Esto era algo que ella jamás creyó llegar a vivir, pues se encontraba corriendo por el bosque, herida de gravedad luchando por sobrevivir, la razón, ese joven que desde su infancia había robado su corazón, ahora una vez más había tratado de matarla pero esta vez algo había sido diferente pues en esta ocasión no sólo su amado Uchiha había atentado contra ella pues aquellos que ella consideraba su familia también habían atentado en su contra, es por eso que la joven kunoichi corría intentado poner la mayor distancia entre ella y esos hombres que un día fueron su amada familia, en su desesperación recordó un jutsu que había leído en un viejo pergamino mientras ayudaba a Shizune a organizar, si no recordaba mal este pergamino era algo relacionado con traslación algo similar al jutsu del cuarto Hokage, en esos momentos no podía darse el lujo de dudar así que reunión todo el chacra que pudo y comenzó a hacer los sellos y en un destello de luz la joven desapareció.
Mientras tanto en Tokio....
Un joven de cabellos rojizos se encontraba muy cansado, la razón su última misión junto a su sensei lo había dejado molido y ahora moría de hambre, mientras comenzaba a fantasear con diferentes platillos para comer sintió algo extraño, no era la misma sensación que al estar ante una maldición, era algo diferente, incluso Sukuna lo había sentido.
Sukuna: Oye mocoso, ve a ese callejón, algo interesante se acerca.
Itadori, no estaba muy seguro de obedecer a la maldición que coheccistia en su cuerpo junto a él pero le preocupaba que se tratara de alguna maldición de clase especial y pudiera herir a las personas que transitaban la calle así que no tuvo más remedio que adentrarse al callejón, siempre con la Guardia en alto listo para cualquier ataque o eso creyó hasta que sintió el peso extra sobre el y como literalmente algo lo aplastaba, no supo cuanto estuvo inconciente solo sintió que apretaba algo redondo y muy suave, al abrir sus ojos vio el rostro dormido de una hermosa joven de cabellos rosados y como su mano literalmente apretaba los senos de la jóven, en ese momento se alejó rápidamente, mil cosas pasaban por su cabeza en ese momento pero Sukuna se encargó de traerlo a la realidad con sus palabras.
Sukuna: Oye idiota, es mejor que lleves a esa chica con ese maldito hechicero, esta muy herida y dudo que sea una maldición como para lograr curarse.
Fue entonces cuando noto el pequeño charco de sangre bajo la chica y sin dudar la alzó en brazos, en el momento en que sus pieles se rozaron no sólo el, también Sukuna sintieron una extraña corriente recorrer su cuerpo, pero a la vez una inmensa calma y paz, pero sabían que ella necesitaba ayuda así que corrió a donde Gojo-sensei esperaba que estuviera en casa y no perdiendo el tiempo comprando dulces, al entrar al departamento se encontró con Kento quien al ver la cara de espanto del joven y después ver a la chica en sus brazos inmediatamente exigió una explicación.
Kento: Que significa esto, quien es ella?
Itadori: Luego le explicó Kento-sensei ella necesita ayuda.
Kento: Espera a que Gojo sepa de esto, no creo que le agrade y mucho menos a los ancianos.
Sin decir más Kento hizo unas llamadas mientras Itadori dejaba con sumo cuidado a la chica sobre el sillón del lugar, era mil veces más cómodo que esa cama de madera donde dormía, esperaba que se recuperará, incluso Sukuna se mantenía observando a la chica, algo tenía esa chica ya que en verdad esperaba que se recuperará.
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Mi amada maldición
FanfictionEl la lastimó de tantas formas pero siempre creyó que ella jamás dejaría de amarlo pues ella siempre estuvo hay para él, lamentablemente no se dio cuenta que las personas cambian, crecen y aprenden a valorarse ellas mismas es por eso que ella no pud...
