EL ANTOJO PROHIBIDO

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Luna acababa de cerrar sus ojitos arrullada por los suaves movimientos que hacían los brazos de su mami

Adelaide sonrió enternecida por lo dulce y lo pacífica que su bebé se veía le dio un besito en su frente y luego con cuidado la recostó en su cuna encendió su lamparita de noche y le dio cuerda a su cajita de música la cual solía acompañar las noches y los sueños de su pequeña

-Duerme bien princesita aquí estará mami cuando despiertes- susurró la mujer acariciando los largos risos de su bebé no quería salir de la habitación de su bebé ella quería quedarse junto con su bebé ella ya la había visto sufrir demasiado por un día

había sido un día largo y complicado que haya tenido con su pequeña bebé enferma con vómitos y dolor en su barrigita sintió la desesperación volver a su cuerpo al imaginarse a su bebita llorando por el dolor y balbuceandole para que aliviará las molestias que sentía en su pancita

había sido horrible pensar que se podría tratar de una apendicitis y que su hijita tendría que ser operada esa idea la aterraba tontamente pero tras unos análisis esa opción se descarto dando paso a lo que realmente le estaba pasando a su niña

su bebé había sufrido una intoxicación por comer alimentos en mal estado y no podía borrar la culpa que sentía si tan solo hubiera puesto un poco más de atención en su bebé nada de esto le hubiera sucedido

Adelaide y luna habían salido a dar un paseo en la mañana ella le había prometido llevarla al zoológico ya que su bebé se había portado muy bien y valiente ante las vacunas

el paseo estaba yendo de maravilla un solo cambio de pañal algunas golosinas un globo en forma de jirafa y ningún berrinche por parte de la menor o al menos aso fue hasta que su bebé observó al vendedor de churros

cuando a luna le llegó el dulce olor dulce de los churros y automáticamente se le antojo uno con dulce de leche ya tenía mucho que no comía uno desde que su mami la adoptó sus comidas ya no podían incluir postres como esos su mami siempre le daba cosas saludables como manzanas o fresas siempre deliciosas pero esta vez quería uno solo uno

-mami quiero uno por favor- dijo la pequeña con la voz más dulce que tenia

su mami le mostraba una radiante sonrisa encantada de ver a su pequeña tan feliz sacando de su bolso un billete pero la sonrisa se apagó al ver aquello que su bebé le pedía

-no cariño eso te hará mal no prefieres una manzana confitada?- ofreció en un intento de hacer cambia de opinión a su bebé pero solo logro unos ojos de cachorro cristalizados y un labio inferior en forma de piquito

-pero yo quiero unooo- gimoteo soltando un chillido

-no bebé no puedes comer eso y es mi última palabra mamá esta diciendo que no- respondió firme ante el berrinche

-quieroo quieroooo quieroooooo- gritó su pequeña atrayendo la atención de varias personas que perplejos murmuraban ante la escena de ver a una jovencita que a simple vista pareciera hacer un berrinche como si fuera un infante

y no se equivocaban luna había cumplido 18 hace unos días atrás pero desde que fue adaptada por su mami y ingresado al ageplay su edad madurativa no superaba a la de una pequeña de 3 años y por eso reaccionaba como tal

-basta no hagas berrinches o mamá te castigará- esas palabras fueron más que necesarias para que su niña se calmara y llevara su dedito a su boca en un intento de consolarse

pequeños suspiros salían de sus labios mientras cabizbaja caminaba de la mano de su mamá hasta el próximo sector

Adelaide se sentía un poco mal por su bebé ella solo le había pedido un churro estaba pensando que llegando a casa buscaría una receta para hacerle todos los churros que su pequeña quiera pero mientras tenía su mente ocupada en sus planes y que es lo que haría para tener feliz a su bebé chocó contra una mujer que la estaba retando por un paf de minutos

-Mire señora- dijo ya cansada de escuchar tanta queja injustas e incluso groseras -lo siento pero usted también tuvo la culpa así que mejor dejemos esto y que casa quien siga por su camino- la mujer como respuesta solo la fumigo con la mirada mientras se iba murmurando más insultos

ella solo pudo suspira cansada diciéndole a su pequeña que cuidara con no chocar con la gente porque se podía encontrar a gente igual de odia y grosera como aquella mujer al no tener respuesta volteó y vio que su bebé no estaba con ella sintió como su alma salía de su cuerpo y su corazón empezaba a latir como si se le fuera a salir para garganta

-Luna....Luna....hija donde estas?!?!?- llamo por unos minutos que le parecieron una larga agonía hasta que encontró a su pequeña terminando de comer unos churros que su pequeña había pedido

-¿Qué crees que estás haciendo jovencita?- la regañó cuando estuvo enfrente de ella

su bebé pegó un salto hacia atrás e impulsivamente cubrió sus nalgitas con sus manitas

-ma...mi...yo..- susurró nerviosa pero no sabía que decir su mami le había dicho que churros no y ella había desobedecido sabía lo que le esperaba y su mami como siempre no perdió el tiempo allí mismo la jaló y la dejó con la parte superior de su cuerpo reclinada hacia delante y sus pequeños glúteos hacia atrás al alcance perfecto para su mami

-Noooo- gritó antes de sentir la primera nalgada chilló al sentir el golpe en su colita y lo peor que no podía meter sus manitas para protegerse eso haría enojar más a su mami

diez palmadas después su bebé era un manojo de lágrimas y mocos sus sollozos hacían sentir que su corazón se apretujara

Adelaide se sentía horrible no le gustaba castigar a su bebé tomó a su pequeña por las axilas y la levantó hacia ella acomodándose para que la colita de su bebé no le doliera no le importaba las miradas de los demás o sus comentarios innecesarios ella sacó en brazos a su bebé de aquel lugar y la llevó hacia su auto acomodandola en su asiento especial una vez segura se pasó a la parte del conductor y inicio con su camino hacia la casa pero antes de alcanzar el portón de su casa la pequeña luna comenzó a tener arcadas y pronto vomito todo lo que había comido en el día su pequeña lloriquiaba mientras se sujetaba su pancita

Adelaide no perdió ni un segundo y se puso en marcha a la clínica más cerca de su casa la cual le pertenecía a uno de sus más grandes amigos apenas ingreso a la clínica con su bebé llorando en brazos fueron llevadas hasta el laboratorio del lugar donde a su bebé le extrajeron sangre para analizarla

la tarea de sacarle sangre a su bebé no fue fácil estuvo llena de llanto pero Adelaide se mantuvo lo más condescendiente que pudo en todo ese momento al final se logró le sacaron sangre a la pequeña luna le pusieron un suero y pasaron cerca de 6 horas internadas hasta que su bebé se rehidratara y el color volviera lentamente a sus mejillas

Adelaide pago la cuenta del hospital y en brazos se llevó a su bebé hasta el auto una vez más poniéndose en marcha hasta la casa

ahora la pequeña reposaba tranquila en su cunita con un chupete entre sus labios y su cabello revuelto Adelaide suspiró sintiendo los reclamos de su cuerpo para ir a descansar pero el clamor de su corazón le daba las fuerzas necesarias para verla por los sueños de su bebé de la niña de sus ojos esa bebé lo era todo para ella y la cuidaría sin importar que

EL DIA COMPLICADO DE ADELAIDE Y LUNA Histórias para pegar e não largar. Descubra agora