lluvia y tormenta

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El día estaba soleado, templado y seco, al parecer el verano se había llevado consigo la humedad, porque con la llegada del otoño todo se volvió más fresco y nuboso.

El joven de cabellos negros y alborotados salió de su casa y se encontró de frente con su amado campo sembrado. Suspiró y apretó sus labios juntos en una mueca, en la radio habían advertido que este invierno sería cruel, mucho más frío y seco que los anteriores.

Y eso sólo significaba que el otoño tampoco sería igual que otros años.

La huerta era lo más importante para Yoongi, de eso comía y vivía. Los pueblos cercanos se abastecían de sus cosechas y halagaban sin parar lo deliciosas que eran las frutas y verduras de su campo. Todo era gracias a los conocimientos que le heredaron su padre y madre, enseñándole cómo cuidar cada hortaliza, cuándo era su fecha de siembra y cosecha, y lo más importante; el amor que le ponía a su trabajo.

A pesar de que el joven Min fuera consciente de que gran parte del mérito se lo llevaban sus antepasados, también sabía que había una fuerza superior con el poder de ayudarlo a triunfar con sus sembrados o por el contrario, terminar con ellos de raíz. Por esa misma razón Min Yoongi jamás fallaba en rezarle al Dios de la Lluvia y la Tormenta.

"La lluvia provee" solía repetirle su abuela cuando los días lluviosos parecían ser eternos y un Yoongi de apenas cinco años se quejaba por no poder salir a jugar debido al barro que se había formado afuera. Y no lo pudo entender hasta que no tuvo que aprender a llevar adelante el gran campo que comenzó su familia.

La lluvia era necesaria, y mucho más en la zona en la que vivía, la cual se caracterizaba por un clima un poco seco y muy propenso a incendios.

Actualmente no había año que se olvidara de esa deidad que consideraba fundamental en su vida. Le hizo un pequeño altar donde cada que podía dejaba alguna ofrenda, semillas, algunas de las frutas más dulces y deliciosas de su cosecha y aunque le diera vergüenza admitirlo... También danzaba para él. Su cuerpo no le obedecía demasiado en los movimientos pero hacía lo que podía, y sabía que al Dios de la Lluvia le gustaba su ofrenda, cada que terminaba sus agradecimientos un viento azotaba el campo y las nubes grises parecían reposar únicamente sobre su territorio, trayendo consigo una suave llovizna que duraría sólo unos minutos y luego se despejaría, volviendo al clima normal como si nada hubiera sucedido. Era algo totalmente mágico que llenaba a Yoongi de una felicidad y realización interna imposible de explicar con palabras.

Lo podrían llamar lunático, pero nadie más que él sabía que era realmente escuchado y recompensado.

Finalmente se alejó de la entrada de la casa y caminó con una sonrisa suave por los angostos senderos que rodeaban su tierra, planeando en su mente la ofrenda que haría esta vez. Casi siempre dejaba frutas, mandarinas o naranjas y alguna que otra vez una rojiza manzana, pero en ese momento llegó a su mente como un flash la imagen de unas frutillas que había cosechado hace sólo unos días.

Levantó su cabeza de inmediato y miró al cielo, las esquinas de sus ojos arrugándose y su sonrisa volviéndose más amplia, dejando ver sus adorables encías.

- ¿Eso es lo que le gustaría? ¿unas frutillas? - preguntó al aire, aunque ya sintiendo la clara respuesta en su pecho. - Entonces así será.

Yoongi tomaba esas pequeñas cosas como señales, y era increíble para él como a veces cuando se encontraba simplemente hablando solo o pensando en alguna situación sin resolver la respuesta llegaba casi de inmediato, como si justo en el instante que lo necesitaba alguien le susurrara la respuesta correcta.
Llegaba en distintas formas, a veces con imágenes en su mente con una idea clara, como cuando se enciende una vela en un cuarto oscuro, de repente dejándolo ver todo lo que estaba en el lugar. Y a veces, también distinguía un mensaje oculto en las canciones que pasaban en la radio que escuchaba cada mañana. Cada vez que se sentía un poco perdido había algo que lo ayudaba.

lluvia y tormenta | yoonminHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora