La luz del amanecer se filtraba a través de las ventanas de la mansión, iluminando cada rincón y camuflando la decadencia y la maldad contenidas dentro de sus paredes bajo una sobria y fría elegancia.
Jongkook despertó con un letargo que contrastaba ridículamente con su corazón, que latía al ritmo de la pesadilla que lo había atormentado toda la noche. Se vistió apresuradamente y salió caminando hacia la habitación de su hermano, esquivando a los subordinados de su progenitor. Al llegar, cerró la puerta tras de sí y cayó desplomado como un cadáver.
Debido al temor que le probocaba su vida en mamsion, habia comenzado a hiperventilar. La falta de oxígeno hizo arder sus pulmones. Tomó del bolsillo de la chaqueta una pequeña navaja y trazó dos líneas profundas en su antebrazo derecho, que comenzaron a sangrar.
El filo de la hoja de metal era capaz de desgarrar la carne de un solo movimiento, pero él contaba con la presición otorgada tras años de autoflagelo. El sudor frío empapó su frente; sus brazos languidecieron a cada lado de su cuerpo; el aire se aligeró; sus piernas dejaron de temblar, y la realidad se desvaneció como un espejismo.
El dolor era su droga, y el alivio que proporcionaba era inmediato.
Mientras volvía en sí, la puerta del dormitorio de abrió bruscamente.
—Tae!!! —vociferó al ver entrar a su hermano con el rostro magullado y su ropa manchada de sangre. Hobby, su mano derecha y amante desde hacia,lo cargaba.
Jongkook se incorporó rápidamente y lo ayudó a llegar a la cama. Hobby se dirigió al baño en busca del botiquín de primeros auxilios del cuál tomó un par de torundas de algodón, las empapó en antiséptico y desinfectó una a una las heridas de tamaño y profundidad variable. Algunas parecían simples hematomas; otras permitían ver la carne lacerada en toda su extensión. El color de su piel contrastaba grotescamente con el carmesí de la sangre.
—Mierda, fui un completo estúpido. No debí bajar la guardia. ¡Hijo de puta! No le tembló la voz al ofrecer nuestros culos a esos ancianos degenerados —exclamó.
—Tranquilo, pensarás mejor —interrumpió Hobby con voz llana.
—¡Tranquilízarme mis huevos! Estoy furioso... De haber podido, le hubiera arrancado los ojos. ¡Voy a matarlo! —gritó.
—Matarlo, ¿cómo? Mira en las condiciones que te dejaron y el viejo está ileso. No seas ridículo —escupió Hobby, con esa imperturbable actitud tan característica en él. Luego de terminar de vendar el torso de Taehyung caminó hacia la puerta.
—Quédense aquí. Y tú, no hagas nada! —ordeno señalandó al mayor antes de irse.
Esa misma noche, antes de que los calmantes mezclados con alcohol hicieran efecto y quedara dormido, Tae le contó a Jungkook el motivo por el cual había sido golpeado.
Al vivir en un lugar como ese, donde violaban, mutilaban y comerciaban personas, era cuestión de tiempo para que ambos hermanos llamaran la atención de alguno de los bastardos degenerados, clientes de la empresa, y se convirtieran en la mercancía.
El dolor o la muerte, a los cuales estaban acostumbrados, no les importaba, pero se resistian a ceder el mínimo de libertad que aún poseían sobre sí mismos.
Pasaron días, e incluso un par de semanas, cuando finalmente fueron convocados al despacho de su progenitor.
Jongkook caminó sintiendo que su cuerpo iba a desplomarse en cualquier momento. Al percatarse, Tae lo tomó de la mano y lo acercó más a él. El menor se agazapó tras su espalda y se movió mimetizado al compás de su andar, como un apéndice del cuerpo del mayor.
Ninguno de los dos sabía muy bien lo que quería. No conocían nada fuera de la mansión, y sentimientos como el amor, el respeto o la felicidad eran fácilmente confundidos por ellos con sufrimiento y placer en sus formas más oscuras. En parte, porque era la única realidad que conocían, y en parte porque esas emociones eran lo suficientemente poderosas como para recordarles que aún seguían con vida.
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Venenum Umbrae
FanfictionTae y Jongkook, hermanos, negocian su libertad con su progenitor. Un despiadado mafioso, que en un acto de crueldad calculado, los deja ir, solo para demostrar a sus enemigos que ellos no valen nada para él, que son simples peones en su juego de po...
