Capitulo Único

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POV. NARRADOR

Jeon Jungkook, un joven alfa de veinte años, llevaba apenas unos meses trabajando como panadero. Su cabello negro, brillante y ligeramente despeinado, enmarcaba un rostro juvenil pero firme, con ojos oscuros que reflejaban determinación y una chispa de inocencia. Su complexión atlética y sus manos firmes, moldeadas por el trabajo diario con la masa, dejaban entrever energía y vitalidad, elementos que pronto serían puestos a prueba por su primer encuentro con el instinto alfa.

Por otro lado, estaba un dulce omega llamado Jimin, de diecinueve años y estudiante universitario. Su cabello rubio, suavemente despeinado por la prisa de la mañana, enmarcaba un rostro juvenil y expresivo, con ojos claros que brillaban de curiosidad y entusiasmo. Hoy tenía un día libre de clases, y no pudo resistirse a pasar la mañana visitando la panadería que tanto admiraba, atraído tanto por el aroma como por la presencia del joven panadero que siempre le despertaba una mezcla de ternura y emoción.

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El azabache se levantó temprano, cuando la ciudad aún dormía, decidido a cumplir con su rutina. La panadería estaba silenciosa a esa hora, con solo el aroma a harina y levadura llenando el aire. Él era el único encargado de todo; el verdadero dueño aparecía solo de vez en cuando para revisar cómo iba el negocio, así que la mayoría de los días el local permanecía en completa soledad.

Con movimientos acostumbrados, el alfa abrió la puerta, encendió las luces y comenzó a preparar el horno y a organizar los moldes. Sin embargo, un calor intenso recorrió su cuerpo de manera inesperada y notó cómo su polla se endurecía sin previo aviso.

—Mierda~... c-creo que es mi celo... —susurró el azabache, apretando los dientes mientras intentaba concentrarse en otra cosa. Su respiración se volvió más agitada y las manos comenzaron a temblarle ligeramente.

Intentó calmarse, cerrando los ojos un instante y respirando hondo, cuando un aroma conocido lo envolvió, penetrante y familiar. El corazón del joven alfa dio un vuelco.

—Maldición... él no puede verme así —murmuró para sí el azabache, mientras su cuerpo reaccionaba sin control. La soledad de la panadería, que normalmente le daba tranquilidad, ahora lo hacía sentir vulnerable y al límite.

Cada sensación lo hacía más consciente de sus instintos, de la energía ardiente que recorría su cuerpo y de la urgente curiosidad sobre lo que aquel primer celo le revelaría. El aroma persistía, acercándose como una promesa, y Jungkook apenas podía mantener la compostura, atrapado entre la excitación y la tensión de su naturaleza alfa.

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El omega, quien se había levantado temprano con ganas de ver al lindo panadero que siempre lo atendía, llegó a la panadería solo para encontrarla cerrada.

—Mm... qué extraño —murmuró, frunciendo el ceño.

Sin rendirse, el pequeño rubio tocó la puerta con suavidad.

—¿Jungkookie, estás ahí? —preguntó con tono esperanzado.

No hubo respuesta. Se dio media vuelta, dispuesto a irse, cuando un estruendo lo hizo detenerse. Asomándose por la ventana, vio para su suerte una cabellera negra, familiar y brillante, que hizo latir su corazón más rápido.

—¡Jungkookie, ya sé que estás ahí! —exclamó, sonriendo traviesamente.

—Jimin... por favor, vete... —susurró el alfa, intentando contener el calor que subía por su cuerpo y mantener a raya su instinto.

El rubio notó que la puerta no estaba asegurada y, sin dudarlo, la abrió con delicadeza. Entró con cuidado, pero con paso firme, dejando que su presencia llenara el espacio de manera sutil pero imponente.

Sexy BakerWhere stories live. Discover now