Soy una reina de la perdición, mi mente danza entre llamas, sangre y dolor.
¿Cuál es el problema? Yo misma me dejé caer en el vacío, no perdí mi vida, perdí algo más valioso: el quién soy.
¿Quién soy? ¿Tú lo sabes? Yo no. Todos dicen ver...
Para todas aquellas que somos reinas, pero lo olvidamos.. y en nuestros pensamientos no hay batallas, hay una danza entre llamas, dolor y sangre... porque las únicas heridas con esas frases, somosnosotras.
Recuerda que sobre tu cabeza hay una corona, invisible para todos los demás, pero debe ser real para tí, únicamente para tí. Basta de herirnos nosotras mismas, basta de culparnos de todo, es hora de tener el porte de una reina: elevar la cabeza, mirar hacia al frente y una espalda recta.
Recuerda: Mira tu reflejo, pero míralo con amor, con empatía, con respeto y sobre todo, con orgullo.
Solo tú sabes cuánto has sufrido, por qué cosas has pasado y como has logrado llegar hasta aquí, no infravalores tus vivencias, se han convertido en experiencia.
Amate y cuídate, porque cuando nadie más lo haga, tú lo harás y eso será suficiente.
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