Capitulo 2

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Estábamos en el centro comercial. Las chicas querían salir a comprar y yo también necesitaba distraerme. Además, podía ver a Camila sin tener que verla sobre su novio, me aliviaba en cierta manera aunque mirarla a los ojos aun dolía.

Dinah salió del vestidor con una falda increíble que dejaba ver sus piernas.

-¡La tienes ganada, DJ!-le dije mientras ella daba vueltas y me sonreía.

-Toda la vida, Lo-se quedó posando un rato más.

-¡Creo que tengo algo para ti, Mila!-dijo Vero llegando con unos vestidos, Camila seguía en el probador.

-¡Ya voy!-respondió al rato, antes de salir con un vestido blanco de falda corta y escote que la hacia lucir hermosa.

Respira, respira, idiota. Aparté mis ojos y miré fijamente mi zapatos, aún tenía en mi mente la imagen de sus perfectas piernas y su piel tersa.

-¡Wow, Mila, estas hermosa!-dijo Dinah y supongo que estaban las dos haciendo poses, ya que reían.

-¡Vas a dejar a Austin en el suelo!-silbó Verónica, aunque luego me vio con disculpa ¿Por qué? Mierda. Estaba casi segura de que ya lo sabia...

Camila no dijo nada, todo estaba en silencio y podía asegurar que mi amiga me miraba fijamente, esperando una opinión.

-¿Tu qué crees, Lern?-preguntó y al verla estaba en lo correcto, sus ojos marrones estaban sobre mi.

Tragué nerviosa, aunque intenté no parecerlo. Las otras dos chicas también me veían y parecían... estar esperando algo. Intenté no ver sus ojos, miraba su rostro pero no sus ojos, por que si lo hacia no seria consciente de mis palabras.

-Estas fantástica, Austin lo va a amar-le di un guiño, fingiendo animo en mi tono de voz.

Camila no dijo nada, su rostro parecía triste y por un momento me sentí fatal. Sólo porque estuviera muriendo de celos no significaba que debía de ser mala con ella, no era su culpa y de seguro ya pensaba que la odiaba o algo por el estilo.

-Camz... en verdad, te ves hermosa-dije honestamente y me permití recorrerla de pies a cabeza, ella pareció sorprendida por mi tono de voz y pude jurar que se sonrojó, sólo que se dio giró antes de que pudiera notarlo.

-Oh, vaya gracias. Les recuerdo que yo estoy comprando para mi, no para mi nov... para Austin-se corrigió en el último momento y parecía avergonzada, se fue con Dinah hasta los cambiadores.

-Okay ¿Qué fue ese cambio?-preguntó mi amiga latína, otra vez en plan de inquisidora.

-¿Qué cambio?

-Primero la trataste de una manera falsa y de un momento a otro, fuiste igual de dulce como lo eras con ella hace meses-me apuntó con el dedo-. Ya verás, te voy a sacar lo que escondes.

-No escondo nada-pero sabia que era mentira-. Ya, quiero irme.

Me di la vuelta y choqué contra una chica, cayó encima mío y me dolió. Ella se apartó aunque seguía recostada sobre mi, su cabello era castaño y la reconocí.

-Perdón... no fue mi... -enmudeció al reconocerme, sentía la piel palidecer, era ella-. Lauren.

-Keana-murmuré un poco incomoda, ella era una chica un año menor que nosotras que al parecer tenía un flechazo conmigo.

Se sonrojó de pies a cabeza pero aun no se apartaba de mi, solo para ser amable la acaricié del brazo y ella se puso aun más roja.

-¿Estás bien?-pregunté y ella asintió frenéticamente. Por dios, pobre niña.

Siempre había sido así, una vez me dejó una carta de San Valentín en mi casillero con un enorme peluche. Se me había confesado hace dos años, pero la rechacé amablemente, al parecer aún seguía colada por mi.

- Yo... yo... si... si-tartamudeaba y en eso llegó Vero, al reconocer a la chica sonrió.

-Keana, perdonen ¿Las interrumpo en su nido de amor?-preguntó ayudándome a levantarme, yo ayudé a Keana.

La miré con mala cara y luego le hablé a la chica que parecía al borde del ataque nervioso, ella me miró a los ojos.

- Descuida, no muerdo-dije intentando bromear y sonrió, esperaba que no se fuera a desmayar.

- ¿Qué sucedió aquí?- preguntó Camila mientras llegaba junto con Dinah, al ver a la chica se puso seria.

Nunca le había agradado Keana, supongo que era una antigua rivalidad o algo por el estilo.

-Ah ¿Esto? Lauren y Keana estaban una sobre la otra- Verónica alzó una ceja mirándome y me sonrojé, aunque Keana estaba peor-. Literalmente.

-Ah, ya veo-dijo secamente mi mejor amiga, mirándome con frialdad.

-Yo... yo no-intenté explicarme, aunque no tuviera necesidad, quería excusarme con Camila.

-Fue mi culpa, no veía por donde iba y terminé sobre Lauren-Keana intentó explicar mientras acariciaba mi brazo, con las mejillas ruborizadas, alzó el rostro y me miró fijamente-. Muchas gracias.

-De nada-sonreí y por un momento tuve miedo, se estaba acercando mucho ¿Me iba a besar?¡¿Frente a Camila?!

- Ya, pienso que deberíamos irnos-comenzó Camz mientras entraba en medio de nosotras y me tomaba de la mano, llevándome fuera de la tienda-. Mueve el culo, Lauren.

Las otras chicas se despidieron de Keana y nos siguieron, pero desde un poco más lejos. No sabia el por qué, pero igual se los agradecía ya que disfrutaba del contacto de mi mano con la de Camila.

-Camila... -comencé a decir y ella se detuvo.

-Ahg, tengo mucho frío, Lern-dijo antes de deslizar sus brazos bajo mi chaqueta, rodeando mi torso y abrazándose a mi, colocando su mejilla en mi pecho-. Tu estas cálida, es injusto.

No lo dudé, después de unos segundos en shock, rodeé su cintura y la abracé también. Esto era normal entre nosotras, o al menos hace unos meses, llevaba tiempo sin estar tan cerca de Camila y mis piernas estaban temblando. Hundí mi nariz en su cabello y aspiré su aroma a frambuesa, intenté decirme a mi misma que ella sólo quería abrazarme por que me extrañaban como amiga o que en verdad tenía frío.

-Podría ser una estufa humana-dije intentando seguir la broma, ella no se rió y me preocupé -. ¿Camila?

-Estas distante ¿Qué sucede, Lauren?-intenté verla al rostro pero ella se abrazó más a mi, hundiendo su rostro en mi cabello también -. Me hacías tanta falta.

-Yo...nada, no sucede nada-comencé explicarme pero al recordarla a ella besando a su novio me aparté del abrazo -. Creo que deberíamos ir a buscar a las chicas.

-Claro...-dijo y podía ver el dolor en sus ojos, sabia que no era justo para ella pero no podía evitarlo.

Ella no me amaba como yo lo hacia y nunca lo haría.

El amor es ciego (Camren-One Shot)¡Lee esta historia GRATIS!