¿Una Buena Inversión?

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Acerbus observa los buques que lo escoltaban, mientras la suave brisa del mar chocaba contra su rostro, mareándolo en el proceso; él prefería el aire contaminado de la ciudad. Estaba parado sobre la cubierta del Renacer de Julio, un enorme buque mercante abarrotado de armas y sustancias ilegales. La expresión del hombre era severa y hostil hacia los buques que lo escoltaban. No podía creer que su padre malgastara su fortuna de esta manera, pero estaba sacando conclusiones antes de tiempo. Si todo salía bien, puede que esta inversión sea rentable.

—Esto es una porquería, si me lo preguntas —dijo su hermano Joseph en voz alta, apareciendo de la nada junto con su otro hermano, Fiódor, al tiempo que ambos se posicionaban al lado de su hermano mayor. Los tres observaron a sus escoltas, compartiendo el mismo pensamiento. Aquellos cruceros pesados no eran más que una amalgama de acero y cañones oxidados, cuyo óxido se desprendía y ensuciaba, con una tonalidad café, la azulada agua del mar.

—Vamos, no está tan mal —respondió calmado Fiódor, mientras la luz del sol se reflejaba en sus anteojos.

Joseph gruñó en respuesta. —En serio, pareciera que se van a hundir al primer cañonazo que reciban, jajaja —se burló mientras soltaba una risa gutural. Fiódor siguió su ejemplo; el único que permaneció impasible fue Acerbus.

—Oh, vamos, Acerbus, no tienes sentido del humor —dijo Joseph con una sonrisa.

—No le encuentro la gracia a tu broma —dijo Acerbus con desdén—. Además, estamos aquí para asegurarnos de que la inversión de papá funcione, o de lo contrario estará muy enfadado.

Acerbus quiso dar a entender la importancia del trabajo que les había encomendado su padre.

—En todo caso, si la inversión de papá es un fracaso, siempre puede vengarse de aquel científico que lo convenció en primer lugar —dijo Fiódor. Los tres recordaron el día en que se presentó aquel científico ante su padre, el líder de la mafia más poderosa del mundo, con una propuesta que era imposible ignorar y, al mismo tiempo, descabellada.

Mucho tiempo antes de que las sirenas aparecieran en el mundo, Solomon Caramaso era el hombre más poderoso del planeta. Era un gran empresario a la vista de todos y un mafioso entre bambalinas. Su fortuna era inigualable, casi rivalizando con los grandes países del primer mundo. Sus negocios se extendían desde empresas automotrices hasta las industrias alimenticias, mientras que sus negocios sucios iban desde la venta de narcóticos hasta el tráfico de armas. Su poder se extendió por todo el mundo hasta el punto de controlar estados y pequeños países.

Pero todo eso cambió con la llegada de las sirenas. La humanidad había sido despojada de los mares por estos extraños seres, y con ello, gran parte de las rutas marítimas que Solomon usaba para exportar tanto sus productos legales como los ilegales habían finalizado. Gran parte de sus negocios desapareció a causa de los repentinos ataques a sus barcos llenos de mercancía por parte de las sirenas, cada vez que intentaba enviar su producto a través del mar. Y los que no eran atacados por las sirenas eran detenidos por las pocas autoridades que aún custodiaban lo poco de territorio marítimo que le quedaba a la humanidad.

Esto fue un duro golpe para él. A pesar de que, tiempo después, aparecerían las kansens y que, gracias a ellas, gran parte del mar se recuperó para la humanidad, para Caramaso, gran parte de su poder había desaparecido.

Aunque actualmente el mar es un poco más seguro que en el pasado, todavía sigue siendo un lugar inestable y hostil. No solo por la presencia de las sirenas y la posterior guerra que surgió entre la alianza de Azur Lane y Crimson Axis, sino también por los misterios y anomalías inexplicables que ocurren en el mar, lo que ha hecho que Solomon se sienta temeroso ante la idea de recuperar su antiguo poder.

El Poder De Las Ruinas / Fanfic De Azur Lane Bağımlısı olacağınız hikayeler. Şimdi keşfedin