Capítulo 1: Cartas

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Kate

Mi alarma sonó como siempre a las 6 de la mañana, el ligero amanecer brillante se asomaba por las persianas de la ventana. Con entusiasmo de empezar mi día apagué el sonido que venía de mi celular, sin embargo, se pudo escuchar la textura de que había algo de papel debajo de este.

Me senté en la orilla de la cama, mi vista cayó en la mesita de noche de mi lado derecho. Debajo de mi celular había un pequeño sobre que decía mi nombre junto con una foto mía y de Nix. En unos cuantos días más seria mi cumpleaños, seguro era un pre regalo que siempre me da esa rusa. Me mordí el labio emocionada por abrir el sobre, pero antes, apagué la alarma. Dentro de él estaba otro papel, así que supuse que era una carta. Con cuidado la saqué del sobre y la desdoble para empezar a leer lo que contenía.

"Hola, inglesa. Sé que piensas que esto es un pre regalo de tu cumpleaños, pero lamentablemente no es así".

La sonrisa que tenía de la emoción fue reemplazada por seriedad e intriga. Mis manos empezaron a sudar pensando en lo peor. Aún así, decidí seguir leyendo.

"Sabes que haría lo que fuera por mis seres queridos, después de todo las dos crecimos de esa manera, así que protegerte es una de mis prioridades. Por favor, no intentes buscarme o meterte en problemas con los Renaldi, si me fui es porque tengo un trato con ellos, y lo principal, es que te tengo a salvo. Sinceramente cada palabra de esta carta, me rompe en mil pedazos. Te prometo que encontraré la solución, y te prometo que regresaré para que discutamos en ir al gimnasio, te prometo que regresaré y escucharé atentamente los tips que me tienes que dar, y te prometo que regresaré a ser tu pañuelo humano mientras vemos películas. Te ama, Nix".

A este punto, mis ojos se habían humedecido, esto no era posible, seguro era una broma y cuando saliera de mi habitación ella estaría afuera esperándome con los brazos abiertos y apretujándome en un abrazo. Solté la carta y salí apresurada, abrí la puerta con esperanza... pero ella no estaba ahí como lo pensé.

Camine por el pasillo aun sin encontrármela. Mi cuerpo se lleno de miedo, mientras seguía el camino temblorosa. Seguí con mis pasos hasta dar con la puerta de su cuarto, con desespero, toque la puerta, una y otra vez hasta que Dylan apareció tallándose los ojos enfrente de mí. Lo empuje a un lado y le eche un ojo a la habitación, Nix tampoco estaba en la cama.

—¿Dylan, dónde está Nix? — pregunté.

—Seguro esta en la sala — bostezo —. Me desperté en la madrugada y la vi, me dijo que ya no tenía sueño, supongo que esta en el salón entreteniéndose.

—Nix nunca estaría despierta en la madrugada y, mucho menos porqué se le haya quitado el sueño.

El lado donde durmió Dylan estaba más desordenado, así que di unos pasos hacía ahí y vi que en la mesita había un sobre con su nombre, escrito con la letra de Nix. La tomé y fui de regreso con el de ojos azules, con mi mano estrelle la carta en el pecho de Dylan y él la tomó sin entender.

—Vamos, ábrela — dije con ansiedad.

—¿Qué pasa Kate? — cuestionó.

Yo por mi parte, no respondí, esperé a que abriera el sobre. Él sacó la hoja de papel y comenzó a leer, primero tuvo una sonrisa en su rostro tal como la mía cuando hice lo mismo, eventualmente, su cara cambió, pero esta vez a diferencia de mí, apretó la carta. Su vista se concentro con la mía, era obscura, no se veía nada del azul de sus ojos.

—Eso es lo que pasa — de nuevo sentía ganas de llorar.

No obtuve respuesta de parte de él. Solo salió de la habitación directo a la sala, donde efectivamente no había nadie, solo un bolígrafo y pañuelos en el escritorio donde supongo que escribió las cartas.

WilesWhere stories live. Discover now