{~•Hablando en pasado•~}
El cristal mostraba un rostro palido y suave, una mirada serena y triste, unos ojos amplios asemejados al cielo despejado se miraban contra el cristal, una mano pequeña con largos dedos redondeados tocaron el cristal. -¿Qué le pasó a mi oreja?- sorpresivamente la cara se acercó más al cristal para seguir viendose inquietamente, por curiosidad comenzó a jalar su oreja; Tenía una forma medio rara y desfigurada, con el lóbulo más largo y delgado, su industrial era mas ancho en los lados y la helix era mas larga tomando una forma puntiaguda exteriormente, en resumen, su oreja habia tomado una forma muy extraña. Mientras se tocaba la oreja escuchó un golpe repentino en el exterior, al mismo instante escondió el cristal y se acomodó su capucha hacia adelante y abotonó su capucha a su capa de piel, escondiendo la parte superior de su cabeza.
De pronto escuchó pisadas rapidas dirigiéndose a hacia su cuartucho, el joven se quedó quieto en la misma posición en la que estaba, de pronto escuchó un chirrido y una voz suave y cálida sonó -Hija, soy yo- el joven volteó rápidamente y vió a su madre, con una sonrisa tierna dirigiéndose hacia él, el joven caminó lentamente hacia su madre hasta que se convirtió en un salto alegre abrazando a su madre, la cual recibió su abrazo y acarició la cabeza del joven
-
Esperame un rato, volveré por la mañana, te prometo que te traere algunas prendas hermosas para ti-No te puedo acompañar?- dijo el joven con un tono bajo y triste. La madre se arrodillo y con la punta del dedo toco la nariz del joven. -No, estaré ocupada y no podre cuidar bien de ti por el camino- El joven la miró y la volvió a abrazar sonriendo -Esta bien, te esperare- la madre se levantó y acarició la cabeza del joven -descansa, no te olvides de abrigarte si deseas salir fuera de casa, te amo. - tras decir eso volteó y se dirigió a la puerta de madera con una expresión afligida. Después de cerrar la puerta, el joven se quedó en el mismo lugar y se sentó en el piso preguntándose porqué su madre siempre se le dirigía como niña cuando no lo era.
Se quedó por un rato dudando viendo por la ventanilla a su madre irse, alrededor de la mujer había bastante nieve; la mujer traía un bolso de tela en su hombro.
El joven siguió viendo la pequeña silueta de su madre desaparecer lentamente entre la nieve, hasta que esta se esfumó por completo. Sin saber qué hacer, se sentó en el frío suelo de madera, hasta que un ruido lo sobresaltó.
Grr...
El joven se levantó rápidamente, alarmado, pero pronto se dio cuenta de que solo tenía hambre. Miró alrededor, pero no había nada en la cocina ni en la pequeña mesa. Se sintió tan deprimido que decidió descansar un poco hasta que la nieve cesara, para luego salir a buscar comida.
En altas horas de la noche, despertó. Se acomodó la capucha para que su rostro no fuera visible y, con cuidado de no hacer mucho ruido, salió por la ventanilla. Aunque era pequeña, su cuerpo delgado y flexible le permitió deslizarse con rapidez.
Llegó a un mercado bullicioso, iluminado por lámparas colgantes. Los aromas dulces, ácidos y picantes llenaban el aire, despertando su apetito. Era extraño para él ver tanta gente en un lugar tan pequeño. Sin embargo, no tenía dinero, y su única opción era algo que le apenaba: robar.
Sigilosamente, se acercó a una tiendita de comida que estaba rodeada de un gran bulto de personas. Nervioso, tomó su decisión. Gateó entre la multitud, buscando un espacio libre para moverse, mientras soportaba empujones y pisadas de personas que ni siquiera notaban su presencia. Finalmente, encontró un pequeño hueco cerca del puesto. Sin pensarlo dos veces, cerró los ojos con fuerza, agarró unos cuantos trozos de carne con sus manos y salió corriendo, empujando a todos los que estaban a su paso.
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Mareas Tempestuosas
Romance⋆⁺₊⋆ ⋆⁺₊⋆Xue Yu creció en una cabaña perdida entre la nieve, esperando a una madre que prometió volver. Pero la nevada nunca se detuvo, y su curiosidad terminó arrastrándolo hacia un mundo que no conocía. Perdido, asustado y demasiado joven para en...
