First
Nunca he creído en el amor.
Ni en la familia.
Ni en ninguna de esas mierdas que la gente dice que necesita para sentirse vivo.
A mí me bastan dos cosas: un objetivo claro y el placer del momento. El primero me mantiene con vida. El segundo me recuerda que sigo siendo humano, aunque apenas lo parezca.
La primera vez que escuché el nombre de Joong fue en una reunión clandestina en Chiang Mai. No era un nombre cualquiera. Ese tipo tenía peso. Poder. Una maldita red de tráfico e información tan densa que hasta el gobierno lo dejaba en paz por miedo a lo que podía soltar. Yo había sido contratado por alguien más grande, alguien con sed de venganza y de datos. La orden fue clara: infiltrarme en el clan, ganar la confianza de Joong... y sacar toda la información posible.
¿Y el método?
Seduce al hermanito.
Ridículo.
Estúpido.
Efectivo.
—¿Estás dispuesto a enamorarlo? —me preguntó la voz del otro lado del teléfono.
—No sé si sepas, pero enamorar no es mi fuerte. Solo cojo y desaparezco —dije mientras fumaba, con el mechón de pelo cubriéndome media frente.
—Precisamente por eso. Eres bueno fingiendo que te importa. Usa eso.
Y lo hice.
Un día después, estaba en las puertas del complejo de Joong. Una enorme casa rodeada de jardines entrenados y vigilancia que te sigue con los ojos aunque no los veas. Estaban por todas partes. En los techos. En los árboles. Hasta en el puto perro que me ladró como si supiera quién era.
Un tipo calvo me guió hasta una sala amplia con mármol frío bajo los pies. Ahí estaba Joong. De pie, con una camisa blanca ajustada, mirada dura, brazos cruzados.
—¿Tu nombre?
—First —respondí sin parpadear.
—¿Tu experiencia?
—Protección. Intervención. Eliminación. Lo que se necesite.
—¿Y por qué te interesa trabajar aquí?
—Porque no me gusta repetir trabajos. Tu organización es un reto. Y me aburren los trabajos fáciles.
Joong no sonrió. Solo me escaneó con los ojos y luego asintió hacia alguien detrás de mí.
—Te asignaré al resguardo de mi hermano menor. Quiero que lo sigas a todas partes. Que lo cuides como si fuera tu propia vida. Pero si tocas un solo cabello de más, te mato antes de que puedas pensar en huir. ¿Entendido?
—Entendido —dije, sabiendo perfectamente que eso era lo que buscaba.
Y entonces me dejaron entrar.
La casa era un maldito hormiguero de hombres con armas y trajes ajustados. Todos me miraban con desconfianza. Algunos con interés. Uno hasta me guiñó el ojo. Lo ignoré. No había venido por placer... todavía.
Lo vi por primera vez cuando cruzaba el pasillo que da al jardín interior.
Khaotung.
Estaba sentado en una banca de madera clara, con un libro en la mano y los pies descalzos sobre el césped. Llevaba una camiseta suelta y unos pantalones de algodón. Se reía por algo que leía, con el ceño arrugado y el labio inferior atrapado entre los dientes.
Inocente.
Irritantemente tierno.
Jodidamente adorable.
BẠN ĐANG ĐỌC
Entre el deber y el deseo 🔞 | Firstkhao
FanfictionFirst es un infiltrado dentro de la organización criminal que lidera Joong, buscando información secreta. Khaotung, sin saber la verdad, se siente atraído por ese misterioso nuevo integrante. Advertencias: No se permiten adaptaciones sin mi consent...
