Uno

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Sarada odiaba los días libres, y eso era porque cada vez que los tenía dudas estúpidas, y esta era una de ellas, ¿de verdad sus padres tenían tanto dinero? Y no, no dudaba de ellos solo que era realmente raro, su padre normalmente no estaba en la aldea ya que hacia misiones muy largas y confidenciales, por otra lado su madre trabajaba en el hospital de Konoha.

El problema era con respecto a que si podían pagar en todo lo que gastan, un ejemplo era que después de la destrucción de su casa e irse a vivir a un departamento que Sakura acababa de pagar llegó Sasuke, le explicaron la situación y Sasuke salió, hasta que casi por el atardecer regreso anunciando que ya tenían casa, esa fue la última noche en la que estuvieron ahí.

Sarada se levantó del pasto al ver acercarse a sus compañeros de equipo, se saludaron y a pesar que Sarada trataba de mantenerse concentrada, no podía, por lo que para Boruto y Mitsuki no fue tan difícil darse cuenta que algo ocurría con ella.

—¿Pasa algo?, estás muy distraída. —Pregunto Boruto.

—No, bueno si.

—¿Podemos saberlo?—. Preguntó Mituski

—Es que estaba pensando en si mis padres quizás estén haciendo gastos demasiados innecesarios, mamá me lleva muy seguido a comprar cosas y no me quejo es lindo y todo, pero realmente no quiero ser la razón por la que nos vayamos a la ruina.

—No deberías preocuparte, Sasuke-Sensei hace misiones muy difíciles y geniales además que se va por mucho tiempo.

—Y si lo gastan es por algo—. Completo Mitsuki.

—Supongo...

—Si tienes tantas dudas porque no solo preguntas.

—No lo admitirán Boruto-. Contestó el peli azul.

—Vez, él lo entiende.

—Disculpen 'ttebasa.

Los tres se quedaron callados, pensando de qué manera podrían ayudar a su amiga, hasta que al pequeño rubio se le vino algo a la mente.

—¿Y si te metes a la oficina de papá?

—Claro que no.

—¿Porque no?, si tanto quieres saber, ahí hay archivos los cuales muestran los pagos de cada uno de los ninjas de Konoha.

—¿Y tu como sabes eso?—.Él rubio se encogió de hombros.

—A mi me parece buena idea.

—No lo se y si me descubren, no quiero manchar mi reputación, sería horrible y provocaría que no me vuelva Hokage.

—Tranquila, si que te afectan los días que no hay misión 'ttebasa .— Sarada chasqueo la lengua.

—Bueno decide lo que tu querías yo ya me voy a casa- él rubio se levantó y miro al peli azul—. ¿Vienés?.

—Me quedaré un rato.

—Como quieras 'ttebasa.

Boruto se fue dejando a ambos solos.

—¿Porque te quedaste?

—Solo quería decirte que la idea de Boruto no es tan mala, eres una gran ninja, si te descubren podrias dar la excusa que estabas entrenando, no creo que las cosas pasen a mayores—Mitsuki se levantó del pasto y acomodo su ropa—. Piénsalo, ya me voy, hasta luego Sarada.

—Adiós...

Sarada también se retiró a su casa, donde encontró a su madre haciendo la cena tranquilamente.

—Ya volvi mama.

—Bienvenida cariño, ¿todo bien?— comentó mientras secaba sus manos con un trapo.

—Estoy bien, solo me puse a pensar en algo, no es nada grave.

—¿Segura?

—Si, ¿donde esta papá?

—Vendrá tarde, tiene unos asuntos pendientes con Naruto, ya sabes trabajo. Serviré la cena, ve a lavar a tus manos.— La azabache asintió y fue hacia al baño.

Sarada y Sakura se sentaron en la mesa para degustar los alimentos, mientras platicaban sobre sus día y que irían a comprar unos muebles nuevos.

—He visto unos muebles muy lindos y si quieres comprar algo también lo podemos ver.

—Me parece bien...—. De nuevo esta gastando, pensó preocupada Sarada.—Tengo sueño, me ire a dormir.

—Esta bien, descansa.

—Igualmente.

Al siguiente dia su madre cumplio con lo dicho e incluso su padre había ido, a quien tampoco pareció preocuparse por las excesivas compras de la pelirosa, mientras Sarada solo seguía preguntando si ellos realmente podían costear aquello.

Se había decidido a infiltrarse en la oficina del Hokage, ya no podia mas con la incertidumbre de saber cómo le hacían, necesitaba tener la confianza de que realmente podían gastar tanto sin preocuparse, o bueno sin que ella se preocupara porque por lo visto sus padres no lo hacían.

Le mando un mensaje a Boruto para que le avisara cuando el Hokage llegará a casa, si es que ese día llegaba.

Se mantuvo despierta hasta las 12 de la madrugada cuando su teléfono vibró, era un mensaje de Boruto «Ya llegó, al parecer hoy está todo a tu favor» , Sarada sonrió, su rubio amigo tenía razón, quizás el destino quería que ella se enterara y calmara sus nervios.

Mucho más tranquila se levantó de la cama, nunca se puso la pijama así que solo se colocó las sandalias y se fue. Antes de hacerlo le mandó un mensaje al rubió agradeciéndole y prometiendo en llevarlo a comer hamburguesas.

Caminaba por la calles oscuras de la aldea, a paso bastante rápido debido a que sus emociones estaban a flor de piel.

Cuando entró en la oficina se quedó unos segundos esperando a que quizas algun anbu apareciera, pero nunca paso, eso la extraño ya que debería de haber un poco de seguridad en la oficina, aunque era mejor para ella, asi que solo lo ignoro y fue hacia la puerta donde debían estar los papeles y así era, había bastantes estanterías con cajas las cuales estaban etiquetadas con los nombres de cada ninja, lamentablemente no estaban por orden alfabético, así que empezó a rebuscar, hasta que en un rincón muy escondido encontró la caja con el nombre de su padre, ahora faltaba la de su madre, esa fue más fácil de encontrar.

Cuando abrió el archivo casi se le va el alma, Sakura tenia un salario demasiado bajo como para poder costear todo lo que compraban, así que supuso que quizás era su padre quien recibía fuertes sumas de dinero. 

Ahora mismo maldecía ser una curiosa, el expediente de Sasuke indicaba que este no recibía remuneración alguna por las largas misiones que hacía, debía haber algo más, alguna cosa que ella no estaba viendo, busco en los otros papeles que estaban en la misma carpeta, encontrando todo un historial de cheques y depósitos dirigidos a la cuenta de Sasuke de grandes sumas dineros, lo raro era el nombre de la cuenta de dónde venían esos depósitos. 

Genial, tenia mas dudas, pero iba a llegar al fondo de todo esto. Comenzó a buscar en el mismo sitio de donde había sacado la caja que tenía el nombre de su papá, ya que era curioso el porqué estaba tan escondida, como si no quisieran que está fuera encontrada. 

¿De dónde sale?Où les histoires vivent. Découvrez maintenant