Llevo tiempo así, tanto que hasta he olvidado el último día en que disfruté algo (cualquier cosa) sin que una horrorosa apatía me domine como ya es costumbre.
Ni me molesto en ver el reloj, pues también he perdido interés en la medición del tiempo. Para mí, el tiempo sólo puede medirse cuando hay luz y cuando hay oscuridad.... El tiempo, al fin y al cabo, es sólo algo que seguirá su curso, incluso después de que mi existencia expire.
En la televisión de mi cuarto se transmite una estúpida comedia romántica a un volumen bien bajo, casi imperceptible.... Sólo otra película que "alardea" de su trama genérica y predecible, sin que ninguno de sus patéticos chistes me cause la más mínima risa. ¿Cómo puede alguien soportar un bodrio así?
Pero, al menos, el hecho de ver gente dentro de una pantalla disminuye cualquier sensación de soledad que pudiese asentarse en mi interior. Sé que son los típicos actores reconocidos a nivel internacional, cuya fama es indiscutible incluso en sus hogares al otro lado del mundo; sé que desconocen hasta el más mínimo detalle de mi existencia..., pero me resulta más reconfortante ver gente así que ver a esas enfermeras con cara de drogadictas, o ver al mismo doctor que me visita cada día (el color de su bata, de hecho, ya me provoca repulsión).
Harta de la tele, decidí inspeccionar nuevamente el resto de mi cuarto, como buscando alguna novedad (aún después de haber soportado cuatro meses de mi vida atrapada aquí).
Mi habitación es mayoritariamente blanca (color visible hasta en las delicadas cortinas aledañas a mi cama) y, también, estéril en cualquier sentido de la palabra.
Los equipos médicos, tanto los costosos como los más asequibles, se hallan dispersos en lugares estratégicos de este cuarto. Pueden verse, sin mucho esfuerzo, los electrocardiogramas que registran mis moribundos signos vitales; un suero genérico conectado por intravenosa; una silla de ruedas plegada en algún rincón; una silla normal para mis muy contadas visitas; un ventilador de techo con menos ánimos que yo, y una ventana a mi lado, en la cual se me permite algo de contemplación del mundo exterior, incluso desde este singular ángulo.
En el borde de mi cama sólo queda un globo de "Recupérate pronto". Los demás habían llegado al inicio de mi tratamiento hospitalario, pero, como era de esperarse, desaparecieron poco a poco.... Supongo que quienes me traían esos globos se percataron de lo fácil que era cuidar sus bolsillos, en comparación con animarme a mí.
Todavía recuerdo aquel peculiar globo, un globo regalado por parte de quien era mi novio hace unos meses; era el más grande y colorido de mi habitación, incluso tenía pegadas algunas fotos de nosotros como decoración.... Ese fue el único que captaba mi atención, más por su diseño que por el mensaje genérico detrás.
Pero tampoco niego que rememorar eso no me produce nada más que náuseas y un leve aumento en mi ansiedad psicológica. Una sensación así de indeseable no es más que un mero impulso masoquista de mi propia mente, como si ésta me obligara a sentir algo, sin importar qué sea.
Hace dos meses, me enteré, por parte de un amigo, que Lorenzo (mi ex) se cogía a su amiga de la infancia, esa loca obsesionada con el ejercicio. Y, como era predecible, las noches de mis patéticas lloraderas brillaron por su extensión casi interminable.... Llorando por un imbécil que me engañaba..., qué manera más productiva de emplear mi tiempo, ¿no?
Ahora, esa infidelidad me duele menos, debido al paso del tiempo, mas, no por ello ha dejado de afectarme en alguna medida, pues, en ocasiones vuelvo a pensar en él, mientras me imagino diciéndole toda clase de reproches e insultos apenas disimulados, como si imaginar eso tuviese alguna utilidad en mi presente.
Es que, en serio, ¿cuán cobarde hay que ser para engañar a una moribunda postrada en una cama de hospital? ¡Tremenda inmadurez! De hecho, no me sorprendería si Lorenzo se justificara si nos viéramos nuevamente.
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El Beso de la Muerte
RomanceSelene Cardinale tiene ocho meses enfrentando el cáncer, y en esta ocasión, al intuir la aproximación de su último día en este mundo, reflexiona sobre su vida, tratando de buscarle algún sentido a sus diversas experiencias vitales. Pero, al recibir...
