Dos

10 4 6
                                        

Es temprano y no me quiero levantar aunque sé que ya es hora de hacerlo.
Sé que debo siempre pensar cosas bonitas pero no sé porqué se me hace muy difícil, mucho más que las matemáticas.

Katy me ha contado que hay días en los que su mamá sí la deja dormir un poco más. Llega a su cama, le da un beso en la frente y le dice:

-Puedes quedarte acá treinta minutos más, iré preparando tu merienda.

Yo tengo merienda todos los días, pero se me hace extraño que a Katy le den besos en la mañana porque mi mamá no me deja darle besos en la mañana, dice que hasta que acabe con mis quehaceres puedo hacerlo.

Uso mis puños para frotarme los ojos y esas basuritas que aparecen en ellos en la mañana y doy un gran bostezo.
Mi papá abre la puerta a la vez que yo extiendo mis brazos hacia él. Es muy divertido, yo lo quiero mucho.

-Pórtate bien, pequeñita -Me dice mientras me da un abrazo de oso.

Él sale y llega todos los días a la misma hora, excepto el domingo, ese día es mi favorito porque puedo jugar con él y mira conmigo películas por la noche e incluso me deja elegir las que veremos. A él no le importa que mis películas favoritas sean las de las princesas, de hecho un día hasta me compró una corona, la tengo guardada para ponérmela de vez en cuando.

Escucho a mi papá despedirse de mi mamá e irse en su auto. Siento algo feo en la garganta cuando mi papá se va, yo quiero que se quede conmigo.

Sé que ya es hora de que esté ordenando mi cama pero hoy mis pies me duelen. No debí haber caminado descalza anoche cuando fui a beber agua en la oscuridad.

-¿Se puede saber porqué aún no te has levantado de ahí? Apúrate. Arriba. Vamos -Dice mi mamá dando palmas.

-Es que hoy me duelen los pies -Me quejó un poco.

-Cuando comiences a caminar se te quitará. Arriba, tiende esa cama y te bañas.

Hago lo que me dice mientras ella se va a la cocina a preparar mi merienda, doblo las sábanas y coloco mis peluches en su lugar demostrando que ya tengo seis años y lo hago bien como debe hacerlo una niña de mi edad.
A los segundos me llega un delicioso olor a piña que supongo es el de mi refresco.
Me encantan las frutas y lo mejor de todo es que mamá dice que son saludables.

Cuando voy dando pasos para llegar al baño paso por la puerta de la habitación de mi hermanito. Nació hace pocos meses y ahora yo soy la mayor, quiero ser una niña muy buena para que él me quiera.

Al verlo en su cuna no puedo evitar correr hacia él y hablarle aunque no me entienda. Al menos él sonríe mucho y eso me hace feliz.

Tomo un baño rápido con agua caliente porque en la mañana hace frío, y me visto con mi uniforme celeste. Ya estoy en Transición dos, lo que muchos conocen como "Kinder garden", y yo prefiero llamarlo así porque me encanta el inglés, solo sé decir "Hello" pero poco a poco aprenderé más porque la maestra dice que el otro año que entremos a la escuela tendremos una profesora que nos enseñará inglés. Yo de grande también quiero ser profesora de Inglés.

-¿Lista? -Pregunta mamá. -Trae las cosas para peinarte.

No puedo evitar los sonidos quejumbrosos que hace mi garganta cuando ella me hala el cabello. Yo no digo nada más porque sino me vuelve a castigar con no peinarme por tres días, y a mí me encanta ir a clases con mi cabello bonito; mis compañeras y maestra siempre me dicen que mi mamá me peina muy bonito y eso me hace sentir bien.

Al terminar le doy las gracias y voy a la cocina a tomar mi desayuno y guardar en mi lonchera de princesas la merienda.

Aunque me siguen doliendo los pies sé que hoy será un gran día porque me fascina ir a la escuela, ver a mis amigos y aprender cosas nuevas. Ah y no te he contado ¡Ya sé escribir mi nombre!

Botas de hule y zapatos de charolCerita yang bikin terobses. Temukan sekarang