El día es cálido, y las personas usan ropas ligeras para no morir de calor, y una curiosa vista se posa en cada una de las personas, examinado hasta los más pequeños detalles.
Sin hacer ningún esfuerzo, se pone de pie sin dejar de observar a las personas que caminan sin notar su presencia. Él está allí, pero es cauteloso y silencioso como el caer de una pluma, tratando de pasar desapercibido entre toda la gente. No siempre funciona, más de una vez llamo la atención de varias chicas, incluidos algunos chicos.
Su apariencia no es resaltable, o eso cree aún cuando al menos dos chicas le piden su número cada semana y los chicos tan solo le coquetean un poco, pero solo pocos le pidieron su número realmente.
Aquellas situaciones le saben graciosas, porque el realmente no tiene número y mucho menos celular, así que cada vez que alguien se acerca, elige números al azar y los dice en voz alta, y con una sonrisa ve como las personas se alejan rebozando en alegría, aunque luego tan solo desea no haberlos metido en aprietos.
Sus ojos observan todo con lentitud y luego sus ojos se dirigen al cielo, dónde adivina qué el atardecer está cerca, así que con un último destino al que ir para relajar sus tensos músculos, camina lento hasta que llega.
Encuentra un lugar con una buena sombra en un solitario parque, por lo que sin dudar toma asiento en el suelo, sonriendo complacido ante el silencio tranquilizante del lugar con sonidos naturales como el cantanto de las aves, el sonido de las hojas y las lejanas voces de las personas.
Él esta en paz así que se encarga de cerrar sus ojos, y en cuanto eso sucede escucha unos silenciosos pasos acercarse a él. No sabe quién es, pero no se siente como un peligro. Su aura parece tener una fuente de energía infinita.
Abre los ojos cuando siente que el otro se sentó a su lado en el suelo, extrañado lo observa. Sus cabellos rojos lucen suaves, sus ojos son como una preciosa combinación del mar y el cielo, llenos de ganas de vivir, reales, añorantes de la vida y amables. Sus labios son finos y su piel blanca tiene un apenas visible sonrojo.
Ambos se quedan en silencio observando a el otro, como una competencia no programada de ver quién duraría más tiempo sin pestañear.
El joven de cabellos castaños suspira — No creo que mi apariencia sea realmente llamativa — rompe el silencio con voz elegante, al notar que la mirada del joven es casi insistente.
—Lo siento.
No dicen nada durante algunos minutos, pero el castaño siente aún la mirada del joven pelirrojo en él.
—¿Cuál es tu nombre? — pregunta el pelirrojo.
—Dazai Osamu. ¿Y el tuyo?
—Chuuya Nakahara — ambos sonríen leve al otro y Dazai puede notar que la sonrisa de Chuuya es encantadora.
Chuuya sigue observando detenidamente a Dazai, así que tiende sentirse nervioso por la reciente atención.
—No considero que exista algo peculiar en mí, así que no entiendo porque me ves de esa forma.
Chuuya tararea en respuesta y suelta una risita melodiosa y suave, la cual si bien no logra remover el corazón de Dazai, debe admitir que es como música relajante para él.
—Eres lindo — murmura Chuuya de la nada, y Dazai no se siente sorprendido o nervioso ante el cumplido, y ya sabiendo que responder suelta una risita por lo bajo.
—Gracias por eso.
Finalmente Osamu al ver el cielo se da cuenta que falta poco para que llegue el anochecer, así que se pone de pie.
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Impossible
FanfictionLos errores se pagan caro y tuvo que aprenderlo a la mala, sin embargo, no podía detener los sentimientos que comenzaban a crecer dentro de él. Ocurrió una vez, y ahora tenía que sufrir las consecuencias de sus acciones por segunda vez. Un ser como...
