Apoyando su cuerpo contra la fría pared de metal, tomó un descanso para sus cansados ojos. Aún con todos sus esfuerzos, sentía que no estaba por llegar a ninguna parte, y aunque el cansancio no era algo de los cuales los Alteanos deberían de preocuparse, era un hecho que estaba cansado mentalmente.
Coran Hieronymus Wimbleton Smythe, también conocido como él actual líder en jefe de la resistencia hizo lo que estaba en su poder para mantener la calma.
Pero simplemente le era imposible...
Tenía poco tiempo, a este paso lo que quedaba de la coalición sería capturada- o aniquilada.
Sacudiendo su cabeza, aguanto las ganas de soltar un sollozo entrecortado. Estaba tan cansado, tan agotado...
La guerra destruyo más que sus energías, pulverizo la esperanza de todo el universo.
Habían pasado más de dos años desde ese enfrentamiento; dos años desde que el palacio de los leones estaba sin vida, sin risas y peleas. Era un edificio solitario donde solo él y sus ideas locas eran dadas a luz.
Era un milagro que aún tuviera un poco de cordura en su ya fragmentada mente. Perdió no solo su hogar, sino su razón de vivir y existir, y todo para nada.
¿Qué más necesita perder para que el universo lo deje descansar en paz?...
—Puedo ver que estas otra vez perdido en tus pensamientos, capitán—ignorando el silencio de la zona de embarqué, una bonita Alteana rubia hizo su presencia. Al igual que Coran estaba agotada, pero al menos tenía más energías para bromear—. A este paso entraremos en la zona resguardada de los Galra, es mejor que demos media vuelta y demos un salto espacial lo más lejos de aquí.
—Si, podríamos hacerlo—Coran asistió, ignorando el malestar en su corazon—. Pero a este punto no importa en que punto de la galaxia nos encontremos, los Galra nos tendrá diez pasos de ventaja. Simplemente no tiene sentido seguir luchando a este punto, no solo perdimos a Voltron de forma permanente, sino que también a sus paladines, la mitad del castillo de los leones, tecnología Alteana y varios cristales de energía. Los mundos que antes nos daban la bienvenida han sido en su totalidad diezmados o utilizados para crear la quintaesencia corrupta...
—¡Que hayamos perdido a Allura y a los leones no es suficiente motivo para rendirnos!—la joven rubia no pudo evitar reprenderle con sorpresa en su voz—, ¡No podemos rendirnos aún!
—¡No solo perdi a mi princesa, sino que a los paladines de Voltron!—grito con toda la rabia de su corazón—, ¡Al diablo con Voltron, jamás podré recuperar a Shiro, Keith, Lance, Pidge y a Hunk!- ¡Ellos solo eran niños que lucharon una guerra que no les correspondía en lo absoluto!—con ira lanzó su llave inglesa contra la pared.
No recordaba haber tomado sus herramientas ni una vez después de la tragedia.
¿Entonces por que lo tenia en mano?
Tenía tanta rabia, tanto enojo.
No podía dormir por las noches recordando los gritos de sus antiguos compañeros, ¡Se suponía que los llevaría de regreso a casa!...
—Aún si estuvieran vivos no tendrían lugar al que volver—Romelle se burlo—, ¡¿Acaso olvidas que también perdí cosas importantes?!- ¡Perdí a todos mis compañeros de la colonia, mi libertad, a mi hermano!, ¡Pero sigo luchando por que esto es lo correcto!
En el pasado pudo ser inocente, pero la guerra le había quitado lo suficiente para entender el dolor por el que estaba pasando Coran. Pero esa no era una excusa para rendirse, y menos ahora cuando la esperanza estaba desapareciendo rápidamente de sus manos.
—¡Dices que estas agotado y rendido desde hace tiempo, pero tus acciones dicen lo contrario!—la alteana dio un paso hacia adelante, dejando que la irracionalidad nublara su juicio—, ¡Estas jodidamente loco, no solo te tiraste de cabeza para recuperar la mayoría de piezas de los leones en el pasado, luchaste contra Zarkon solo para recuperar los cadáveres los paladines muertos, creaste también esto desde cero utilizando chatarra, restos y un maldito meteorito!- ¡Así que dime, ¿Por qué aun dices que perdiste hace tiempo la esperanza?!
KAMU SEDANG MEMBACA
Tonos violetas|Voltron
Fiksi PenggemarAnte un basto y desconocido universo, dejó que la indiferencia tiñera sus rasgos faciales nítidos y profundos. Dándole un pequeño sorbo a su bebida favorita, se preparo para el siguiente salto espacial resignado a su solitario destino. . . . Después...
