco a poco, esa sensación de alivio que solo llega cuando has llevado el cuerpo al límite. Entrenar era vital: no por estética, sino por rutina, disciplina... supervivencia.

Y porque mi sueño nunca había sido normal. Dormía pocas horas, a veces ninguna. Aquella madrugada llevaba despierto desde mucho antes de que el alumbrado público terminara de parpadear allá afuera, temblando con el viento helado.

Me di una ducha fría que me devolvió a la realidad, seguí mi rutina con precisión quirúrgica y preparé un desayuno rápido. A las siete estaba listo para salir rumbo a la universidad: primer día del último semestre de Criminología. El final de un ciclo... y el principio de algo que aún no sabía nombrar.

Tomé mi motocicleta y conduje hasta el campus. Apenas estacioné, encontré a Jimin apoyado en una columna, cabeza agachada, dedos volando sobre su celular como si estuviera descifrando un código nuclear.

—¿Nuevo estilo? —pregunté al ver su corte de cabello— ¿Qué diablos te hicieron en París?

—Es la última moda —respondió, orgulloso— Pero tú... tú nunca cambias. A veces me da pena que sigas usando la misma ropa de siempre.

—¿Y qué tiene de malo? Además esto es nuevo —fruncí el ceño.

—Claro. Nuevo. Negro como toda tu maldita existencia —bufó— Deberías ponerle color a tu vida, hermano.

—¿Quieres que me vista como un arcoíris ? —alcé una ceja.

—Tampoco exageres. Anda, entremos—dijo empujándome hacia el edificio de Ciencias Criminológicas y Justicia Penal.

Esperamos el ascensor. En cuanto subimos, yo ya tenía el iPad en las manos, repasando un capítulo que había prometido terminar antes de la clase.

—¿En qué salón nos toca hoy? —preguntó Jimin.

—C-97 —respondí sin levantar la vista.

El aula era tipo auditorio, con asientos en semicírculo y un atril robusto al frente. Éramos pocos. Varios habían abandonado la carrera por presión, por miedo... o porque no estaban hechos para mirar la oscuridad de frente. Los que quedamos, o éramos tercos... o estábamos irremediablemente rotos.

En mi caso, lo segundo.

Y quizá por eso estaba allí: Criminología me estaba enseñando a entender un pasado que había enterrado. O intentado.

—Ojalá esta vez el viejo Lee no haya desayunado alacranes —murmuró Jimin mientras se sentaba.

—Sabes que no nos libraremos de él. Lo prometió desde primer semestre —respondí. Su método era anticuado, su temperamento insoportable, pero su forma de ver el crimen era la única que realmente me enseñaba algo.

—Y si no nos libramos del viejo Lee... tú tampoco te librarás de Giselle —añadió Jimin con tono divertido.

Justo entonces, ella entró al aula. Su sonrisa se amplió cuando me vio y caminó con determinación hacia nosotros. Yo solté un suspiro casi insolente.

CORAZÓN SIN TIEMPO - JKStories to obsess over. Discover now