Prólogo

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Había salido de su casa ya hace más de quince minutos, tan solo le faltaban unas cuadras para llegar. Iba a paso largo y lo más rápido que podía, al pasar por al lado de un grupo de gente todos se volteaban a mirarla y de seguro se preguntarán "¿A dónde va tan deprisa?".


Dobla a la esquina y es ahí donde entra al barrio que a nadie le agradaba, se podía sentir al pasar por un descampado el olor a algo muerto y en el suelo solo había mugre, mucha mugre.
Sus zapatillas converse estaban opacadas por la tierra del lugar y vestía un buzo hasta las rodillas color negro, estaba despeinada y con los ojos rojos, se encontraba furiosa.


Se mete por un pasillo y ve niños corriendo que pasan por su lado, observa la puerta color blanca y avanza más rápido...da tres golpes fuertes.


Se escuchan ruidos dentro de la casa. Ella vuelve a golpear desesperada. Necesitaba que abra la puerta de inmediato o sería capaz de derribarla ella misma.


—¿Quién es?.—Se oyó una voz gruesa del otro lado de la puerta.


—Soy yo, Elisa, abre la puerta.


Se escucharon unos murmullos pero nadie respondía. La ira de la chica crecía aún más y no iba a ser capaz de controlarla, no estaba en sus cabales en ese momento. Necesitaba más de eso urgente.


–Ya no tengo más Elisa...


—¡Abre la puerta!.—Gritó con fuerzas y sus mejillas estaban coloradas, irradiaba ira.—Abre la puerta Maicol o la tiraré yo sola.


Su respiración era irregular estaba demasiado agitada, ya no aguantaba más. Se oyen unos pasos que se dirigían hacia la puerta y la castaña observa con impaciencia. Finalmente se abre.


–Pasa.


Se adentró a la casa dedicándole una mirada furiosa al moreno quien cierra la puerta detrás de ella. La casa de Maicol no era la mejor del mundo, vivía en los barrios bajos de la ciudad de Chicago, la zona de Fuller Park. Tenía un televisor antiguo que apenas andaba, ropa tirada por toda la casa, cajas de pizza arriba de la mesada y un desagradable olor que provenía del baño. También tenía dos gatos, Omar y Rosa, hacían sus necesidades dentro de la casa y el olor ya había quedado penetrado en el hogar. Pero a Elisa no le importaba si había olor a limpio o no...ella vino por otra cosa.


Maicol se sienta en una silla en frente de Elisa y comienza a contar billetes.


—¿A qué has venido?.—Dijo sin siquiera mirarla mientras contaba el dinero. Ya sabía que iba a responder Elisa por eso mismo no le daba importancia, era siempre lo mismo.


—Quiero más.


La voz aniñada de Elisa te hacía creer que tenía menos de su edad pero no...Maicol roda los ojos y suspira fuertemente. No se atrevía a decirle que ya no quedaba más, sabía cómo se iba aponer la cosa.


Toma aire y le responde con miedo.


—Ya no queda ma...


—¡Te dije que quiero más!.—El grito de ella hizo que Maicol saltara de un brinco soltando los billetes que tenía en su mano. Maicol conoce a Elisa hace dos años, se hicieron buenos amigos hasta que ella después ya no volvió a ser la misma de antes...definitivamente ha cambiado. El suspira y levanta las manos en señal de que se tranquilice.


—Tranquila ¿Si?.—Elisa respira con irregularidad pero luego de unos segundos se tranquiliza. Sus ojos brillaban por las lágrimas que se aproximaban, eso demostraba la desesperación que ella tenía.—Elisa...entiende ya no tengo más, te lo he dado todo.


—Sé que tienes algo, lo sé, no me mientas Maicol.—Habló entre dientes.—No me iré sin un poco.


Habló con firmeza y el moreno sabía que no se iría sin lo suyo. Es ahí donde llama a un colega que se encontraba dentro de una de sus habitaciones.


—Trae la última bolsa que queda.


Jason vuelve a entrar a la habitación y la chica observa con suma exasperación, la quiero ahora, pensó.


Sale de la habitación y le da una bolsita pequeña con la sustancia dentro. Elisa la observa con suma admiración.


—Ahí tienes la última bolsa con cocaína, ahora vete y no vuelvas a molestarme.


Alza la mirada y lo mira agradecida.


—Gracias.


Sale de la casa y se guarda la bolsa en su bolsillo. Sabe que el efecto solo le durará un par de minutos y luego irá en busca de más. 









¡Hola! Espero te haya gustado esta parte de la novela y antes quisiera aclarar algunas cosas, sé que tal vez para vos como cristiana (si es que sos cristiana capaz la que lo está leyendo no lo es) puede ser que te resulte inapropiado o tal vez un tema fuerte por el cual hablar pero yo quiero aclarar que en ésta historia yo voy a estar reflejando una REALIDAD. Esto es algo que sucede y se vive todos los días así que como escritora e hija de Dios me gustaría hablar de éste tema y más adelante lo veremos más en profundidad (no quiero dar spoilers) así que si eres cristiana y no te gusta éste contenido te invito a que te retires! Hay que animarse a hablar de las cosas que suceden en el mundo tanto la depresión como millones de cosas más que la gente hoy en día se está muriendo y nosotros como hijos de Dios debemos llevar la luz y predicar la palabra de Dios que es a lo que vinimos a éste mundo. ¡Abrazo!


Ahora les presentaré a los personajes según mi imaginación: 



Elisa Rossi 

 ¡Abrazo!Ahora les presentaré a los personajes según mi imaginación: Elisa Rossi 

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Isaac Anson 

Keira Smith 

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Keira Smith 

Keira Smith 

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Lucas Cox

Recuerden los dos últimos que luego tendrán lugar en ésta historia, ahora si me despido

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Recuerden los dos últimos que luego tendrán lugar en ésta historia, ahora si me despido...¡Bye!

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