one shot

61 2 0
                                        

En un laboratorio silencioso, iluminado solo por la fría luz de los monitores, una mujer con una reputación innegablemente infame trabajaba sin descanso. Su nombre era Mobius, una joven de cabellera verde y ojos de un tono entre verde y rosa.

Sentada en su escritorio, con el ceño fruncido, Mobius revisaba meticulosamente un documento, sus dedos tamborileando contra la mesa con impaciencia. La presión del trabajo comenzaba a pesarle, y justo cuando decidió que sería prudente tomar un descanso, la tranquilidad del laboratorio fue interrumpida abruptamente.

-¡Holaa~! ¡Mobius~!

El característico tono melódico de Elysia resonó en la habitación antes de que la dueña de la voz hiciera acto de presencia. Sin necesidad de mirar, Mobius supo exactamente quién era. Dejó escapar un suspiro cansado y, sin levantar demasiado la vista, observó cómo la mujer de cabello rosado se acercaba con una sonrisa radiante.

-Vaya~ ¿por qué esa cara tan larga, Mobi~?

Antes de que pudiera responder, Elysia acortó la distancia entre ellas y le envolvió en un cálido abrazo. Mobius dudó por un momento, pero terminó correspondiendo el gesto con un suspiro resignado. Después de todo, era Elysia. Llevaban tiempo juntas, aunque nadie lo sabía. Ni siquiera Klein, su asistente más cercana, estaba al tanto de su relación.

Elysia la miró fijamente, sus brillantes ojos azules reflejando una ternura inquebrantable. Luego, cerró los ojos con una sonrisa suave, esperando algo con evidente expectativa. Mobius sintió un ligero calor subirle a las mejillas, pero, con algo de timidez, cedió y le dio un beso breve antes de apartarse rápidamente.

-Y bien, Elysia, ¿por qué estás aquí? -preguntó Mobius con su tono habitual de indiferencia, intentando disimular su incomodidad.

-¿Acaso no puedo visitar a mi amada pareja~? Además, te ves muy estresada. ¿Por qué no hacemos algo divertido~?

Mobius chasqueó la lengua. Conocía demasiado bien a Elysia como para saber que no se rendiría fácilmente.

-No tengo tiempo para tus juegos. Estoy ocupada.

-¡Oh, vamos! Un pequeño descanso no te hará daño. ¡Ya sé~! ¡Deberíamos bailar! Eso te ayudará a relajarte~

El ceño de Mobius se frunció aún más.

-Ni lo sueñes.

-Ay, Mobi~ No pongas esa cara... Si bailas conmigo, prometo no molestarte en toda la noche.

-...

Mobius la miró fijamente, evaluando si su promesa era real. Finalmente, con un suspiro y a regañadientes, aceptó.

-Jeje~ Sabía que dirías que sí~

Elysia sacó su teléfono y buscó una canción de Edén. Tras elegir una, lo dejó sobre la mesa y tomó las manos de Mobius con entusiasmo.

Los primeros movimientos fueron torpes. Mobius, cuya paciencia ya estaba al límite por su jornada de trabajo, no tardó en fruncir el ceño.

-Esto es estúpido...

-Shh~ Tranquila. Solo deja que fluya~

La diferencia de altura no ayudaba en lo absoluto. Elysia, midiendo 163 cm, tenía que estirarse un poco para seguir el ritmo, mientras que Mobius, con sus 173 cm, intentaba mantener la compostura. Sin embargo, poco a poco fueron adaptándose. La música suave y armoniosa parecía envolverlas, y Mobius, contra su voluntad, comenzó a sentirse más cómoda.

Por primera vez en mucho tiempo, la sonrisa de Elysia la atrapó. No solo eso... su mirada, el leve rubor en sus mejillas, la forma en que sus manos se aferraban a las suyas... Había algo hipnótico en la manera en que Elysia la miraba.

Sin darse cuenta, comenzaron a acercarse.

-Mobius...

-Elysia...

Sus voces apenas fueron un susurro antes de que sus labios se encontraran en un beso lento y profundo. La música seguía sonando, pero ya no importaba. Poco a poco, el beso se volvió más intenso, sus cuerpos se presionaron más, y antes de que lo notaran, la temperatura del momento comenzó a subir.

Pero entonces...

-Doctora Mobius, los otros documentos ya están lis...

Una voz interrumpió abruptamente la escena.

Mobius y Elysia se separaron en un segundo. Mobius, con el rostro completamente rojo, miró con horror a la figura en la puerta.

Klein se quedó congelada en su lugar, con una pila de documentos en las manos y los ojos bien abiertos.

-Doctora... E-Elysia... ¿Ustedes...?

La joven asistente parpadeó varias veces, como si intentara procesar lo que acababa de ver.

Elysia, en cambio, no parecía tan avergonzada.

-Bueno~ bueno~ Klein, ¿crees que podrías guardar este secreto~?

Klein asintió rápidamente, aún en shock, y salió del laboratorio con los documentos sin decir una palabra más.

El silencio se instaló en la habitación. Mobius estaba roja como un tomate, con los brazos cruzados, sin atreverse a mirar a Elysia.

-Bueno, Mobi~ Supongo que nos veremos más tarde~

Antes de que Mobius pudiera responder, Elysia se puso de puntillas y le plantó un beso en la mejilla antes de salir del laboratorio con una risita juguetona.

Mobius la observó marcharse, soltó un profundo suspiro y apoyó la frente en una de sus manos.

-... Maldición...

Sin embargo, por más que lo intentara, no pudo evitar que una pequeña sonrisa adornara sus labios.

Una Variable Inesperada De Color Rosa (Elysia X Mobius)Des histoires addictives. Découvrez maintenant