Prólogo

21 5 1
                                        

Lunes. 11:42 AM.

El día que cometió aquél homicidio tuvo sus razones y mantendría la misma versión hasta el día de su muerte. No podía dejar que aquél idiota vivo o no ganase.

Han Jisung había asesinado a su padre el mismo día de su cumpleaños, le había llevado al sótano de su hogar con sigilo, allí dando inicio a la tortura, esta consistió en cortar cada uno de sus dedos en un principio, después arrancó sus dientes uno por uno, al final y como cereza del pastel mutiló sus genitales por completo. La rabia que sentía en aquellos momentos había sido suprimida por sus ganas de hacer sufrir a aquél bastardo.

Le podrían llamar loco, pero había logrado hacer lo que su hermano no y eso le hacía sentir ya lo suficientemente orgulloso-

-Han, la comida.

Levantó su rostro, en esos momentos hallándose sentado en el retrete de su celda. Asintió luego de escuchar al hombre fuera de rejas, se levantó alzando consigo su overol y amarró este. Se acercó con una expresión neutra y tomó lo que ofrecían en bandeja.

Oh, dato curioso: hace pocos días no le sacaban a comer con los demás reclusos debido a un par de sucesos ocurridos en los baño. Cada que iba a un lugar los demás encerrados allí le hacían la vida imposible, los guardias algo justos lo habían notado y ahora le mantenían encerrado ¿Lindo, no?

-Espero y pronto hagas las paces, me robas tiempo de mi descanso.

Rodó los ojos y pasándose lo que decía aquél tipo por todo su culo, se volteó a tirarse en su cama con un salto de desgano, comiendo ahora la mierda que allí servían. Él defecaba cosas más apetecibles.

¿Saben? Estar solo le daba la libertad en esos días de volver al pasado, le permitía volver a diez años atrás cuando todo era perfecto en su familia, o dos años atrás cuando daba a digerir a su padre sus propios dedos- pero algo era cierto, y es que estar solo era a veces podía ser más abrumador que tener a su idiota compañero de celda jodiendole la existencia con su palabrerío infinito.

-Por cierto, Han- Notó al guardia de antes volver frente a su celda, se veía calmado, le sorprendía que volviera sin más a quizás... ¿Comentarle algo?-Tendrás que prepararte bien para después.

-¿Después?

-Ya estás dentro del juego, falta aún una semana, pero tendrás que ver qué haces con ello.

-¿Qué? ¿Dentro de qué-?-Dejó la bandeja a un lado y se levantó para acercarse al tipo pero este no pareció tener las suficientes ganas de querer explicar la situación, le escuchó suspirar y luego asentir. - ¿De qué hablas-?

-Solo no hagas caso a las instrucciones que te de el guía.

-¿Qué? ¿Guía, qué guía-?-Intentó volver a buscar respuesta a sus interrogantes pero el contrario tomó media vuelta y desapareció por el largo pasillo que ya no ocupaba lugar en su campo de visión.

La poca cosa que había comido ya le había dejado un sabor amargo que le hizo fruncir el ceño, bueno, eso acompañado de su situación actual que de seguro no abandonaría su cabeza en mucho tiempo. ¿De qué juego hablaba? ¿Y qué mierda de un guía? ¿Estaban jugando con él de alguna forma o había sido realmente eso una advertencia como parecía serlo...?

Miró su bandeja casi llena y soltó un suspiro, masajeó su frente preparándose para terminar con su comida, ya luego tendría tiempo suficiente para sobre pensar la situación con más calma hasta que llegara su muy resaltado compañero de celda.

Ay, papá, ¿Qué harías tú en mi situación?

Dentro del juego [Minsung]Cerita yang bikin terobses. Temukan sekarang