No, eso no podía estar pasando. Era un idiota, ¿Cómo se podría haber olvidado de ello?
No podía entrar en celo en medio de la universidad, cualquier cosa podía pasarle.
— Que esté aquí, maldita sea.— pidió buscando en el bolsillo de su mochila sus supresores.
Escucho la puerta del baño, donde estaba escondido en uno de los cubículo, se abierta de una patada. Detuvo sus movimientos levantando sus piernas dentro del cubículo dónde estaba con cuidado de no hacer ruido aunque sabía que eso de nada le serviría con su aroma soltandose descontroladamente.
Escucho los pasos acercarse y junto con ese olor fuerte a alfa. Vio las botas deteniéndose justo frente a su puerta.
Escondió su cabecita en la mochila que tenía abrazada al pecho. Aterrado.
Espera que, como la puerta de entrada, la del cubículo también fuera pateada pero no, simplemente escucho un fuerte golpe en esta y junto a las botas se asomo una mano con una caja de pastillas. Supresores de omega.
Dudoso bajo su pie primero y cuando estaba por tomar la caja, la puerta principal fue abierta de nuevo.
— ¡Lárgate de aquí!— escucho la fuerte voz de alfa del chico del otro lado. Aquello lo aterró mucho más y tomo con rapidez la caja. La botas se alejaron y una pelea comenzó fuera del baño. El alfa que le dio las pastillas peleaba con quién quería violarlo.
— Bien, hecho idiota, acabas de meter en líos a alguien más.— se regaño a su mismo sacando la tira de pastillas de la caja y tomando una.
— ¡Sal, omega!— escuchó y abrió los ojos con fuerza. No era la misma voz de antes, era otro alfa. Maldita sea, ¿Lo había matado? No quería hacer caso, pero su cuerpo reaccionó por instinto. La maldita voz de mando.
Olfateó bien el ambiente, aquel olor fuerte que había dejado el primer alfa le gusta más que el de este que lo llamaba ahora.
Abrió la puerta con cuidado y salió cabizbajo.
— ¿Sabes lo que hiciste?— cuestionó el alfa y el levantó la mirada. El chico frente a él no tenía ningún rasguñó, ni en los nudillos.— respóndeme.
— Y-yo... No es mi culpa, s-se adelantó y...
— Si, claro, como no.— puso sus ojos en blanco.— Bien, bueno, te esperan afuera, mocoso.— le dijo de malas saliendo del lugar.
— ¿Eh? ¿Quién?— cuestionó pero el otro ya había salido. Tomó con fuerza su mochila y la colocó en su hombro, sabiendo que no tenía escapatoria.
Debía salir y enfrentar lo que hubiera ocurrido por su maldito celo.
Bien salió encontró a dos chicos arrastrando a un tipo hacía la enfermería por otro lado, el alfa que había entrado al baño a regañarlo sostenía al chico de las botas para ayudarlo a ponerse de pie. Fue entonces que lo vió a la cara.
Era hermoso. Aún con su labio partido y los rasguños en su rostro se veía hermoso.
Y mierda, esa pastilla se supone que debía hacer efecto.
El chico al tenerlo cerca lo tomo del brazo y lo atrajo hasta él, quitandose de encima al alfa que lo ayudaba.
— Eres mío.— dijo en un gruñido que lo estremecio hasta los huesos.— ¿Entiendes?
Iba a negarse, a decir que no pero su omega se doblegó, obligandolo a mostrarle su cuello en señal de sumisión al contrario. Quien sonrió de costado y lo comenzó a arrastrar a la salida.
— ¿Dónde me llevas?
— ¿Dónde crees? Donde nadie más pueda olerte y yo pueda marcarte sin muchos expectadores viendo.— Felix freno sus movimientos pero el chico lo obligó a seguir caminando.
— Pe-pero tu... N-no puedes marcarme, por favor, no.— suplicó pero cuando el contrario le devolvió la mirada supo que quisiera o no, ya estaba perdido.
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La Marca ~HyunLix Omegavers~
FanfictionFelix, un omega nuevo en la universidad, llego de intercambio desde Australia, en su primer día de clases entro en celo. Sabía que sería problemático. Tuvo una pizca de esperanza cuando un alfa desconocido le ofreció unos supresores pero pronto se e...
