prólogo

131 9 0
                                        

Kang Hye Bin

La espera valió la pena. Después de años de sacrificios y decepciones, por fin conseguí una audición para un dorama. Este papel no era solo una oportunidad: era mi tabla de salvación. Si lograba obtenerlo, muchas de mis preocupaciones desaparecerían. Apenas contaba con lo necesario para sobrevivir este mes, y mis ahorros estaban a punto de agotarse.

Sin embargo, el destino parecía querer ponerme a prueba una vez más. Mis zapatos para ocasiones especiales habían desaparecido, y mi audición es en menos de una hora. Justo cuando más los necesito.
Revolví toda la casa, una y otra vez. Pero, ¿cómo podía perder algo en un lugar tan pequeño? El dolor en mi estómago, resultado de la ansiedad, se hizo presente. Maldije mi descuido por no haberme preparado con tiempo.

Resignada, tuve que improvisar. Encontré mis viejos zapatos color café, los mismos con los que llegué a Corea. Aunque no eran perfectos, logré combinar el resto de mi atuendo para que luciera decente.

Salí corriendo, consciente de que ya iba tarde. Siempre iba tarde. Mis pasos eran apresurados, pero sentía que no avanzaba. El reloj parecía mi peor enemigo. Cruzar la calle fue una decisión apresurada, un error fatal. De pronto, todo se tornó borroso. Apenas pude distinguir un grupo de personas rodeándome mientras mi cuerpo comenzaba a ceder, perdiendo fuerzas con cada segundo que pasaba.

---

Park Jimin

-Esto es demasiado para mí, hermano. No estoy seguro de poder con esto.

Sus palabras me perseguían.

-Jimin, sé que puedes. -respondió Seokjin- Siempre lo has hecho. Eres más fuerte de lo que crees, y aún tienes un largo camino por recorrer. Hazlo por mí... Es lo único que nos queda.

Suspiré profundamente, intentando reunir fuerzas.

- No lo digas como si fueses a dejarme solo. No vas a morir. - contesté.

Seokjin me devolvió una sonrisa burlona.

-haré lo mejor que pueda Jin, pero no prometo nada, y deja de actuar como si aceptarás tu muerte -respondí con voz apagada, abrazándolo antes de salir del hospital.

Era mi primer día de trabajo, un compromiso que acepté únicamente por él. Mi único hermano. Quien se encuentra atravesando una enfermedad y pronto tendrá una cirugía bastante complicada. Mis pensamientos estaban nublados por la ansiedad y el miedo. ¿Qué pasaría si fallaba? Debo hacerme cargo de la empresa, apenas se cómo funciona, y la idea de cargar con toda esa responsabilidad me resultaba abrumadora.

Conducía distraído, atrapado en una maraña de preocupaciones, cuando ocurrió. Un niño pequeño irrumpió en la carretera. No tuve tiempo de reaccionar. A su lado, una joven apareció de la nada, tratando de protegerlo. El caos se desató en un instante.

El auto derrapó fuera de control. Intenté frenar, pero fue inútil. Mi vehículo terminó estrellado contra un árbol al borde de la avenida.

El silencio posterior al impacto era ensordecedor. Sentía mi pecho oprimido, mis pensamientos dispersos, mi respiración desbocada. Aunque mis heridas eran superficiales, mi preocupación estaba con la joven que había resultado herida por mi imprudencia. Ella había arriesgado todo para salvar a ese niño.

Las imágenes del accidente se repetían sin cesar en mi mente, como una cinta rota. Cada detalle parecía una sentencia. La presión se acumulaba, y pronto me encontré incapaz de escuchar cualquier sonido a mi alrededor.

[Editado]

INEFABLE  ||  PARK JIMINStories to obsess over. Discover now