Prólogo

151 44 100
                                        

El cuerpo seguía allí.

Tendido boca arriba, con los ojos abiertos mirando al cielo como si todavía esperara una explicación pero el cielo no respondía, y dudo que alguna vez lo haya hecho. Yo tampoco tenía respuestas, al menos no ahora. Lo único que sabía era que mis manos todavía temblaban. No por culpa del esfuerzo, ni del miedo. Era algo distinto. Un temblor contenido, casi mecánico, como si mi cuerpo quisiera admitir algo que mi mente se negaba a procesar.

La sangre formaba un charco que serpenteaba entre las grietas del suelo, como si intentara huir, arrastrarse lejos del desastre. El olor a hierro era insoportable, denso, como un susurro oxidado en la nariz.

-¿Sabes...? -la voz de Lira rompió el silencio como un chasquido de dedos en una biblioteca. -Este tipo tiene peor suerte que yo en los juegos de mesa. Y eso que una vez saqué tres 1 seguidos con dados trucados.

Giré la cabeza hacia ella, lento. Mi mirada se encontró con la suya: estaba sonriendo. No era la sonrisa de una psicópata, ni la de alguien completamente rota.

Era... su forma de lidiar con las cosas.

Humor.

Siempre había sido su escudo, su disfraz, su escotilla de emergencia. Y aunque en otra situación habría rodado los ojos o soltado un bufido, esta vez me reí. Muy levemente. Apenas fue un exhalar entre dientes.

Pero hey risa genuina.

-Sí -murmuré. -Supongo que él ya no va a tirar dados nunca más.

-A menos que lo cortemos en pedacitos -añadió con un brillo juguetón en la mirada. -Entonces técnicamente serían dados humanos. ¿Te imaginas? "Tira una pierna para ver si puedes moverte tres casillas".

Negué con la cabeza, pero la sonrisa no se borró de mis labios.

Dios.

¿Qué carajo estaba haciendo sonriendo frente a un cadáver?

-Estás mal... Mal de verdad...

-Oh, gracias por notarlo. Lo oculté tan bien... -respondió mientras se agachaba para mirar más de cerca el cuerpo. -¿Crees que alguien vendrá por él?

-Espero que no. Porque sería bastante incómodo explicar esto.

-¿"Esto"? ¿Te refieres a... que se cayó sobre tu cuchillo? Varias veces. Desde distintos ángulos.

Suspiré.

Mis dedos todavía estaban manchados. Miré mis manos, las giré lentamente. Había cortado antes. Herido. Pero nunca... esto.

-Deberíamos deshacernos del cuerpo -dije finalmente, rompiendo la pequeña burbuja de humor absurdo que habíamos construido para no quebrarnos.

Ella me miró. Su expresión cambió por una fracción de segundo. De broma a algo más serio pero solo por un momento. Luego sonrió otra vez, una de esas sonrisas que usan los actores cuando saben que son observados.

-Sí, sí, claro. ¿Lo tiramos al río? ¿O prefieres el clásico "hoyo en el bosque y esperemos que nadie tenga un perro con buen olfato"?

-Ambas opciones suenan terribles pero útiles. Supongo que... lo que sea más rápido.

-¿Y más limpio? Porque cariño -señaló mis manos, -tienes pinta de escena de crimen nivel cinco.

Bajé la mirada de nuevo. Tenía razón. La sangre se estaba secando entre mis dedos. Me pregunté si olería así para siempre. Si la llevaría conmigo, aunque me lavara mil veces. Si se quedaría en mis sueños. Si sería uno de esos recuerdos que no se van ni con golpes.

Romantic DecayWhere stories live. Discover now