1 - Primeros encuentros.

835 60 12
                                        


Darius era un hombre exitoso, había trabajado duro para escalar en su trabajo, tenía una buena trayectoria, un buen auto y una casa acomodada cerca de la ciudad. Sus amistades eran pocas y de gran confianza. Soltero, aunque no era un hombre solitario, pero le gustaba ir a su ritmo sin distracciones ni estorbos. No era un maniático del control, pero le gustaba que todo estuviera en orden y que fluyera sin contratiempos. Siempre competente para actuar eficazmente... sin embargo nada lo preparó para lo que le esperaba el día que llegó a su domicilio después del trabajo y un estruendo en el interior lo alertó cuando apenas cruzaba el umbral de su puerta, seguido de la bulliciosa alarma de seguridad. Se dirigió con mucho cuidado preparado para encontrar un ladrón en su cocina, pero para su sorpresa descubrió a un mocoso herido intentando saltar la ventana.

El niño al verlo trató de saltar desesperadamente, pero resbaló entre los vidrios rotos y volvió a caer lastimándose su mano en el proceso.

-Mocoso ladrón!!- Gritó Darius mientras levantaba al niño de los hombros y lo acorraló en una esquina libre de trozos de vidrios -¡Que robaste!?.

-Noooo!!! Nadaaa!!- Respondió el niño entre forcejeos, el hombre tanteo rápidamente los bolsillos de su ropa y al no encontrar nada volvió a preguntar.

-¿Y qué haces dentro de mi casa?!

-Naadaa! Suéltame!- Insistió el niño mientras intentaba zafarse con fuerza del agarre, salpicando gotitas de sangre por todo el piso y la ropa de Darius. Este al darse cuenta del estado del niño, y ya bastante cansado del ruido ensordecedor de la alarma decidió arrastrarlo hasta el teclado para desactivarla. Una vez en silencio volvió a darle una mirada al chico harapiento que tenía fuertemente agarrado, el chico había dejado de forcejear un poco para usar su mano libre en cubrir la herida de su rostro que sangraba cada vez más.

Darius estaba furioso, pero al ver al niño retorcerse y que no dejaba de sangrar decidió llevarlo al baño.

-Que sepas que la policía ya viene en camino gracias a la alarma. Así que esperaras aquí hasta que lleguen- Dijo mientras lo arrastraba y lo sentaba a la orilla de la tina.

Tal como se temía el niño intentó escapar en cuanto disminuyó su agarre, pero este actuó rápidamente para devolverlo a su lugar.

-Niño, no hagas esto más difícil... No quiero a un mocoso ensangrentando todo mi piso, así que voy a vendar esa herida y te vas a quedar quieto- Insistió Darius y al ver que el chico no bajaba su guardia, agregó- Apuesto que aun tienes vidrio enterrado en tu mano, se va a infectar si no se saca ahora y te va a doler mucho más... Además no tienes como huir, mientras mas te muevas mas se va a enterrar el vidrio y será peor.

Al escucharlo dejó de presionar su puño herido y consideró sus palabras, en respuesta tomó asiento en la esquina de la tina. Darius tomó rápidamente el botiquín de un mueblecito del lavamanos y se sentó frente al chico. Con ayuda de unas pinzas saco un par de pequeños trozos de vidrio y para su sorpresa, el niño apenas se quejo en el proceso, como si estuviera aguantando cada pizca de dolor. Una vez limpia la herida de la mano continuó con el corte en la mejilla, se veía aún más profunda. Le tomó algunos minutos quitar todo el exceso de sangre y sólo entonces miró con atención el rostro del niño. Vestía una sudadera color mostaza con suciedad y rastro de sangre fresca, zapatillas desgastadas, cabello rubio totalmente despeinado, nariz ganchuda y una ojeras muy marcadas para un niño. Era un mocoso harapiento desconocido, definitivamente no era de su calle... pero por algún motivo se le hacía extrañamente familiar. Además el color de sus ojos magenta lo desconcertaba.

-Cómo te llamas niño?- Preguntó Darius rompiendo el silencio, pero el chico solo desvió la mirada.

-Tus padres se pondrán furiosos cuando descubran que andas de ladrón- Insistió y tal como esperaba el chico palideció de preocupación.

Días fríos. (The Owl House/ Hunter)Stories to obsess over. Discover now