Estaba pesado, se sentía pesado. Entre idas y venidas la noche se había llevado casi toda su energía, pero incluso así seguía corriendo detrás de Sherlock. El cielo comenzaba a pintarse de tonos un poco (Sólo un poco) más claros, anunciando la llegada de un nuevo día.
Ese era uno de los momentos en que pensaba que para resolver casos no sólo necesitaba una gran agilidad mental, sino también una excelente condición física. Gran parte del caso de esa noche se había basado en seguirle la pista a ese hombre con complejo de atleta olímpico.
- De no dedicarse a asesinar ancianas para robar sus planes de retiro, estoy seguido que habría destacado en las olimpiadas. ¿No, John? - Escuchaba a Sherlock unos pasos delante de él, riendo entre bocanadas de aire. Lo estaba disfrutando, este era el punto final de cada caso que le abría paso a la euforia.
El hombre, que no pasaba de los treinta y cinco, era nada más divisible entre la niebla y la oscuridad por su enorme chaqueta anaranjada. No estaban tan lejos, de hecho era pocos metros lo que los distanciaban. Estaban en un estacionamiento y aunque el espacio era amplio, sin contrucciones enormes ni callejones confusos, los autos por todas partes les daban la ilusión de un laberinto.
En algún punto y sin previo acuerdo, ambos por puro instinto decidieron separarse. Sherlock cruzó al lado derecho de un coche azúl y John optó por el lado izquierdo. Sin saber de dónde había sacado energías, se esforzó por aumentar su velocidad desesperado por atraparlo. Su pecho ardía y su cabeza estaba doliendo, pero podía ver cada vez más cerca al infeliz y eso era suficiente incentivo para continuar.
John ni siquiera se esforzaba por buscar con la mirada a Sherlock, ya había asumido que se había perdido entre la jungla de automóviles. El sospechoso seguía corriendo, pero no parecía estar consciente de que John estaba tan cerca. No fue hasta que el mismo Watson se acercó lo suficiente como para estirar su brazo y alcanzar la capucha de su chaqueta que el hombre se dió cuenta de que estaba acabado.
El doctor lo jaló, haciendo que se resbalara entre los charcos de agua. El enfrentamiento físico no se hizo esperar, pero el sospechoso se veía demasiado alterado como para realizar movimientos coherentes. Sólo se removió en el piso y trataba de empujar al ex-militar. La situación era, entre todas las cosas, absurda. John estaba demasiado agotado como para pelear dignamente y el sujeto ni siquiera parecía estar en sus cabales.
- ¡Detente! - Gritó John en un intento por razonar. Entonces ambos terminaron de caer al suelo y sin poder evitarlo, recibió un fuerte golpe en su nariz. El dolor no se comparó al mareo que sintió por el golpe; fueron dos segundos en los que estuvo casi inmóvil, soltando a su contrincante mientras se ubicaba en el tiempo y espacio, pero fueron los segundos suficientes para que el sujeto dentro de su histeria sacara un revolver de su pantalón.
Su primer instinto al ver el arma fue levantar las manos, pero eso no evitó que disparara. Sus manos temblaban y ni siquiera estaba apuntando correctamente, pero incluso así la bala pudo alcanzarlo.
El sonido, bien conocido, le había quitado el aliento. No fue el único disparo, a ese le siguió otro que, por suerte, no lo tocó.
- ¡Las manos arriba! - Escuchó desde lejos, pero la punzada del abominable dolor no le permitió intentar reconocer de quién se trataba. Le habían dado en un costado de su abdomen.
Seguía tirado en el piso, ahora completamente acostado sobre ese charco. No sabía si su camisa empapada era por el agua o por la sangre, pero no tenía ganas de ver. Sólo presionó con sus manos la herida. No podía hablar, el dolor lo había paralizado. Vió como el hombre soltó el arma y corrió, siendo seguido por la agente Donovan. Escuchó otros pasos, pero sólo constató que se trataba de Greg hasta que se arrojó a su lado.
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Everithing Will be alright - Johnlock
Fanfiction"Mal hasta que tú lo arregles" One-shot inspirado en la canción "Everithing Will be alright" de The Killers. Te amo, canción espectacular.
