El sudor estalló en la frente de Beomgyu.
«Santa mierda».
El paseo hasta el gazebo nunca se sintió tan largo como en esa noche mientras Beomgyu seguía el camino que conducía de la casa de sus abuelos hacia el lago. Si creyera en cosas como el destino, habría pensado que el destino había conspirado para darle la noche perfecta. Todo, desde la hierba hasta los árboles, estaban plateados con la luz de la luna llena encima de la cabeza.
Una brisa fresca salía del agua, un contraste bienvenido ante la sofocante y opresiva sensación que se había quedado en el aire todo el día. Era sereno. Hermoso. Pero con cada paso que Beomgyu daba, los nervios se elevaban más y más así que cuando vio el techo de tejas del gazebo, pensó que podría explotar.
Sí, tal vez el entorno era perfecto. Beomgyu , sin embargo, no lo era. En el interior, estaba petrificado por completo. No era que le tuviera miedo a Yeonjun. O al sexo, en realidad. Era más bien la idea de decepcionar a Yeonjun lo que lo tenía nervioso.
Sabía que Yeonjun nunca se burlaría de él, no por algo como esto, y no era como si Yeonjun no supiera que Beomgyu era virgen. Pero al pensar en todas las posibles maneras que podría hacer para estropearlo o ponerse en ridículo frente a Yeonjun durante las próximas horas... bueno, eso daba miedo.
Encima de todo, no quería que Yeonjun pensara en él como un niño ridículo e ingenuo para cualquier tipo de relación que valiera la pena.
Beomgyu sabía acerca de la mecánica, por supuesto. Inserte la lengüeta A en la ranura B y todo eso. Pero, cómo tocar, cómo jalar, cuánta presión aplicar, cuándo retroceder o cuándo
presionar, cuándo dominar y cuándo ceder, eso era algo que no se podía aprender solo investigando en línea.
Y él quería que fuera ideal para Yeonjun. Más que eso. Quería que fuera explotador de mentes y que mandara sus ojos al fondo de la cabeza, una jodida increíble.
Infiernos, más que eso. Varias veces el infinito.
Él quería que fuera tan bueno. Que no hubiera palabras para describir lo bien que sería.
Luego, cuando Yeonjun lo quisiera, lo deseara, que no pudiera pasar cinco minutos sin pensar en él, tal vez por fin tendría sólo una pequeña pista, infinitesimal, de cómo Beomgyu se había estado sintiendo durante los últimos cinco años.
Desde una semana antes de que Beomgyu cumpliera catorce años, cuando Yeonjun cruzó la puerta principal de la casa de sus padres después de haber estado fuera durante todo el verano y trajo toda la luz del sol y el calor del mundo con él.
Ese fue el momento en que el cuerpo de Beomgyu salióde su bruma de adolescente y despertó.
Él sabía que el ver a Yeonjun como un dios tenía
probablemente mucho más que ver con sus hormonas desenfrenadas de adolescentes que cualquier realidad, pero no fue capaz de librarse de eso en todos los años que siguieron.
Yeonjun aun era el número uno de las fantasías de Beomgyu, el sueño cobraría vida. El nombre, de eso es que Yeonjun era de Beomgyu. La atracción era inquebrantable. Y tal vez incluso
había una parte de él —una pequeña, minúscula, insignificante parte— que ya estaba enamorado de Yeonjun.
Sólo una pequeña parte. En serio.
Por lo tanto, ¿era de extrañar que estuviera nervioso? No, en realidad.
Tomando una profunda respiración profunda, animándose, Beomgyu acortó la distancia que faltaba hacia el gazebo por el camino de grava.
Yeonjun estaba apoyado en el barandal, mirando hacia la oscura extensión del lago, pero se enderezó y se giró cuando Beomgyu subía las escaleras.
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Esperando por ti | Yeongyu
FanfictionEn donde Beomgyu le hace una petición inusual al mejor amigo de su hermano. ADAPTACIÓN
