En el centro de la ciudad llamada Sanfransokio los enredos y problemas eran algo muy común, el ajetreado ambiente no permitía pensar mucho, pero se vivía en constante movimiento es así como empieza la historia de nuestro joven héroe
-No puedo creer que ya voy tarde nuevamente- corriendo por la acera con el cabello desordenado y guardando una peculiar vestimenta... estaba un chico con pelo verde y pecas que adornaban su rostro
-Izuku!- la castaña de cara ovalada estaba aguardando por él en la puerta como cada mañana
-Ochaco, lo siento... tarde más de lo que esperaba- colgándose la mochila en el hombro izquierdo comenzaba a caminar a su lado
-No te preocupes, fuiste muy lejos?- con una gran sonrisa restaba importancia al tiempo esperado
-No tanto, solo que... hubo uno que otro imprevisto- contestaba con un tono desinteresado y una pizca de nerviosismo
No podía decirle a su amiga que se había enfrentado a 3 delincuentes en menos de treinta minutos, si bien Uraraka era su mejor amiga y tenían una amistad de más de 4 años sabía que contarle un secreto tan importante podría ponerla en peligro, diariamente tenía ciertos "imprevistos" en los cuales acababa con más de un par de rufianes enredados en sus telarañas para enfrentar a la justicia, quien diría que la persona que los detuvo tendría la joven edad de 18.
-Parece que el profesor Aizawa no ha llegado, menos mal- sonriendo la castaña entraba al salón
-DONDE ESTABAN?- un pelinegro se acercaba a ambos mientras dejaban sus cosas en el pupitre
-Lida-kun!- Saludando como era costumbre de Uraraka ignoraba la pregunta
-Lo siento Lida, fue mi culpa, llegue tarde y Uraraka espero por mi en la puerta- acercandose tranquilamente y algo apenado le contestaba a su amigo
Tenya Lida, el famoso jefe de grupo era amigo muy cercano de este par, hijo del dueño del hipódromo de la ciudad estaba acostumbrado a ambientes muy rígidos y a veces se le olvidaba que solo tenían 18 años
-Tienen que llegar puntuales! Si el profesor llega y no los ve...- haciendo énfasis en la palabra puntuales
-Si no los ve no hará nada- el chico apuesto de la clase con cabello bicolor hacía aparición con su característico tono indiferente
-Todoroki-Kun- con una media sonrisa el peliverde lo saludaba
-No le restes importancia a la puntualidad Todoroki- comentaba con leve molestia el más alto
-Bueno, está bien. Me alegro que llegaran aún así Midoriya- Asintiendo y sentandose al lado de ellos el medio albino sonreía levemente
-Gracias Todoroki- agradecía el ojiverde con amabilidad
-Ah... hola a todos- el hombre de mediana edad y con traje desarreglado llegaba al recinto
-Sensei Aizawa! Buenos días- haciendo una reverencia saludaba el jefe de grupo
-Cuanta energía...-dejándose caer en el escritorio junto con un portafolio negro que tenía una peculiar florecita blanca pegada al costado
-NO ME EMPUJES IDIOTA- se escuchaba a lo lejos de la puerta
-Entra ya Bakugo- un rubio eléctrico empujaba al nombrado anteriormente dentro del salón, seguido de un pelirrojo fornido, una chica de pelo rosaseo y de último un chico pelinegro con una sonrisa peculiar
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Entre redes explosivas
FanfictionMidoriya Izuku y Bakugo Katsuki eran personas un tanto diferentes, o muy diferentes, sin embargo algo tenían en común, un secreto que los unía y un ideal que los impulsaba, eso será suficiente para que descubran que había algo más entre ellos? ~No...
