El nudo en la garganta se sentía tan intenso que no la dejaba respirar la acompañaba en su camino por la casa, sus lágrimas corrían por su rostro, sus ojos estaban rojos por tantas lágrimas derramadas, su estado no era el mejor y sentía que ocupaba aire fresco, las paredes de su habitación la hacían sentir atrapada.
Afuera hacia un hermoso clima, el sol brillaba tan hermosamente, una cálida brisa hacia qué las hojas de los árboles se movieran y las aves cantaban, todo parecía más bonito aquella mañana, menos ella.
En su mano derecha se encontraba su celular por si alguien en sus pensamientos pudiera pensar en ella y salvarla, en su mano izquierda estaba una botella de agua y una caja verde con pastillas.
Su mirada fue hacia el cielo azul, lo miraba con tanto fervor mientras sus lágrimas volvían a salir corriendo rápidamente por su cara hasta caer y perderse, su largo suspiro la acompañó, deseando escuchar las aves cantar una vez más, ese momento parecía que ella sentía todo mil veces más, ocupaba una señal que le impidiera hacer lo que la voz de su cabeza le gritaba.
Su mirada regresó a su celular y no había ni un solo mensaje o llamada, nadie estaba para ella en ese momento, dejándolo de lado y mirando la caja de pastillas, tomó la decisión más complicada.
Ya había sido demasiado para ella, no era normal que a su corta edad quisiera solo terminar con todo, cada día se volvía todo peor y sentía que el simple hecho de estar respirando la mataba poco a poco.
Ella abrió la botella de agua y tomó un gran sorbo, se sentía tan sedienta como si estuviera en un desierto.
Con sus manos temblorosas abrió la caja de pastillas y mirándolas en su mano, sin dudarlo las tomó, de dos en dos, ya llevaba al menos unas ocho tomadas, ya no había vuelta atrás.
La brisa movía un poco su cabello y secaba sus lágrimas, una vista rápida al paisaje y ella con pasos lentos regresó al interior de su casa, sin mirar nada fue hasta su habitación.
Su laptop aún tocaba esa canción que la acompañaría hasta el último momento, tomando en sus manos otras cuatro pastillas más, se sentó en el suelo cerca de su cama, aún no sentía nada, pero no tardarían los efectos en empezar y para acelerar todo, se tomó las ultimas cuatro pastillas dejando vacía la botella de agua a su lado y la caja de pastillas igual.
Tomó una vez más su celular, buscó aquel chat de mensaje con esa amiga que no conocía físicamente, pero que si sabía bastante de ella, pensó mucho en que decirle y solo se le ocurrió mandarle un corto mensaje diciendo algo que salía desde lo profundo de su corazón.
"Hace mucho tiempo que no te lo digo, pero eres una gran persona, de mis personas favoritas sé que yo no sé mucho de videojuegos jajaja pero me entretengo mucho leyéndote y aprendo, te quiero muchísimo de verdad y creo que era necesario recordártelo"
Sin esperar respuesta, busco en sus fotos la mejor y la subió, deseaba tanto poder regresar el tiempo y sentirse tan siquiera un poco como lo había hecho en aquella foto, pero era imposible.
En aquella foto aún se miraba a la chica feliz que durante años fingió ser.
Los escalofríos vinieron de la nada, ni siquiera podía sostener bien el celular de lo tanto que temblaba, los efectos de las pastillas estaban empezando, sus manos se ponían frías y sentía su estómago revuelto, se acostó en el suelo mirando el techo de su habitación deseando que todo acabara rápido, después vino la sensación del cansancio, estaba segura de que ahí mismo podría quedarse dormida con la incertidumbre de si volvería a despertar.
Cerro sus ojos por un momento sintiendo el suelo debajo de ella, aún podía escuchar las aves y la música que salía de su laptop, su respiración era más pesada y en su mente solo estaba el ya falta poco.
Sus ojos se abrieron y se incorporó rápidamente buscando su celular, abriendo la app de notas, tenía una última cosa por decir.
Lo siento
Siempre intenté verle el lado positivo y feliz a las cosas, pero poco a poco me fui apagando por dentro y no sé cuando llegue a al grado que nada me hacía volver a ser la de antes, lo tuve todo y aún así sentía un gran vacío.
La muerte no me da miedo, pero era muy cobarde como para intentar hacer algo contra mi misma y eso me detuvo muchas veces, el solo imaginarme a mi mamá sufriendo por mi me retenía porque no tiene a nadie más cerca, ver desaparecer la sonrisa de mi papá me partía el alma y por ustedes seguí e intenté recuperar esa parte de mi, pero ya no puedo más y ya no quiero.
Espero que si esto funciona y leen esto comprendan que no lo hice porque no los quisiera, los amaba aunque nunca lo dije.
Sus lágrimas empezaron a mojar la pantalla del celular, sus sentidos ya no respondían como antes y todo le daba vueltas, era hora de descansar por fin.
Ella cerró sus ojos una vez más añorando no volver abrirlos nunca más, para así acabar con ese inmenso vacío que sentía y esa tristeza con la que venía cargando hacia años.
No era su forma habitual de enfrentar los problemas, pero estaba agotada y prefería aquello a seguir luchando sola día a día contra sí misma, así que deseando que en el más allá todo fuera mejor poco a poco dejo de respirar, su corazón dejo de latir para siempre y nadie lo había notado aún.
Lo único que se escuchaba en aquella habitación era la música que salía de las bocinas de la laptop, pero el celular a su lado nunca sonó por algún mensaje o alguna llamada, a nadie le importaba lo que pasara con ella.
Estaba sola y siempre lo estuvo.
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FanfictionQuédate sin ti no puedo. Yo no puedo solo. Sácame de aquí. Sálvame de mi. Rescátame de mi.
