No trates de huir

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Puede que hubiera cometido muchos errores en su vida, contaba cada uno de ellos, es más tenía una lista para tratar de no cometer los mismos errores una y otra vez porque algo tenía claro, los hombres eran su perdición.

Error número 1, enamorarse de un imbécil, error número 2, acostarse con ese imbécil, error número 3, ir a ese antro y emborracharse, error número 4, Jong In. Sí así de simple, no tenía que especificarlo, todo él había sido un error, porque desde que vio su sonrisa cayó en su juego. Suspiró, recordar aquella noche le hacía temblar, algo era cierto, sabía complacer a una mujer, lo supo de primera mano, la manera en que te mira con deseo, su sonrisa picara y la manera en que se lleva el cabello hacia atrás, sus manos, dios, sus manos eran expertas, se mordió el labio, ya habían pasado 5 días desde aquello y no podía olvidarle, él llamó pero no contestaba debido al miedo que había crecido, si seguía cerca de él algo malo sucedería y no volvería a cometer el mismo error, enamorarse de alguien que definitivamente es peligroso, no diría que es Kai es un imbécil pero si peligroso.

Miraba a la gente pasar desde su puesto, trabajaba en una cafetería para ayudar a sus padres con los gastos de la universidad, mientras atendía a las personas su mente no dejaba de divagar en los recuerdos de aquella noche, la noche en la que Kai la poseyó.

No se mentiría, había querido ser de alguien más, ya no soportaba la idea de que era de él, el chico que le había dejado, necesitaba que otra persona le tocará, se verá burdo y tonto su motivo pero así era, quería arrancarse del pecho esos sentimientos que alguna vez fueron especiales, ahora con el recuerdo de Jong In se sentía mejor, la forma en la que le besaba era exquisita, siempre buscando más, llegar al punto sin precipitarse, cada beso era una caricia única, su manos tocando todo con paciencia, despacio, ligeramente, le erizaba la piel y tomaba su tiempo para descubrir su cuerpo desnudo. El cuerpo de Kai... simplemente era perfecto, su abdomen perfectamente marcado, su piel lisa y tersa, había disfrutado entregarse a ese cuerpo, recordaba el roce de su cuerpo encima del suyo, como sus hombros habían sido su soporte para moverse al ritmo que él le marcaba. 

Una voz le sacó del ensueño, ella movió la cabeza y dirigió su mirada a quien le veía, se topó con aquellos ojos y sonrisa con los que había estado fantaseando por días.

-Hola - saludó él 

-¿Qué haces aquí? - respondió ella perturbada por su visita

-Pues vine a tomar un café, ¿no puedo? - sonrió divertido

-eh, sí... claro - tragó saliva, su mejillas se sonrojaron, le lanzaba la misma mirada que le daba cuando hicieron eso - ¿Qué desea tomar? - preguntó tratando de sonar distante

-A ti - contestó, ella se perturbó de nuevo, odiaba que él causara eso en ella - pero de mientras tomaré un café negro - ella asintió, recibió el dinero y le dio su ticket 

-Gracias por su visita, de lado derecho le dan su orden - le informó

-Gracias a ti pequeña - ronroneó con su sensual voz, lo estaba haciendo a propósito, además le llamó de la misma forma que cuando jadeaban en la cama, se sonrojó pero estaba enojada

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Contaba los minutos para salir huyendo del trabajo, él se había quedado en una mesa a observarle mientras trabaja, lo único que lograba era ponerla nerviosa, en una ocasión ella pasó cerca de donde estaba, con la oportunidad su mano rozó ligeramente su muslo, lo peor era que lo disfrutó, tuvo que contenerse para no soltar un gemido. 

Ya saldría del trabajo en un rato, se estaba cambiando el uniforme en el área de empleados, no había nadie así que se estaba sacando la playera, la puerta se abrió sobresaltándola, volteó y se encontró con él cerrando la puerta con seguro.

-¿Qué haces? - preguntó alarmada

-Asegurándome que nadie nos moleste - le dijo acercándose peligrosamente a ella, rápidamente se tapo con la playera para que no la viera en sujetador - Por favor Natali, he visto mucho más de ti - ella chilló por el comentario

-¿Qué quieres? - él estaba tan pegado a ella y la dejó sin escapatoria contra la pared, miró sus labios y luego él se mordió sus labios, inclinó la cabeza y luego tocó su rostro 

-Que me digas por qué huyes de mi - le dijo, su toque quemaba, estaba tan nerviosa que las piernas le fallaban

-No huyo - murmuró, él la miró y puso su pierna entre las de ella rozando su parte intima, ella gimió sin poder contenerlo 

-No me mientas pequeña - le quitó la playera de las manos dejándola al descubierto, aventó la prenda y tomó sus manos alzándolas encima de su cabeza, quería tenerla sólo para él - ¿Tienes miedo? - preguntó al verla temblando

-No - murmuró

-Entonces ¿te gusta? - no dijo nada así que acercó su boca al oído de ella - te pregunte - ronroneó, la piel de ella se erizaba, mordió el lóbulo de su oreja y luego volvió a ronronearle - si te gusta - 

-S-sí - tartamudeó entre gemidos, eso le volví loco a él

Sin poder contenerse la besó, era una urgencia que debía complacer, ella le respondía de la misma forma, sus labios jugaron pero él buscó su lengua, le haría sentir como nunca, así nunca huiría de él. Desabrochó su sujetador tan fácilmente que ya estaba en el suelo junto a la playera olvidada, aun teniéndola sujeta de las manos la miró con un deseo tan profundo, bajó la mirada viendo sus suaves y pronunciados pechos, su boca llegaron hasta ellos, besó el derecho y luego el izquierdo, se sentía tan bien tener sus labios ahí, ella gemía, la respiración de  Natali se descompasaba, quería más sólo eso pensaba, los demás pensamientos se habían ido. Con su lengua jugó con los pezones de ella, rápidamente se habían puesto duros, él sonrió al ver lo que provocaba en ella, la puerta sonó.

-Natali ¿estás ahí? - llamó su compañera de trabajo, él se despegó de ella tranquilamente aunque molesto por haberlo interrumpido 

-S-sí - respondió ella aun perturbada por lo que había pasado

-Ya sal entonces - respondió la otra voz, se escucharon sus pasos alejarse, ella suspiró de alivio, casi le atrapaban en aquellas circunstancias, volteó a verlo, estaba tan tranquilo que le molestó

-Te espero afuera - fue lo único que dijo al salir dejándola ahí sola

Se tiró al piso, sus piernas aun temblaban por su presencia, ¿cómo sabía que ella trabajaba ahí? se preguntaba, se había metido con el chico más peligroso y pervertido.

-¿A hora que haré? - se preguntó mientras se vestía


Uff que intenso, lo vuelvo a decir, que envidia con la protagonista, bueno espero les esté gustando, comenten, denle a la estrellita y lean mis otros fanfics

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P.D. Si bien que le gusta ( ͡° ͜ʖ ͡°)

Sólo Consuelo (Kai /Jong In)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora