El poder no se hereda,Se impone

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🌑 Capítulo 1

En el Imperio nadie nacía libre.

Nacía clasificado

Antes del primer llanto, antes del primer nombre, ya existía una marca invisible sobre la piel:

Alfa.
Omega.
Beta.

Jerarquía.

Valor.

Destino.

Los Alfas gobernaban

Los Omegas equilibraban la sangre del linaje.

Los Betas… obedecían.

Eso decía la ley.

Pero la verdad era más simple.

Solo las familias puras decidían quién vivía…
y quién desaparecía.

Y por encima de todas ellas…

estaban los Blight.

El Trono


Muchos creían que el Imperio era controlado por el Emperor Belos.

Un líder
Un símbolo.
Una figura religiosa
Un Caos
O incluso peligro
Pero en realidad solo era:

Un títere

Porque mientras el pueblo miraba al trono…

los hilos se movían desde otro lugar.

Desde mansiones doradas
Desde contratos sellados con sangre.
Desde sonrisas educadas que ocultaban amenazas.

Odalia Blight.

Alador Blight.

La familia nunca gritaba.

La familia que no necesitaba hacerlo.

Cuando los Blight pedían algo…
no era una petición.

Era una sentencia.

Durante generaciones habían mantenido un linaje imposible:

Alfas puros.
Dominantes.
Genéticamente perfectos.

Criados para mandar.

Entrenados para aplastar.

Y existía un secreto que jamás salía de sus muros:

Las mujeres Blight podían concebir sin importar el rol o género de su pareja.

Una bendición biológica.

Una pesadilla política.

Porque significaba algo muy simple.

Su sangre jamás se extinguiría.

Los Bligth

Odalia no amaba.

Calculaba.

Cada palabra suya tenía peso legal.
Cada sonrisa firmaba contratos invisibles.

Dirigía las Empresas Blight como si fueran un ejército.

Y, en muchos sentidos, lo eran.

Alador era distinto.

Más callado. Más brillante.

Un creador

El padre que escuchaba.
El científico que sonreía distraído.

Pero nadie sobrevivía tanto tiempo junto a Odalia siendo débil.

BLIGTHSWhere stories live. Discover now