Parker
— Háblale. — exige.
— ¿Cómo me acerco a sólo "hablarle"? — inquiere, sintiéndose ridículo. — A ella no le gustan los chicos como yo.
Su sarcástica risa hace que un pequeño sentimiento de irritabilidad la invada con mucha ligereza.
— ¿Cómo puedes saber eso si acabas de conocerla? — interroga.
— Sólo mírala, Harp. Es la chica perfecta del curso. Claramente no le interesará un chico como yo.
— Ay, no empieces, Parker. Pregúntale sobre la tarea de álgebra. No la sorprenderá, ya que nadie entiende álgebra. — responde al tiempo que hunde su cabeza entre sus brazos.
— ¿Olvidas que no compartimos clase de álgebra?
— No importa. Yo sí. Ni siquiera se dará cuenta.
— Pero...
— Antes de tus pero's, inténtalo, ¿quieres? — interrumpe, ladeando su cabeza para que sus miradas se encuentren. — Así sea por una vez, deja de lado esa mentalidad de no intentar algo nuevo para no fracasar y sal de tu zona de confort. Lo peor que puede pasar es que te rechace; y si esto sale mal, juro no volver a aconsejarte a menos que me lo pidas, ¿de acuerdo?
— El problema es que tus consejos siempre son útiles. — dice entre pucheros.
Ella ríe ante la imagen que obtiene del chico y niega, cabizbaja y sonriente.
— ¡Entonces síguelos, tonto! — ordena entre risas burlonas.
— Ay, Harper. — se queja. — ¿Cómo podrías entenderlo si los chicos babean por ti? — ella ríe. — Te apuesto a que ella ni siquiera sabe de mi existencia.
— Cálmate, Sr. Invisible. Hazte un favor y háblale antes de que termine el descanso. — finaliza con una sonrisa.
Mientras él se levanta del asiento, ya mínimamente angustiado, ella se limita a observarlo acercarse el pequeño grupo que rodea el pupitre de Phoebe, y con él, a ella.
Y ahí se encuentra Parker una vez más, debatiendo sobre si realmente es tan malo que Phoebe no sepa de su existencia. Digo, podría vivir con ello, ¿no?
Es decir, apenas hace unas semanas notó a la chica popular de la clase de Harper - en la cual no está, pero en donde le es entretenido pasar los descansos - y reparó en que, efectivamente, su popularidad se origina en que es bastante bonita.
Inicialmente se reprochó bastante el ser tan superficial por sólo fijarse en su apariencia, pero concluyó en que, honestamente, también le gustaría llegar a conocerla a fondo - porque si algo aprendió en la escuela media es que los chicos populares del curso suelen usar esa fachada para ocultar quienes realmente son; o simplemente son presionados a serlo.
En cualquier caso, le parece mal que oculten sus identidades así; no de manera recriminatoria, pero lo hace pensar en qué tanto daño les ha hecho este mundo para sentir que tienen que esconderse. Y recalca que siempre estará inconforme con la sociedad en la que le tocó vivir.
Aunque tampoco puede ir por la vida asumiendo cosas, así que se resigna a callarse.
— Uh... ¿Phoebe? — musita Parker, incómodo.
Su voz sale en una tímidez que rápidamente le hace sentir pena ajena.
¿Qué diablos fue eso...?
Para su suerte, su voz sí logra atraer la atención que buscaba; pero rápidamente advierte que también atrajo más de la necesaria: La gente alrededor de la chica fija su mirada en él, y siente una incomodidad que no esperaba.
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stolen hearts
Teen FictionÉl la quería, pero ella nunca confesaría que, en secreto, también lo quería.
