Un ruido desesperante de forma repentina interrumpe el sueño de alguien que yacía dormido en su pupitre, una molesta campana mas el incesante estruendo de todos sus compañeros levantándose casi al unísono para salir del lugar, la hora de que todos retornen a sus casas finalmente había llegado, algo que en parte le daba igual, no le hacía mucho ilusión ya que solo llegaría a dormir, como siempre. Recogió su mochila y dando un bostezo caminó dispuesto a irse de ahí, buscó entre la abundante cantidad de gente una figura familiar para él; su única amistad desde que se había mudado a aquella ciudad.
Estaba de pie buscando con la mirada vagamente, de pie en medio pasillo donde podía ver la puerta del salón de aquella amistad suya, tenían la costumbre de siempre caminar juntos después de clases, puesto que compartían ruta para llegar cada uno a su casa, después de un corto rato notó que no había venido, y justo no llevaba sus auriculares para distraerse en el camino, bufó por lo que él consideraba pésima suerte y comenzó a irse del edificio, maldiciendo ligeramente en contra de aquella persona que justo ese día tan aburrido decidió faltar por primera vez en lo que iban de año escolar.
A varios metros de la puerta principal, estaba de pie y viendo la entrada aquel adolescente holgazán de aspecto descuidado, firme a pesar del frío como si aún esperase que saliera aquella única persona con la que había entablado una especie de amistad, cosa que no pasó. Estaba listo para irse, resignado por haber tenido un día tan aburrido, incluso más de lo habitual, cuando estuvo a punto de darse la vuelta para dar camino a casa, la grande puerta se abrió una vez, sus ojos, de forma casi automática se fijaron en quien salía, normalmente eran grupos de varios estudiantes quienes salían juntos pero, esta vez era una sola persona, de mirada cabizbaja y una apariencia que la hacía ver como una chica introvertida, pero había un detalle que hizo que llamara aún más su atención, y era el curioso gorro que llevaba puesto, el cual tenía diseño como de oso de peluche, aquellos típicos gorros para niños con diseños de animales, que normalmente harían ver a una persona como infantil pero, a ella se le veía curiosamente bien, o eso creía.
Ella caminaba en dirección contraria a la suya, él sin pensárselo mucho cambió su rumbo para seguirla un poco, caminó detrás de ella hasta casi llegar a la esquina de la calle, él la reconocía y sabía que estaba en un grado superior, pensó en usar eso como excusa, pocos pasos después ella se percató de que estaba siendo seguida y suspiró en su mente, no quería lidiar con nadie, pero ya presentía que pronto aquel extraño intentaría hablarle.
—Hey, disculpa... —escuchó detrás de ella, se detuvo y se dio la vuelta para verlo, sin mostrarse tan desagradable por simple educación, pero en el fondo tenía ganas de decirle que no la moleste.
—¿Sí? —cuando él la escuchó responderle, quedó tonto por lo gentil que ella sonaba y se veía, pensó rápidamente en alguna excusa perfecta para no quedar como alguien raro que le habló solo porque sí, (era exactamente eso).
—Creo que eres de cuarto año, quería preguntarte si podría comprarte el libro de biología de tercer año, como soy nuevo...
—Ah, lo lamento...—ella sintió un poco menos de molestia al escucharlo, de vez en cuando se le acercaba gente a hablarle, pero este sujeto no se veía tan raro a su parecer, por lo que decidió seguir la conversación, por simple curiosidad.— recién me mudé a la ciudad y pues... también soy nueva acá. —dijo con un tono más gentil. Sin darse cuenta, ambos comenzaron a caminar mientras iban conversando, mutuamente se llamaron la atención cuando notaron que los dos eran recién ingresados a aquella escuela.
Caminaron tranquilos mientras la charla continuaba de forma pasiva sin sentirse demasiada forzada, se sentaron en la parada de autobuses hasta que eventualmente, el de ella llegó, cuando vio que se acercaba, se levantó de la banca y sin mirarlo se despidió de forma casual con el típico: "me tengo que ir". Él no dijo nada, solo un "adiós" sin darle mucha importancia, antes de ella subir e irse, añadió algo más para su nuevo amigo de ojos risueños, algo que apenas escuchó y ni siquiera alcanzó a responder.
"Mañana te busco."
Él se quedó sentado mientras veía el vehículo alejándose, internamente procesaba aquella agradable interacción, pensando en que todo ocurrió gracias al aburrimiento provocado por la falta de su única amistad, la única hasta ese día, se levantó y suspiró mientras seguía pensando en los últimos minutos, se sentía intrigado por la repentina amistad que acababa de hacer, caminó por donde había venido, en ningún momento mencionó que él debía irse por el lado contrario, caminaba mientras miraba la pantalla de su celular, más específicamente el solitario apartado de contactos en su celular, donde yacía escrito el número de su nueva conocida junto al nombre encima que ella misma había colocado: "Nita", y el emoji de un oso pardo al final, detalle que le pareció divertido, guardó su celular en su bolsillo mientras iba rumbo a su hogar, mientras pensaba en ella, sentía curiosidad, ¿en qué resultaría esta amistad? ni él sabía, seguramente hablarían unos meses y ya, quién sabe...
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Dependencia. ™
RomancePersona holgazán de pocos amigos conociendo a una chica con una extraña fascinación por los osos, situación de todos los días que puede acabar de formas interesantes, pero difícilmente puede resultar bien. Compilado de one-shots sobre un ship de Bra...
