Bajo las alas de la noche

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Touya no sabía exactamente cuándo empezó a sospechar que algo extraño ocurría en la comisión, y ahora, en ese campamento de verano organizado por ellos, las cosas solo parecían más misteriosas. Al principio, no quería venir; después de todo, no había sido su decisión. Su padre, Endeavor, lo había enviado con la excusa de que necesitaba "una experiencia formativa", pero Touya sabía bien que eso no era lo que realmente pensaba. "Seguro cree que aquí me pondrán en cintura... o que me harán ver lo que él considera una 'responsabilidad'", pensaba con resentimiento.

Al principio, solo eran murmullos apagados entre los héroes y el personal, hablando en clave y mirando de reojo a los participantes. También notó que, de noche, había guardias adicionales vigilando el edificio donde dormían. Para otros chicos del campamento, esos detalles podrían no significar nada, pero para alguien tan curioso como él, eran suficientes para avivar su imaginación y crear muchas teorias locas cada vez que podia.

Había oído rumores sobre un "proyecto especial" de la comisión. Decían que había alguien, un chico como él, a quien entrenaban en secreto. Touya no sabía si creerlo, pero a veces escuchaba pasos ligeros al otro lado de las paredes, el roce de algo desconocido, algo tan suave casi como... plumas.

-Seguramente solo es mi imaginación... -murmuró para sí mismo, recordando cómo Rumi se había reído de sus sospechas cuando intentó comentarle. Pero, aun así, no podía quedarse con la duda. Esa noche, esperó hasta que el edificio estuviera en silencio, hasta que los pasillos se sumieran en una oscuridad tan densa que sus ojos apenas distinguían las sombras, con solo algunos rayos de luna atravesando las ventanas.

Con el corazón acelerado, se deslizó por los pasillos, siguiendo aquellos sonidos apenas audibles. Algo le decía que esa noche descubriría el secreto que tanto ocultaban, y no planeaba detenerse.

De pronto, en un rincón oscuro, vislumbró una figura pequeña, apenas unos centímetros más baja que él. Era difícil distinguir sus rasgos en la penumbra, pero algo sobresalía de su espalda... algo que apenas podía definir. ¿Eran... alas?

-¡Ey, tú! -susurró Touya, intentando no levantar la voz para evitar despertar a los demás chicos que aún dormían.

La figura dio un respingo, girándose con rapidez. Touya apenas alcanzó a ver el brillo de aquellos ojos temerosos antes de que el chico, fuera quien fuera, comenzara a correr por el pasillo, alejándose de él.

-¡Espera! -dijo Touya, siguiendo su rastro, susurrando para no llamar la atención-. ¡No voy a hacerte daño!

Mientras corría, Touya notó detalles que lo sorprendieron: el chico era rápido y ligero, pero sus pasos apenas hacían ruido. Los suyos, en cambio, resonaban sutilmente en los pasillos oscuros, lo cual aumentaba su nerviosismo. ¿Quién es este chico? ¿Y por qué parece tan asustado de que alguien lo vea?

Finalmente, el chico se detuvo en un callejón sin salida, atrapado entre las sombras y el muro frío de la pared. Touya se acercó lentamente, controlando su respiración para no asustarlo más de lo que ya estaba. Una extraña mezcla de excitación y cautela lo invadía.

-Oye... ¿tú eres de quien todos hablan, verdad? -preguntó el mayor en voz baja, inclinándose un poco para mirarlo mejor.

No obtuvo respuesta. El chico solo lo observaba, tembloroso, con sus alas semiabiertas, como si estuviera listo para escapar volando en cualquier momento. Esas alas... Touya no podía dejar de mirarlas. Era la primera vez que veía algo así, y por alguna razón, se sintió hipnotizado.

-¿Por qué eres tan especial? -insistió Touya, su voz apenas un susurro. Sentía que debía saber la verdad, que este chico representaba la respuesta a todas esas dudas que lo habían atormentado desde que llegó al campamento.

-T-tu... ¿qué haces aquí? -respondió el chico al fin, con un tono vacilante y temeroso, sin apartar la mirada de Touya.

Touya parpadeó, un poco sorprendido. La voz del chico era mucho más suave de lo que había imaginado, apenas un susurro. No parecía en absoluto el tipo de persona que entrenarían en secreto... No pudo evitar sonreír un poco ante la idea. Por alguna razón, había esperado algo... diferente. Quizás alguien más fuerte, alguien que se viera más seguro de sí mismo. Pero allí estaba, frente a él, un chico apenas un poco más bajo, con las alas temblando levemente y la voz quebradiza.

-¿Cuántos años tienes? Te ves... mucho más pequeño que yo -dijo Touya, rompiendo el silencio mientras intentaba parecer casual, tratando de que el chico se relajara.

El chico apenas frunció el ceño y murmuró, todavía inseguro:

-D-deberías estar dormido... no tendrías que estar aquí.

Touya notó cómo los ojos del chico parecían juzgar cada movimiento suyo, midiendo sus palabras y sus intenciones. Era extraño; no se sentía como una confrontación, sino como si el chico tuviera más miedo de que alguien lo viera que de enfrentar a Touya.

Antes de que Touya pudiera responder, el chico desprendió unas cuantas plumas de sus alas, que volaron rápidamente hacia él, moviéndose con precisión hasta atraparlo. Touya apenas tuvo tiempo de sorprenderse antes de sentir cómo esas plumas lo rodeaban firmemente, inmovilizándolo con una fuerza inesperada.

-¡Oye! ¡Suéltame! -susurró Touya, intentando mantener la voz baja.

-S-si no guardas silencio... voy a... voy a taparte la boca -dijo el chico, tratando de sonar amenazante, aunque su tono seguía siendo temeroso y, de algún modo, hasta... ¿lindo?

Touya intentó soltarse, pero la fuerza de aquel chico alado era sorprendente. Es más fuerte de lo que parece..., pensó, asombrado. La presión de las alas alrededor suyo era firme pero cálida, y, sin darse cuenta, empezó a sentirse extrañamente cansado. Su cuerpo comenzó a relajarse contra su voluntad, como si el cansancio lo venciera poco a poco.

Unos minutos después, el chico lo dejó suavemente en su cama, y Touya, sin poder resistir el sueño, se quedó dormido casi al instante, envuelto en el suave calor de aquellas alas desconocidas. En sus últimos momentos de consciencia, se preguntó si todo esto había sido real o si era solo un sueño extraño del que despertaría por la mañana.

Esa noche, sin embargo, supo que había encontrado una pista de lo que la comisión estaba ocultando. Aquel chico alado era mucho más de lo que aparentaba, y Touya no descansaría hasta entender quién era realmente, aunque eso significara enfrentar a las verdades que Endeavor no quería que descubriera.

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"Hasta aquí el capítulo. Aún no estoy seguro si seguiré esta historia o si la dejaré como un one-shot. ¿Qué opinan? ¿Les gustaría saber más sobre Touya y el chico alado? ¡Gracias por leer!"

(Créditos de la imagen de la portada a @kadeart on Twitter)

29/10/2024

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⏰ Última actualización: Oct 31, 2024 ⏰

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