Capítulo 1🧤

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                  Me recordó a ella

Mi rutina siempre ha sido la misma.
Me levanto a las 7:00 a.m. con el sonido del arma... digo, alarma.
Ducha, desayuno —lo que hayan dejado en la isla de la cocina—, y luego, un buen libro.
Y si no estoy en el balcón con una taza de té, estoy con los auriculares puestos, dejando que la música hable por mí.

Nunca la he cambiado.
Hasta ahora.

Por mi “pequeña” recuperación, mi psicólogo —Emir— cree que es hora de empezar a romper patrones. Lentamente.
Ejercicios de respiración, visualización... preparación para enfrentar el mundo real. O lo que quede de él.

Hoy, es el primer intento.

—¿Estás lista, cariño? —pregunta mi padre, abriendo la puerta del coche.
Asiento con duda. Tomo su mano, claro, con mis guantes puestos.

Nos lleva a un parque pequeño, casi vacío. Unos cuantos ancianos. Algunos niños. Espacio. Silencio.

Nos sentamos en un banco, lado a lado, sin hablar.
A veces, el silencio también es una conversación.
Pero algo en mí no quiere seguir callando. No hoy.

—Esto es raro —murmuro, sin mirarlo.

—Es normal, cariño. No has salido en mucho tiempo. Sé paciente contigo misma. Estás dando un gran paso. Y lo estás haciendo bien —me responde, con esa calma que solo él sabe usar.

Mis padres han sido mi sostén. Nunca se alejaron. Nunca me dejaron sola. Son mi ancla.
Incluso Emir, mi psicólogo —y también esposo de mi hermana mayor—, ha estado ahí desde el principio. A veces, demasiado.

—Emir dice que debería cambiar de color —comento, mirando el cielo—. Que el negro opaca mi ánimo.

—Ya lo hemos hablado, Skay —responde mi padre—. Cambiar tu rutina también implica esto. No te estanques. Varía.

Suena su móvil. Le doy las gracias mentalmente a quien haya llamado.

—Ahora vuelvo —dice, alejándose.

Me quedo sola. Pero está bien. Mientras nadie se acerque, estoy bien.

O eso creía.

Pongo mis audífonos. Suena "Traitor" de Olivia Rodrigo.
Cierro los ojos. El mundo se vuelve un murmullo lejano.

Hasta que un golpe en el hombro me despierta de golpe.

—Disculpe, fue sin querer. No quise hacerle daño —dice una voz infantil.

Una niña. Me tocó. En el hombro. Me tocó.
Y mi cuerpo entra en caos.

Respiración entrecortada. Calor, frío. Mareo. Pánico.
Intento hacer los ejercicios que Emir me enseñó...
Pero es inútil.

—¡Señorita, reaccione! ¡Alguien llame a una ambulancia! —escucho a lo lejos.

—P...por favor... n...no me to...que —logro decir, temblando.

¿Dónde está mi padre?
¿Dónde estoy yo?

Y entonces...
Todo se vuelve negro.

Aquí les dejo un pequeño Edit💗💗

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SKAYLER © ✔ (En Edición)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora