Mis manos tocaban fuertemente el muro, apretando las uñas sobre este, sentía un fuerte dolor en la carne, la mirada estaba atenta y mis ojos intactos. Ahí estaban los dos magos, con sus varitas en enfrentamiento, se miraban fijamente sin parpadear, una fuerte mirada, el silencio gobernaba el ambiente, mi corazón latía demasiado, estaba nerviosa, y ellos no se daban cuenta de mi presencia. Los dos se iban a matar, era eso lo que presentía ante ese encuentro en medio de la noche sobre la oscuridad. Terrible. Dos jóvenes magos iban a atacar contra su vida. Me preguntaba qué tipo de magia utilizarían, algo que no era normal en mi mundo muggle, estaba tan atemorizada, no quería vivir este enfrentamiento, podría sufrir un ataque, tenía ganas de retroceder el tiempo para así no tener esa idea absurda de conocer esta escuela de magia, Dios como lo quería, estaba ansiosa de estar en mi casa con el corazón y el pulso tranquilo, pero no podía moverme ni tenía las ganas de correr, era consciente de que estos dos magos se dañarían y nadie podría ayudarlos, ni yo, ya que no era médico ni conocía curaciones sobre esas magias o hechizos que estaban fuera de mundo al que yo pertenecía. Estaba convencida de que si uno de los caía nadie lo sabría o correría a salvarlos, la situación era terrible, y era de noche, faltaba horas para que salga el sol. Que terrible. Se me cruzó por la mente correr y buscar ayuda alguien especializado en estos temas y justamente me acordé del hombre que tenía una gata en sus manos, pero este estaba muy lejos de este sitio, con esa confusión se me quito las ganas de ir a buscarlo ya que no sabía dónde estaba. Mi cuerpo sudaba y mis piernas temblaban de frío, una corriente eléctrica agria estaba sobre mi aliento y caía lentamente hacia mi garganta produciendo un calor sobre el tejido. Las miradas de estos jóvenes eran profundas, poseían unos ojos hermosos y tiernos, aun así, esos rostros a pesar de notarse rivalidad mostraban una tristeza que deseaba salir o liberarse. Cerré mis ojos suspirando y apretando mi pecho contra el muro, la presión me hacía doler el musculo y la piel. Sinceramente no tenía fuerzas para correr estaba preparándome para esta batalla, mi cabeza me pedía que corriera lejos de ahí, me imaginaba correr desesperada por el bosque sola huyendo de todo esto que me atemorizaba. Escuche que algo cayó al suelo donde estaban ellos, al abrir mis ojos vi que el joven con anteojos y que tenía esa cicatriz en frente había dejado caer su varita al costado, pero tenía su mano levantada como si lo esperara algo en ella, el joven rubio hizo lo mismo, ambos seguían mirándose pero esos ojos no mostraban rivalidad sino anhelo, el joven rubio tocaba los dedos del compañero enfrente, ya que sus manos aquellas que habían tenido sus varitas ahora tocaban el tacto de sus deseos, empezaron a suspirar profundamente, se sentía sus latidos que provenían de su almas, ambos sin dejar de mirarse caminaron hasta que sus cuerpos quedaron juntos pegados el uno al otro. Ellos se miraban más a los ojos y respiraban entre muy ansiosos, el joven rubio cubrió su rostro con las dos manos, el otro no lo rechazó. Yo en mi parte no quería apartarme y sentía que mi corazón palpitaba muy fuerte y en cualquier momento me caería por mis piernas estaban endurecidas del temor, el rubio con esos ojos grises melancólicos comenzó a acariciar con sus manos el rostro gentil del Gryffindor y ahí tocaron tiernamente sus anteojos para más tarde llegar a su cabello y acomodarlo, entre ambos se miraban muy sensibles como si la felicidad les faltara que tristeza había en ellos, el joven rubio beso su cicatriz como si quisiera curarla con sus besos intensos, note que el joven de anteojos al recibir ese cariños gimió pero de ternura, de inmediato lo abrazo, este hizo lo mismo pero más fuerte, los dos gimieron y respiraron profundamente para más tarde exhalar el aire por esas bocas, al segundo después volvían a respirar pero más lento esa manera de hacerlo parecía como si recién estuvieran respirando bien juntos ahora en este hermoso encuentro, sus brazos acariciaban sus espaldas, sentí que estos no iban a separarse esta noche larga ya que sus cuerpos estaban consumidos por ese fuego intenso, el Slytherin comenzó a besar su cuello, el otro con cada caricia que recibía lo acariciaba más y comenzó a besar sus hombros con vehemencia hasta rasguñaba su traje negro. Yo mirando cada acto no tenía el deseo de irme, mis ojos y el corazón no me lo permitían. ¿Qué clase de magia era aquella para mantener a una persona sin la capacidad de reaccionar?
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El rincón de Harry y Draco
FanfictionDrarry Cuando la tristeza va consumiendo el alma solo trae desesperación y melancolía, no se puede encontrar la paz y la tranquilidad. Solo existe el cariño como el amor para eliminar el tormento. Drarry- Harco Una mujer muggle tendrá autorizació...
