Agradeció en voz baja cuando recibió su comida del repartidor y una vez pagada una propina llevó directamente las bolsas a la mesa del comedor. El pequeño chico había ordenado dos cenas navideñas para sí mismo, por el momento solo comería una, la segunda sería para luego.
Nadie podría culparlo por hacer eso, ¿quién no adoraba las festividades decembrinas? Él las amaba y mucho más por sus comidas, era un mes en que aprovechaba a comer todo lo que quisiera sin ningún tipo de restricción, el resto del año siempre permanecía con un cuerpo esbelto y perfecto a los ojos de la sociedad, pero en cuando comenzaba diciembre no dudaba en atragantarse con inmensas cantidades de comida.
Enero siempre tiene suficientes días como para quemar toda la grasa que acumula durante el último mes del año, razón por la cual no se preocupaba ni un poco.
–Por fin~. Estuve esperando tanto. –su voz sonó incluso nostálgica cuando se sentó finalmente a la mesa, ya había dejado servido todo, utilizó su cerámica más bonita para esa noche tan importante, podría jurar que el delicioso aroma de la comida entraba por sus fosas nasales y recorría todo su cuerpo, ya podía sentir los kilos de más que pronto aparecerían en su cuerpo–.
Ese era otro detalle más, no le resultaba difícil subir de peso, razón por la cual trabajaba en un bonito gimnasio, de vez en cuando se daba sus regalitos y comía de más, sin embargo no llegaba a darle tiempo de engordar cuando ya estaba ejercitándose nuevamente.
Diciembre era su mes de vacaciones, no tenía que ir al gimnasio y siempre tenía la excusa de que todo el mundo subía de peso en ese lapso de tiempo.
Cuando dio el primer bocado a la jugosa carne un gemido de completa satisfacción sonó desde su garganta, sus ojos brillando en el deseo de tragar todo lo que estaba a su alcance y de llenar su barriga hasta el límite.
–Está increíble –de vez en cuando pequeños murmullos salían de sus labios entre cada bocado, tomaba un poco de cada alimento antes de llevar grandes porciones directo su boca. La combinación de los sabores parecía hacer estragos en todo su ser, la carne, crema, ensalada y pan iban y desaparecían en cuestión de segundos, sus labios estaban algo manchados y su respiración agitada.–
Un fuerte eructo salió de sus labios cuando se sentó mejor en la silla para tomar su vaso de cerveza y darle un gran sorbo, solo eso bastó para que uno aún más escandaloso se abriera pasó desde el fondo de su garganta, incluso se vio obligado a palmear un par de veces su pecho para sacar lo que había quedado atrapado.
–Solo será un poco más. –Murmuró para sí mismo sabiendo que era una completa mentira pues con su mano libre bajó hasta sus jeans para desabrochar los botones que estaban comenzando a apretar la ya casi llena barriga del chico.
Cualquiera se preguntaría cómo era posible que tanta comida entrara en tan pequeño y delgado cuerpo, Park también se lo preguntaba pero poco le importaba la respuesta, solo sabía que adoraba rellenarse hasta el tope y ver como su antes abdomen plano parecía una perfecta esfera.
Aún faltaba bastante comida y esa panza parecía estar por llenarse, fue por eso que comenzó a sacudir y apretar su barriga para sacar cada gas atrapado en ella, quería comer todo eso y lo haría. Después de una larga ronda llena de eructos y un par de flatulencias imprevistas logró seguir comiendo, su mano libre continuaba acariciando y agitando la pelota en crecimiento que era su cuerpo, podía notar la curva que se había formado desde un poco más abajo de su pecho y eso solo indicaba que su relleno estaba funcionando, más temprano que tarde terminaría tirado en el sillón de su departamento masajeando su gorda y llena barriga para tratar de calmar las molestias de su festín.
Cada cierto tiempo paraba para poder beber de su cerveza, esta solo ayudaba a hacerlo sentir más lleno y su interior burbujeante.
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Cuando finalmente se acabó la comida, Jimin se encontraba algo borracho, adormilado y tan inflado como un globo, su panza se alzaba orgullosa por todo lo que estaba logrando contener. Su respiración era lenta y muy pausada, sentía que sus pulmones no tenían el suficiente espacio como para llenarse por completo, el festín que se había dado estaba abarrotado en su interior impidiendo que pudiese moverse con comodidad.
De sus labios salían quejidos y eructos constantes, sus manos no se despegaban de la gran bola que ahora era su abdomen, la diferencia de antes de la cena y ahora era abismal, no parecía quedar ningún tipo de rastro del esbelto chico que recibió las varias bolsas de comida hacía un par de horas, ahora solo se encontraba un lindo y relleno cerdito sentado en el comedor luchando por calmar los quejidos de su panza.
Pequeños lloriqueos salían de sus labios cuando trataba de sentarse mejor, el mínimo movimiento agitaba todo lo que había en su interior y estaba muy incómodo en esa silla pero el solo hecho de pensar en llegar al sillón lo agotaba.
–Solo... Solo debo recostarme un rato. –Se quejó mientras que sus ambas manos dejaban caricias en toda su circunferencia, podía sentir como su estómago gorgojeaba, no tenía idea sobre cómo iba a digerir todo eso pero al final siempre lo lograba.–
Su gorda panza se encontraba dura y firme, apoyándose levemente en su regazo, podía sentir el peso de esta en sus piernas y eso solo lo hacía mucho mejor. Estuvo de esa forma por varios minutos para poder reunir energías y levantarse del comedor, el impulso hecho le hizo soltar un largo y gran eructo, terminó por apoyarse en la mesa con una de sus manos mientras que la otra sostenía todo el peso de su barriga, quizás se había excedido después de tanto tiempo de no comer de esa forma pero no se arrepentía en lo más mínimo, sentirse a explotar era lo que más adoraba Park.
Entre quejidos, gases y pasos lentos fue capaz de llegar al sofá largo de su sala, el problema fue que más que sentarse solo se dejó caer en él, todo su interior sacudiéndose y causando un burbujeo aún mayor, Jimin cerró sus ojos con fuerza mientras que con ambas manos apretaba sus costados para dedicarse a presionar distintos lugares de su panza, a ese punto incluso gemidos salían de sus labios, había extrañado tanto estar tan lleno que era en lo único que podía pensar.
Con mucho cuidado se recostó, sus piernas abiertas y barriga alzándose frente a él como una montaña llena de comida, si mantenía ese ritmo para fin de año se volvería la misma bola de grasa que solía ser en esas fechas, este año esperaba sobrepasar un poco más su tamaño acostumbrado.
Su ceño permanecía un tanto fruncido, sentía mucha presión y peso, sus manos no hallaban qué otros lugares presionar para hacerle soltar el aire contenido que sabía estaba allí. Sus ojos pesaban y estaba muy seguro de que sería una máquina de gases toda esa noche y parte del día siguiente.
Ya conocía su cuerpo y la hinchazón no bajaría del todo para la siguiente cena, todo el mes estaría igual de lleno y eso solo lograba emocionarlo mucho más.
Levantó su camisa completamente dejándola por sobre su pecho, esta ya no cubría gran cosa pero aún así estaba interfiriendo con sus toques y masajes, no supo cuánto tiempo estuvo de esa manera pero para cuando cayó dormido su gorda barriga seguía perfectamente llena e intentando digerir todo lo que había comido, aquello iba a tardar mucho más de lo esperado.
——
Holii, vine con alguito de navidad, estoy pensando en si dejarlo como un One-shot o hacer unas cuantas partes más, también incluiría las cenas de navidad y año nuevo con los chicos ✨️